viernes, 18 de octubre de 2019

MIS POSADERAS



Saludos.

Debo haber asistido a partidos del Sevilla FC, en mi ya larga vida, multitud de veces (sería incapaz de contarlas por aproximación y ni tan siquiera con un mas/menos generoso, descontando los años que estuve fuera y los que la pasta no alcanzaba) desde diferentes ángulos, desde distintas perspectivas. 

He sido testigo de días de gloria y otros de fracaso. He disfrutado y sufrido con MI Equipo, sudado, mojado y helado porque quien piense que los claroscuros quedan para la pintura o la literatura, debe haber visto poco fútbol; tal vez sean demasiado jóvenes y solo han vivido una época de plata, como ninguna antes en toda nuestra larga Historia, y se hayan habituado a ver ganar títulos al Sevilla. ¡Salud!

He querido, deseado y esperado todas las victorias porque jamás se me ocurriría ir allí a ver perder a mi Equipo. Es cierto, no obstante, que la edad matiza aquellos impulsos irrefrenables de la juventud que te hacen, dicen, más paciente y más tolerante. No es cierto. Las ansias de ganar siguen intactas aunque ahora las somatices de otra forma. Eso no tiene porqué ser bueno ni malo, solo es distinto porque tú también eres distinto aunque las esencias sigan siendo las mismas.

He visto, decía, partidos desde diferentes sitios dentro del Ramón Sánchez-Pizjuán (Estadio, por cierto, de los que mejor perspectiva del juego ofrece para los asistentes porque otros, en su gigantismo, resultan incluso desagradables). Los he visto desde los goles y desde los fondos; desde el norte, desde el sur, el este y el oeste; desde arriba y desde abajo, a ras de juego…

Nota: estaba allí cuando Paul Breitner nos coló un gol por fuera de la red y fui testigo directo y “privilegiado” del atropello.

… y como podemos deducir, he sentado mis posaderas (iba a escribir “reales” o “plebeyas” pero ambos adjetivos me resultan obscenos) en muchos asientos de nuestro Estadio. Sin embargo y desde hace ya un buen puñado de años, conservo el mismo lugar con una fidelidad innegociable: es un punto de observación magnífico porque es lo más cerca que se puede estar del césped desde las alturas.

Allí me aposento cada cita después de tres escaleras para arriba y una para abajo; un desplazamiento lateral (no exento de ciertas exigencias funambulistas) de apenas unos metros y a recuperar aliento… sentado. Enseguida me imbuyo del ambiente inigualable, observo, escucho y miro (suelo llegar con tiempo) y hago cálculos mentales que siempre fallan: “hoy parece que no llenamos”. Se llena, siempre se llena en ésos escasos minutos previos al Himno o cuando los gladiadores se salutan. Como por arte de magia, allí están todos los sevillistas. Ahora nos ves.

Aparecen mis vecinos y el “hola ¿cómo estás?” de rigor. Es zona tranquila, sin grandes “comentaristas” (me horroriza que le pongan subtítulos sonoros a lo que yo estoy viendo, entendiendo, juzgando en silencio y normalmente, con diferente criterio) gente educada y amable que, no obstante, explota con los goles de la misma forma y pasión que el resto… todos sabemos de lo que hablo porque todos explotamos igual.

Pues en no pocas ocasiones he pensado (de hecho es un pensamiento recurrente) que ése lugar que ocupo temporalmente (desembolso previo del estipendio correspondiente y desde el que algún día trasladaré mi abono más arriba, a otro puesto de nivel superior sin pasar por caja aunque dentro de una) y con independencia de que se haya cambiado mi receptáculo de las posaderas desde 1958, ha debido recibir el peso de numerosas partes carnosas de muchísimos sevillistas.

Se habrá reparado, recompuesto, arreglado y pintado muchas veces desde que el Estadio fuera bautizado con el nombre del admirado Presidente que nunca pudo verlo terminado.

Partes carnosas que al igual que entonces, ayer y siempre, hoy se siguen apretando un poco cuando los otros galopan con aviesas intenciones hacia nuestro baluarte; cuando advertimos que nuestra tropa no está bien dispuesta para contener la amenaza; cuando los misiles enemigos rozan nuestros palos o cuando nuestro cancerbero desface las pérfidas intenciones de la horda invasora en sus afanes de conquista.

Si no aciertan los virotes, las nalgas se relajan un tanto. Pero si el match no está saliendo como debería, la apretez permanece más tiempo de lo deseado.

Seguramente han sentado sus posaderas en mi sitio muchos sevillistas mayores, jóvenes, gordos, flacos, altos y bajos; seguramente habrá habido mujeres porque ¡oh maravilla! cada día ocupan más espacio en uno de los pocos lugares donde no existen diferencias de género porque aquí solo se habla en sevillista; seguramente los hubo guapos y feos, pudientes y menos, listos y no tanto… pero todas las posaderas aquí asentadas poseyeron un denominador común que lo hace único entre los otros 43.882 asientos iguales y únicos: el sevillismo que atesoran soportado sobre las partes carnosas.

Yo me siento heredero histórico de muchísimas nalgas, cuando planto las mías en mi sitio, porque allí instaladas habrá un día otras posaderas que vivirán la pasión como la vivo yo ahora.

Cuidaros.

miércoles, 10 de abril de 2019

A VUELTAS CON EL TÓPICO




Saludos.

Colaboración especial de José Melero (José Melero@JMelero1)

Hubo un tiempo en el que el desconocimiento de la historia del Real Betis se debía a la dejadez y a la negligencia de quienes eran los encargados de escribirla. Mentiras de quienes publicaban con tanta ligereza como irresponsabilidad. Hoy es peor, hoy se debe a la mala fe, a la poca valentía de quienes se encargan de investigar y mostrar los hallazgos y al interés que existe en que la mentira y el tópico prosperen.

El pasado mes de Marzo el Real Betis Balompié quiso recordar el centenario que cumplió el campo del Patronato Obrero, la que fuera casa del club verdiblanco entre 1918 y 1936. De aquel recinto sólo queda el edificio del antiguo Frontón Betis, en cuya fachada fue descubierta una placa conmemorativa.

A raíz de esta efemérides, desde la web oficial del club, se publicó un artículo escrito por el investigador Alfonso del Castillo en el que se intentaba mostrar el devenir histórico del recinto municipal y en el que sorprendentemente se pasaba por alto a la persona que hizo posible el apaño y consiguió el alquiler a precio de amigos, gracias al puesto que ocupaba en el ayuntamiento como perito aparejador. Nos referimos a don Carlos Alarcón de la Lastra, un todo terreno en nuestro fútbol que llegó a ser presidente, vicepresidente y secretario técnico en el club verdiblanco y presidente de la Federación Regional Sur, además de cronista deportivo.

Así lo reconocía en una entrevista para la revista "Crónica" el secretario bético Carlos Fernández del Pando, en septiembre de 1932.


Conforme iba avanzando en la lectura del citado artículo no salí de mi asombro cuando compruebo que el señor del Castillo echa mano del tópico sevillano y se refiere al Real Betis como un "club popular" frente a un Sevilla FC “más exclusivista". Y todo eso dicho desde un medio oficial del Real Betis, con la gravedad que eso supone.

Los motivos que alega el autor del escrito para referirse a ambos clubs en dichos términos no pueden ser más peregrinos, ni más simplistas.


 Curiosa la explicación que da el señor del Castillo para calificar al Sevilla FC como club "exclusivista", según él el hecho de que tu casero sea un aristócrata te hace que tú pases directamente a ese estatus social. Por esa regla de tres los inquilinos que vivían hacinados en los corrales de vecinos en la Sevilla de la primera mitad del siglo pasado, eran de un nivel social elevado, porque los propietarios eran pongamos por caso el Marqués de Yanduri o el distinguido terrateniente don Luis Ramos Paúl, el primero significado socio bético y el segundo propietario de la humilde finca donde vivían los padres del autor de estas líneas, que les puedo asegurar que de aristócratas tenían bien poco.

¿O acaso llama "exclusivista" al Sevilla FC el señor del Castillo por el hecho de que el hijo de la marquesa pasara por un breve espacio de tiempo a ser directivo del Sevilla FC? ¿Jugamos a ver cuántos aristócratas y personajes de alto abolengo llegaron a ocupar puestos de responsabilidad en el Betis de los años diez, veinte y treinta? No creo que salga muy bien parado, créanme.

Luego habla de la popularidad del Betis como si su equipo tuviera en exclusividad el afecto de las clases digamos más humildes por aquellos años, y todo por tener situado su campo cercano a varias fábricas, demostrando un desconocimiento total no solo de la historia del fútbol sevillano si no de la de la propia ciudad de Sevilla.

Vayamos por partes, en un principio cuando ambos clubs se trasladan en 1918 a la zona sur de la ciudad, a las afueras de la misma, supuso para directivos y cronistas casi el fin del fútbol en Sevilla, como así lo manifestaron públicamente, debido a las molestias que acarrearía el ir a presenciar los partidos de fútbol a los aficionados, debido a los pocos tranvías que arribaban a aquellos lugares.

Con el paso del tiempo, ya entrado los años veinte Sevilla iba a entrar en un proceso de transformación debido al éxodo rural hacia la ciudad debido principalmente a la necesidad de mano de obra atraída por el incentivo de la Exposición Iberoamericana, y las grandes obras de infraestructura, con sus necesidades de mano de obra y posibilidades económicas en los sectores de construcción y servicios.

Debido a esto que decimos nacerán barrios obreros a las afuera de la ciudad, barrios como Nervión, Cerro del Águila, la Voluntad, León o España. Ya en los treinta existían: Árbol Gordo, la Barzola, Bellavista, Los Carteros, Ciudad Jardín, La Dársena, La Corza, el Fontanal, Heliópolis, Barrio León, Miraflores, Patrocinio, Tiro de Línea, Retiro Obrero, San Jerónimo, Torreblanca de los Caños y Vista Hermosa.

Lo que se vino a llamar "los felices años veinte" supuso el marco adecuado para un normal desenvolvimiento de las actividades humanas en todos los terrenos.

La reducción progresiva de la jornada laboral, junto con el referido aumento demográfico y el mayor poder adquisitivo de los sevillanos provocó la necesidad de llenar de contenido un nuevo tiempo de ocio que fue a desembocar a un deporte que había ganado mucho en popularidad.

A esto había que sumarle la influencia que supuso el desarrollo del transporte, que hizo que muchos aficionados de los pueblos de la provincia, se desplazaran en coche cada domingo a ver los partidos de su equipo.

Este aumento de público proletario benefició a ambos equipos pero principalmente al equipo que históricamente más triunfos deportivos había llevado a la ciudad y el que acertadamente había logrado acercar a las masas a su campo debido a una política de abonados muy económicas y accesibles para el gran público , como explicaba su presidente Ramón Sánchez-Pizjuan en una entrevista para la revista As en Agosto de 1935.



Por este motivo el Sevilla FC era el equipo más popular entre los sevillanos, y no es que lo digamos nosotros, es que lo reconocería el propio secretario bético Carlos Fernández del Pando en una entrevista para la revista "Crónica" en septiembre de 1932, donde reconocía que los aficionados sevillistas era mayoría y donde afirmaba que en esos años solo había podido llegar a los 2.321 socios, siendo el Sevilla FC uno de los clubs con mayor número de socios de España.



Esta escasa masa social que sufría el equipo bético unido a la poca fidelidad de sus socios, le provocó poco después una nueva crisis al intentar vivir por encima de sus posibilidades en los años treinta y que como decimos fue causante de lo que se ha llamado "la crisis del 36". Pero eso es otra historia...

Por lo tanto, cuando se habla de tópicos como "el equipo del pueblo" y el "equipo más popular", hay que hacerlo con conocimiento de causa y ciñéndose a parámetros serios y rigurosos, de lo contrario lo que se está haciendo es sencillamente engañar a la gente.

Cuidaros.

viernes, 29 de marzo de 2019

EL CHARLISTA DEL PUEBLO



 Nota previa: El pasado 19 de enero, dimití como miembro del Área de Historia del Sevilla Football Club. Esto significa que todos los artículos y opiniones vertidas en éste blog, son única y exclusivamente personales y por tanto, me competen solo a mí y yo soy el único responsable.

Saludos.


Éste señor se llamaba Agustín Veguilla Alcántara.


Eso ocurrió el 26 de agosto de 1936.

Nacido en 1880, probablemente en Aragón si atendemos a su servicio militar en 1899.


El Sr. Veguilla vivía en Sevilla y era agente de seguros, entre otras cosas y como veremos enseguida. Casado con Amparo Zayas Vera, en 1913 tuvieron un hijo…


…que fallecería en 1985.

Agustín Veguilla recorría distintas zonas de España en su calidad de Agente e Inspector de Seguros para La Unión Española.



Pero tenía otras actividades personales más gratificantes, suponemos, porque era un activo republicano de izquierdas y escritor.

De su faceta literaria debemos destacar que publicó tres libros, que sepamos, porque no tenemos constancia de alguno más:






Ésta última con ilustraciones del coriano Andrés Martínez de León, el creador de un famoso personaje de sus tiempos, al que llamó “Oselito”…


…del que Miguel Hernández escribiría a su compañera Josefina:

De su faceta política, que a la postre le llevaría a ser vilmente ejecutado en Los Humeros, frente a la calle Torneo, habrá que explayarse un poco.


¿Viaje de propaganda? ¿De qué? Pues resulta que era, como se titula éste post, un “charlista” muy reclamado en 1932.


“El ciudadano Agustín” tuvo la mala suerte de estar en el sitio y en el momento equivocados.



¿Jerónimo Rodríguez García-Soria? Ése nombre nos suena muchísimo y vamos a tratar de averiguar de quién se trata haciendo un poco de Historia. Seis días después del golpe militar del general Franco contra la República, Queipo de Llano organiza en Sevilla sus “Fuerzas cívicas al servicio de España”, eufemismo tras el que se escondía un cuerpo represivo de pavorosa eficacia.




Y a la punta de lanza operativa la denominaron, siniestramente, “Brigadilla de ejecuciones”, integrada por miembros de Falange de Sevilla. Como hemos leído más arriba, el señor Rodríguez García-Soria era uno de los ejecutores y participó directamente en el asesinato de Agustín Veguilla aunque, declaró, el autor material fue Pablo Fernández Gómez, jefe de la Brigadilla.

En 1942, Fernández Gómez fue detenido, juzgado y fusilado por sus excesos, asesinatos y robos, lo cual no deja de ser paradójico teniendo en cuenta el trabajo que realizaba para los golpistas.

D. Jerónimo, sin embargo, medró en buena medida bajo la tutela de las nuevas autoridades falangistas (era uno de ellos y los servicios se pagan) aunque para ello tuviera que desplazarse a Huelva. En 1944 le fue concedida la Medalla de la Vieja Guardia de Falange.

Miremos un momento en el Registro Histórico de ésa provincia y de las actividades industriales.






Industrial con acceso a la producción de aceite y fabricación de derivados. Pero además, también ocupaba su tiempo con otras actividades.

En 1947 entró a formar parte de la Directiva del Recreativo de Huelva como vocal. Dos años más tarde alcanzaría la presidencia que ostentó hasta 1954. Durante ése mandato, el Recreativo fue declarado oficialmente como Club Decano (título que ostentaba hasta entonces el Athletic de Bilbao).


Recordemos que por entonces regía la Federación Española de Fútbol, Sancho Dávila.



El 20 de diciembre de 1952, la Federación determina, decreta, que el Decano del fútbol español sería el Real Club Recreativo de Huelva.

Pues éste señor…



…sevillano, falangista y criminal, logró entregar el Decanato al Recreativo de Huelva.

En la presentación de “La idea”, Agustín Veguilla Alcántara, escribía:



Cuidaros.

Fuentes:

BNE, Biblioteca Nacional de España.

Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla.

Francisco Espinosa, La justicia de Queipo.

José María García Márquez, La víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla (1936-1963).

Hemeroteca de ABC.

BOE, Boletín Oficial del Estado.

Archivo personal.

miércoles, 27 de marzo de 2019

SELECTO AMBIGÚ: SEVILLA DE CINE.


Saludos.

Todos sabemos que nuestra ciudad ha sido, es y seguramente lo seguirá siendo, un escenario cinematográfico muy apetecible para productores y directores de cine de todo el mundo.

En Sevilla se han rodado escenas de cientos de películas, cortos y documentales desde la aparición del cinematógrafo…

[Las óperas ambientadas en nuestra ciudad, total o parcialmente, sobrepasan las 150 aunque ésta vertiente artística (la ópera tiene un público limitado) resulta menos llamativa, menos de “masas”]

…porque poseemos escenarios “naturales” incomparables. La herencia arquitectónica milenaria y multicultural, con su estética apasionante, la luz, el color, el sabor… hacen que seamos un destino codiciado para una larga lista de creadores de todo el mundo.

¿Cuándo comenzó ésa relación con el séptimo arte?

Pues hagamos un pequeño repaso a los orígenes, a los inicios porque prácticamente con el nacimiento de ése invento, allá en las postrimerías del siglo XIX, Sevilla y el cine anduvieron juntos.En diciembre de 1895, los Lumiere proyectaron la “Salida de los obreros de la fábrica de Lyon”, en la que se considera la primera aparición del novel formato de imágenes en movimiento.



Muy poco después, la probablemente primera película producida en Sevilla (cortometraje documental) fue la rodada por los inventores y creadores galos titulada  “Procesión en Sevilla y escenas de corridas de toros” en 1896.



(Nótese el detalle de la captura del “armao” fumando que se aprecia perfectamente en el corto de casi 12 minutos)

Y tan solo un año después, en 1897, los genios franceses escalan en Sevilla, en modo proyección, para gozo y disfrute de los sevillanos. Debe recordarse que algunos espectadores huyeron despavoridos cuando en viendo una toma de un tren aproximándose, pensaron que le se echaba encima literalmente.

Nueva actividad, nuevo negocio… necesitaron los permisos oportunos.



Y la prensa, en su casi olvidada vocación formadora, nos deleitaba con detalle de las “calidades” de aquella innovadora manera de recrearse.




Tenemos, por tanto, la preceptiva autorización gubernativa y la propaganda didáctica con lo que el reclamo terminaría creando fascinación perpetua.

La publicidad no se hizo esperar porque el evento prometía ser interesante:



Se creaban las expectativas necesarias para convocar a un público ávido por descubrir las “bondades” técnicas que se producían a finales del siglo XIX. El cine contribuyó no poco en fomentar ésa curiosidad.

Se acercaba el día y ya tenemos los detalles concretos.



Fíjense en los horarios y en la manera de llamar a los celuloides “fotografías animadas”. Y “En la calle de la Sierpes…”.

Posteriormente y durante muchos años, en ésa calle compartieron espacio los cines Llorens e Imperial. En el Llorens, en 1930, se proyectó “Sombras Blancas”, la primera película sonora exhibida en Sevilla.

El día siguiente nace la “crítica cinematográfica”, profesión que ha ido unida indefectiblemente al artefacto y que fue creciendo, cobrando valor (aunque en tantas ocasiones nos parezca deplorable) y que es casi obligatoria para los amantes del séptimo arte.



“El más perfecto de los que hemos visto en Sevilla”. Pues sí, había otros aunque de menor calidad técnica. La competencia en las salas nació a la par prácticamente.






En unos pocos años, el cine, la industria del ocio hasta entonces tan exclusivista, se hace popular y se extiende por la ciudad.

Pues vamos terminando en nuestro esfuerzo por establecer la llegada del Séptimo Arte a tierra hispalense.

Y un dato curioso para rematar.

Se ha considerado siempre que ésta película de 1927.…

…fue la primera que incorporó el sonido a la imágenes. Sin embargo, investigaciones posteriores confirman que la voz que se escuchó primeramente fue la de la valenciana Conchita Piquer en 1923.




Doña Concha, con 17 años.

Cuidaros.





martes, 5 de febrero de 2019

DATOS PARA MAMAR




Saludos.

Hace unos días, a un significado jugador del Real Betis le captaron una expresión (de dudoso gusto, ciertamente y no es la primera vez) por la que alegraba sobremanera de la escandalosa eliminación del Sevilla FC del Campeonato de España, Copa del Rey. Ellos pasarían más tarde de ronda.

Como en tantos otros aspectos sociales, el fútbol (una parte importante de relaciones entre individuos y colectivos, para bien o para mal y nos guste más o menos) asiste a una forma de polarización creciente y ciertamente preocupante. Y lo es más porque en ésta zona de la Iberia, ha sido siempre tradicional una cierta “empatía” con los contrarios que, traducida libremente, nos dimos en llamar “guasa sevillana”. La feria, como dicen, va por barrios: hoy ganamos y vosotros perdéis y deberéis aguantarnos las chanzas; mañana ocurrirá lo contrario y seremos nosotros los que debamos padecer el escarnio amable. Divertido porque somos alegres y divertidos. Casi todos que la viña es amplia y el respeto comienza por uno y consigo mismo.

Sin embargo, nos volvemos cada vez más intolerantes e intransigentes y con la inestimable ayuda de las Redes Sociales (donde el anonimato te permite excesos que probablemente nunca te tomarías frente a los otros, en persona) elevamos lo que no deja de ser una expresión poco edificante (nadie recuerda que son ídolos para miles de niños y niñas y que sus ejemplos son seguidos por multitud de chavales/las en proceso de formación personal, social y deportiva) a la categoría de afrenta “nacional”, al “honor”, a nuestros “valores”…

Expresiones que rezuman odio, desgraciadamente, aunque tal vez haya más de envidia. O quizás por ello.

¿Qué provoca el éxito de ésas estupideces? La respuesta inmediata, mediática y expansiva, saber que habrá reacción y que abrazaremos la causa como si la vida nos fuera en ello.

Y como integrante de éste aspecto social que se llama fútbol, yo también (consciente de que igualmente revalorizo algo lo que no lo tiene) me tomo la libertad de exhibir algunos datos que quizás justifiquen de alguna manera ése rencor incontenible que aflora de tarde en tarde, por suerte para los míos, los de mis colores, porque la Historia es larga y repleta de referencias incontestables que puede que “justifiquen” de alguna manera las salidas de tono ocasionales. Muy ocasionales.

Acudo a fuentes autorizadas (para evitar que nadie me acuse de inventar) y con reseñas tomadas de la UEFA, de la LPF, de la RFEF, del Sevilla FC y las propias.

Definamos primeramente lo que significa “mamar” según la Academia de la Lengua.

tr. Atraer, chupar con los labios y la lengua la leche de los pechos: los bebés maman instintivamente. || Aprender algo en la infancia: mamó el amor a los libros. || col. Devorar, engullir. También prnl.: se mamó toda la ensalada. || prnl. col. Emborracharse: se mamó con dos copas.

Ampliando significados, encontramos éstas sinonimias:

1. tr. Ingerir una bebida alcohólica.  Se HAN MAMADO todo el tequila.

2. tr. Obtener provecho y beneficios de una situación sin gastar energías ni trabajar. Vivir a costa de alguien.  Claro, HAN MAMADO de la abuela hasta que la pobre se ha quedado sin un duro.

3. prnl. Llevar a cabo algo con gran esfuerzo, resignadamente.  SE HA MAMADO el traslado él solo, nadie le ha ayudado.

4. mamarla loc. Realizar una felación.

5. mamarse una hostia / una leche / un guantazo... loc. Recibir un golpe.

Sospechamos que la 4ª acepción, la sexual, es sin duda alguna a la que se refería ése significado jugador.

Pues como parece más propia de demérito ajeno que de proezas propias, supongamos que fuera al revés y que puestos a “mamar”, la recalcitrante Historia nos ofrezca un paisaje de “mamadas” tal que nos conviene, a los “nuestros”, tomar la 5ª, en sentido metafórico, para saldar la cuestión.

En Europa y con datos de 2017/2018 (la vigente temporada aún en curso no puede ser compilada todavía)  las competiciones continentales nos dicen que en Champions ocurrió esto (la primera columna muestra las participaciones y la segunda los goles anotados):



Se advierten diferencias claras. Vayamos ahora a la Europa League con igual disposición (participaciones y goles):




Verán que las distancias son importantes, abrumadoras incluso, en ambas categorías y sin olvidar que las cinco finales de EL que hemos disputado, las ganamos todas y somos, además, líderes destacadísimos. Y que poseemos una Supercopa de Europa.

Como resumen del concierto europeo, dos imágenes del Ranking de Clubes que nos ubican 
perfectamente:




Pues parece que por la parte continental, la “mamada” es considerable. Y si añadimos que dos años consecutivos (2006 y 2007) fuimos designados como “Mejor Equipo del Mundo”, la cosa se les complica aún más a los dispensadores de “mamadas”.

Ahora regresemos a la Liga y sus cómputos históricos como mejor manera de establecer y fijar las posiciones de cada cual en el tiempo:


Pues la suma de puntos acumulados, la que evalúa el rendimiento del Equipo desde que se organiza la Liga de Fútbol, muestra quien domina en estos primeros 90 años. El resto de columnas sirven para justificar ésas distancias.

En éste apartado, también hay “mamada” de una parte.

NOTA:

Es cierto que empatamos en Ligas conseguidas (una por bando) por lo que firmamos tablas y no hay “mamada”, ello a pesar del efecto “momento de conseguirla” y aunque haya quien piense en eso para titularse de alguna manera. Su razón tendrán.

Pasemos ahora al Campeonato Nacional de Fútbol (Copa del Rey) en ése afán que nos persigue de encontrar “mamadas”.

NOTA:

Solo el Sevilla FC, junto a Real Madrid y Atlético de Bilbao, poseen títulos bajo las denominaciones Copa del Rey, Copa del Presidente de la República, Copa del Generalísimo y de nuevo, Copa del Rey. La primera, por cierto, justo el mismo año en que ganaron su Liga los de “mamar”.

Y nada mejor que una imagen para ilustrarnos:



Otra ocasión perdida porque también poseemos una Super Copa de España.

NOTA:

Ésa Copa que figura como última conseguida por el Sevilla FC (2009/2010), es propiedad de los sevillistas y puede ser admirada en el Sevilla History Experience, el Museo del Sevilla. Sirva como orientación para los paseantes de títulos del universo.

Y vamos a ir terminando con otros títulos oficiales que de nuevo y brutalmente, decanta la “mamada” en un sentido. En el mismo.

NOTA:

Conviene recordar que el formato del Campeonato de España ha sufrido modificaciones a lo largo del tiempo. Durante 25 años, aproximadamente, solo se podía acceder ganando el título regional, organizados por las federaciones regionales. En Andalucía, se disputaron 21 ediciones.

Pues veremos que de ésas 21 ediciones, el Sevilla FC conquistó 18 y fue subcampeón de las otras tres. Los del “mamaero” lograron una. Repito: lograron UNA.

NOTA:

De ésas 21 ediciones, el Sevilla posee todas las copas (trofeos) puestas en disputa (formato 3 seguidas o 5 alternas). Todas.



Terminamos ya de “mamar” con las que para mí han sido las frases de 2018 por excelencia:

“Siempre fuimos mejores”

“Cambio de ciclo”

¿Mamar?

Cuidaros.