lunes, 16 de enero de 2017

USTEDES PERDONEN

 

Saludos.

Ustedes perdones, señores de Madrid, por haberles ganado éste partido.

Perdonen por la afrenta al poder establecido y por salirnos tantas veces, de vez en cuando, del guión que se escribe en La Liga y en los dos despachos principales.

Vuesas mercedes habrán de considerar que décadas de abuso descarnado y sistemático tengan, de vez en cuando, una canita al aire, un día de asueto. Una pequeña fiesta privada en un rincón del sur, a vuestra costa.

Si, somos conscientes de que esto nos hará sudar sangre en el futuro, de que el absolutismo que llevan practicando e imponiendo desde 1928 no concede ventaja alguna, acapara todo el aire y asfixia a (casi todos) los demás, que no permite relajaciones porque… ¡hay tanto (dinero) en juego!

Y el dinero es el síndrome de Diógenes del capitalismo. Como en el fútbol.

Sabemos que tomarán medidas (para hacernos el traje) y que tratarán el asunto como asunto de Estado porque la Marca España (la marca Madrid, tanto monta) ha quedado en entredicho. El mundo ha visto que los dioses pueden ser vulnerables, que sangran por las heridas, que se puede apostatar de la religión oficial de todas las Españas y seguir vivos y eso, lo sabemos, no nos lo perdonarán nunca. Tantos millones de heridos de la galaxia láctea reclamarán venganza y vosotros, señores de Madrid, les darán cumplida satisfacción en todas las formas imaginables, en todos los escenarios, de las mil maneras de torturas que conocen y aplican desde entonces.

Ya saben que hay provincias rebeldes en el Imperio Blanco que os dicen al oído: recuerda que eres mortal.

Era, la de ayer, una fecha especial para nosotros porque cumplíamos un siglo y un día de nuestro primer título oficial como Club. Era la celebración del aldabonazo primero del Eterno Campeón de Andalucía, del Dominador del Sur. Fuimos, en 1890, los presentadores del foot-ball al país y lo fuimos en ésta apartada orilla que no en el ombligo patrio. Ya entonces comenzamos a faltaros el respeto, señores de Madrid. Como ayer.

Y ayer, para celebrar ése centenario, nos regalamos un banquete en el restaurante más exclusivo del mundo y con un plato exquisito como pocos. Salud.

¿Oís insultos en nuestro Estadio? Sí, yo también, desgraciadamente. Habéis establecido un sistema de escuchas selectivo y un tribunal especial para nuestro Equipo que no encontramos en los demás campos. Es una de las herramientas de tortura. Y si me dicen que eso solo ocurre aquí, señores de Madrid, tendré que insultaros grandemente yo también. Mentís y mentís a sabiendas de que mentís porque para vosotros, la hipocresía es modo de vida. Debajo no hay nada, solo miedos.

Pero los insultos, los reprobables insultos de un partido, los que se escuchamos en todos los estadios, en todos, son solo una modesta manifestación, tan humana ella aunque suene tan mal, de repulsa al auténtico insulto que representáis vosotros, señores de Madrid.

En toda la formidable batería mediática que controláis y manejáis (poderoso caballero) cantan dolidos al mundo que el Madrid ha perdido y se rasgan las vestiduras. Miren a ver cuántos dicen que el Sevilla ha vencido. Miren, miren. ¿Veis el insulto ahí?

¿Insultos? Vosotros sois el insulto permanente, un anacronismo que tendréis que mantener a toda costa porque, lo sabéis y lo sabemos, en auténtica igualdad de condiciones lo mismo no sois tan poderosos. Igual no lo sois.

Sin la propaganda, sin La Liga, si los dineros que hurtáis a los demás y sin los árbitros (que como humanos, cometen errores generalmente contra los otros), igual no sois tan grandes como pretendéis.

Ayer os bajamos el balón al suelo. Ayer os pisamos un callo.

Ayer blasfemamos.

Y a pesar de ello, la provincia piensa seguir resistiendo.

La tribu de yonquis y gitanos, los vándalos de la Vandalucía de ésta parte del Imperio, andamos conjurados desde hace 127 años en ser nosotros, en creer en los nuestros, en no achantar la cabeza nunca y pelear hasta el final.

Ustedes perdonen, pero que se pudra el imperio.

Cuidaros.

SEVILLA FOOT-BALL CLUB DESDE 1890

martes, 29 de noviembre de 2016

LO QUE ME ENSEÑÓ EL SALMON

 

Saludos.

Se llama Álvaro Yanes y es el dueño y editor del blog “Salmón Palangana”.

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Hoy nos enteramos que cierra y hoy, desgraciadamente, algunos nos sentimos de lo que en otras formas más terribles, llamaríamos de luto. De luto riguroso.

Porque cerrar ése blog, Álvaro, es dejarnos huérfanos a algunos, especialmente brutos, que solo hemos aprendido a atisbar los secretos de las cuentas del Sevilla y de la UEFA porque has tenido la habilidad de explicarlas de maneras apta para torpes. Como yo.

Conceptos tan abstractos que los que no podemos pasar de los dígitos de un marcador (hasta un 22-0 como máximo) nos perdemos y nos sentimos desvalidos.

Recuerdo aquel día que nos presentó Carlos Romero frente al Gol Sur de nuestro Estadio. Hubo el clásico ¡hombre… Alvarito! con las alegrías propias de ponerle cara a las letras de la pantalla del ordenador (utilizabas un nick afrancesado en el Foro Oficial) y con la posibilidad, vía privilegios de la edad, de poder usar diminutivos para hablar contigo. Y el estrechón de manos derechas (las izquierdas ocupadas con Gambrinus) Eras un tipo joven y parecías tímido y por un momento percibí (soy así) la sensación de que te sentías algo intimidado en mi presencia. El tiempo me hizo comprender que si alguien debía sentirse intimidado, ése sería yo.

Bien, Álvaro, nos dejas (me atrevo a usar el plural), algo desamparados porque no hay quien explique ésas cosas mejor que tú. Ni aproximadamente.

Ojalá que pronto te tengamos de nuevo en el sitio central de nuestros “favoritos”.

Un abrazo y cuídate mucho.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

EL MARINO (VI)

 

Saludos.

En el capítulo anterior, como diría aquel, dejábamos a Paco Palomares ejerciendo de héroe y exponiendo su vida para salvar a una mujer en un incendio.

Ése carácter arrojado e impulsivo de Paco (que aplicaría en no pocas facetas de su vida, unas veces para bien y otras para mal), le llevó a plantearse una acción que hubiera podido tener un alcance mucho mayor del que afortunadamente tuvo. Vean lo que publica "La Crónica Meridional" de Almería, el día 12 de octubre de 1914:

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En 1914 estalla la I Guerra Mundial en Europa (todas las dos guerras mundiales se han producido aquí y con los mismos protagonistas principales) en el primer intento alemán por dominar físicamente el continente entero (lo conseguirían más tarde, cuando les convencieron los norteamericanos de que solo era posible a través de la economía y así lo hicieron). España, como habría de suceder en ésta y en la siguiente conflagración, se mantuvo neutral y no intervendría directamente en el conflicto.

Sin embargo, cientos de ciudadanos españoles, a título particular, se enrolaron en los ejércitos en liza, a saber: los imperios Alemán, Austrohúngaro, Otomano y Bulgaria (y varios países pequeños más) de un lado y una gran coalición de aliados encabezada por Inglaterra, Francia, Rusia, los Estados Unidos... y otros ocho estados del otro.

Hay abundante literatura sobre la participación de los voluntarios ibéricos y de sus acciones de valor en las batallas en ambos bandos. Más tarde, en la siguiente guerra y a pesar de que España andaba bajo el yugo y las flechas del golpe de estado del General Franco, socio fiel del Tercer Reich del nazi Adolf Hitler, los republicanos exiliados darían también muestras de valentía: en 1944, "La Nueve" compañía integrada por ex milicianos republicanos españoles, fue la primera fuerza aliada en entrar en Paris, empujando en su huida a los alemanes, y donde todavía hoy día se les tributan honores por ello.

En el otro lado, la "División Azul" enviada por Franco (había que pagar el servicio prestado por la "Legión Cóndor" alemana y sus bombardeos a poblaciones civiles españolas, como por ejemplo la masacre de Gernika) integrada por casi 50.000 voluntarios fascistas y que también destacó militarmente, sobre todo en el durísimo frente ruso y en el fracasado asedio de Leningrado. A éstos si se les homenajea de vez en cuando en España.

Pues en aquella Primera Guerra mundial, Paco Palomares quiso participar al lado de entre 7.000 y 12.000 (no es posible precisar la cifra con certeza) voluntarios españoles. Tenía en ése momento 40 años... ¿qué impulsó a nuestro polifacético paisano a "embarcarse" en tamaña odisea? Y sobre todo... ¿lo hizo realmente? Pues a pesar de las dudas del cronista y la falta de respeto a las aptitudes mentales de Paco (quizás llamarlo "insulto" sería más adecuado), El Marino se fue a la guerra. Vean lo que publicaba el "Daily Mirror" el 24 de octubre de 1914:

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Ahí tienen a nuestro bull-fighter. Imaginamos que le sería proporcionado un uniforme adecuado a sus nuevas funciones, pero el cronista, para realzar el valor de su noticia, coloca una de Paco vestido de luces y con su montera por montera.

Dice la "Enciclopedia de Andalucía" que obtuvo la Medalla Militar en Verdún y la Legión de Honor en Iprés (o Yprés), extremos que no hemos podido confirmar a pesar de haber realizado una intensa búsqueda en los archivos franceses, por lo que deberemos aceptarlo como cierto. En cualquier caso, suponemos que la familia guardará ésas distinciones.

No deja de sorprender, no obstante, que fuese condecorado en batallas terrestres siendo marino. Si consideramos que tenía entonces 40 años, como decíamos, nos preguntamos qué acciones pudo desarrollar para merecer ésos honores. Se nos hace difícil imaginarnos a Paco, de natural hombre obeso y probablemente doblando en edad a la mayoría de sus compañeros de armas, correteando por las trincheras y asaltando las defensas de los tudescos. Cuesta.

Lean lo que publicaba el conocido semanario "The Kon Leche" del 25 de enero de 1915:

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Ése periódico taurino siempre se ensañó con Palomares (quizás porque no era buen torero o precisamente por ello), pero si andar metido en una guerra, obtener dos medallas (que no se suelen dar a los cobardes) y resultar herido no les pareció serio... alguien debió decirles que hay más formas de medir el valor (discutibles o no) que las de plantarse delante de un astado. Hay que tener mucho para eso, ciertamente, pero para enfrentarse a otro ser humano armado que viene a quitarte la vida (el toro solo se defiende) quizás se necesite estar hecho de otra pasta.

Independientemente de las dudas que nos hayan podido surgir, Paco Palomares estuvo enrolado con las fuerzas aliadas en la Primera Gran Guerra, luchó en suelo francés y este extremo parece indiscutible.

¿Cuánto tiempo estuvo alistado? No lo sabemos, pero su actividad literaria parece que no se detuvo porque en 1915 (teóricamente debería seguir en el frente) escribe "El U-29", fantasía trágica en tres actos y un epílogo, estrenada un poco más tarde, en 1917.

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El título corresponde a un famoso tipo de submarinos alemanes botados en 1913, justo antes de comenzar la guerra. Y como nuestro Paco era marino, elige el nombre de un navío para una fantasía trágica.

Y trágico para la familia resultaría también ser ése año de 1915, pues fallece el Reverendo Doctor Palomares García.

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A propósito del Reverendo Palomares y muy poco antes de que Paco marchara a la guerra, visitó Sevilla el Escritor madrileño Eugenio Noel (Madrid 1885-Barcelona 1936). Andaba documentando su obra "Escenas y andanzas de la campaña antiflamenca" (!). Es una recopilación de vivencias y reflexiones (librepensador y regeneracionista) de sus viajes por España. Debió sentirse muy impresionado con nuestra ciudad ya que compone hasta tres capítulos (uno para los demás lugares que visita): "Una tarde en el cementerio de Sevilla", "Visión de Sevilla desde la Giralda" y " La iglesia muerta de San Basilio".

Noel era amigo de Paco Palomares y en ése último relato, dice:

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Paco lo lleva de visita a la Iglesia de San Basilio, le presenta a su padre y recorren el lugar guiados por el propio Reverendo. Describe lo que va viendo y hace, también, un extracto de la vida de Paco:

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Leemos pasajes ya conocidos y otros novedosos que miraremos más adelante porque, como venimos insistiendo desde el principio, las dimensiones del personaje son asombrosas.

En su descripción de la visita, Noel nos cuenta sobre la maqueta del biplano que no se llegó a construir y los detalles técnicos del proyecto: aerodinámica, distribución de los pesos, doble hélice, potencia del motor... asesorado por Paco, lógicamente; la oreja que cortara a un toro en la Maestranza e inmediatamente Paco se explaya, sorprendentemente, contra "la barbarie de las corridas" y contra los toros a los que "odia", dice Noel; aves disecadas, numerosos recuerdos de sus viajes marinos y cartas náuticas; junto con el Reverendo prosiguen la inspección hacia la Sacristía donde tiene instalado el Doctor su "museo" de la Inquisición, en un "encantador desorden de sus colecciones". Sin embargo, Eugenio Noel se siente sobrecogido ante los instrumentos de tortura.

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Continuará.

Cuidaros.

 

 

 

Fuentes:

Moreno Martínez, Doris "El primer museo de la Inquisición en Sevilla". Universidad Autónoma de Barcelona

http://angelaysevilla.blogspot.com.es/

http://hemeroteca.sevilla.abc.es/

http://www.anglicanos.org/

http://iglesiadesanbasilio.blogspot.com.es/

http://protestantedigital.com/

http://gestauro.blogspot.com.es/

miércoles, 9 de noviembre de 2016

EL MARINO (V)

 

Saludos.

Ya nos acercamos al momento decisivo, momento al que aspira todo torero: doctorarse tomando la alternativa. Pero llegar ahí no es fácil y el camino hasta el éxito puede estar salpicado de obstáculos. Reales o inventados.

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No se contiene el cronista sobre los conocimientos de Paco en ése arte y le acusa directamente de simular una lesión y sin embargo, nos regala algo nuevo, algo muy interesante: "aviador". ¿Aviador? ¿Marino y aviador? Hay que indagar y lo haremos más adelante que ahora andamos a punto de tomar la alternativa en Madrid.

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Ahí está Paco en Vista Alegre realizando su sueño más grande, en un divertido fotomontaje bastante conseguido para la tecnología de la época. Se comentaba en las tertulias sobre el apodo "El Marino" y alguno había que mantenía que Paco pertenecía a la Armada. Para evitar malentendidos, se hace público el siguiente comunicado:

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Con toros de Garrido Santamaría, comparte cartel con Fermín Muñoz González "Corchaito" y José Morales "Ostioncito".

La crónica de "The Kon Leche" (portada que veíamos en el capítulo anterior) del 1 de septiembre de 1912 ("doce en punto de la noche" señalan en la cabecera) es demoledora. Le dedican a la corrida dos páginas completas en las que el sevillano ocupa la mayor parte, obviamente por ser el protagonista principal de la jornada. Y dado que se impone un relato referido a un "literato" que pretende ser torero, el autor del trabajo periodístico (no hay firma) se arma de poesía, prosa y marinería y envuelve el suceso de manera que no suene a escabechina, que solo parezca una opereta tragicómica. Vano intento porque el humor nos muestra a Paco más descarnado, más terrible... más ridículo.

Sale el primer toro de la tarde, de nombre "Grajito", con el que debía diplomarse y comienza desplegando el capote pero, dice el cronista, "no le sopla viento favorable en esto de torear con capa" y recibiendo, además, un envite "por la banda de babor". Tras el tercio de banderillas, Paco se apresta a recibir los trastos de manos de "Corchaito" y cumplir el ritual de la iniciación. Se le ve sonriente y decidido aunque muchos espectadores no se reprimen y comentan jocosos la estampa poco torera que tiene.

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Recordemos que en 1912 tiene ya 38 años, pero Paco está viviendo uno de sus propios personajes teatrales porque desgraciadamente, Paco Palomares El Marino no sabe torear.

Su segundo, de nombre "Zorrito", nueva faena de aliño y... mejor leamos al cronista:

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Y el Marino entonces

le dice a Corchao

que lo mate Dios

que es quien lo ha criao.

Y Paco Palomares El Marino, no logra matar su segundo toro en el momento de más gloria de su vida.

Dicen las crónicas que se cortó la coleta aquel mismo día porque, en efecto, no vuelve a los ruedos salvo algún acto benéfico. Parece que su ambición por ser torero quedó plenamente satisfecha habiendo obtenido el título.

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Pero Paco, además de sus aventuras allende los mares (que trataremos en su momento) sus producciones líricas y sus fallidas actividades entre los astados, tenía tiempo para más cosas, para muchas más cosas. Miren ésta noticia aparecida en el diario "El Día" de Madrid, el 12 de junio del año anterior a los sucesos narrados más arriba:

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Apenas unos años antes, los archiconocidos hermanos Wright habían logrado volar su famoso "Flyer I" o "Kitty Hawk" en Carolina del Norte. La noticia recorrió el mundo, España incluida, y es posible que el ingenio inquieto de Paco llegara a pensar que él podía emular a los americanos, que tenía capacidad para ello. Y como vemos, lo hizo.

No sabemos qué respuesta recibiera del Ayuntamiento, si le creyeron y si tomaron en cuenta su preocupación industrial sevillana, pero parece evidente que el invento no prosperó. Quizás no fuera el lugar adecuado para presentar su creación. Sin embargo, la tradición aeronáutica de ésta ciudad con el Aeródromo de Tablada y la creación de la H.A.S.A. (Hispano Aviación, Sociedad Anónima) también le debería un reconocimiento a nuestro Paco Palomares., ingeniero aeronáutico.

Retomemos el hilo. Tras su retirada (fracaso) como diestro, Paco también dedica parte de su tiempo a realizar actos heroicos.

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Esto ocurría en 1913 y veremos que en efecto, tuvo un importante reconocimiento... por otra causa. Muy poco más tarde, Paco tomaría otra sorprendente y tremenda decisión.

Continuará.

Cuidaros.

 

 

 

 

Fuentes:

Moreno Martínez, Doris "El primer museo de la Inquisición en Sevilla". Universidad Autónoma de Barcelona

http://angelaysevilla.blogspot.com.es/

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jueves, 3 de noviembre de 2016

EL MARINO (IV)

 

Saludos.

Veíamos en el capítulo anterior que Paco Palomares resultó ser un fecundo autor teatral cuyas obras, propias o en colaboración con José García Rufino, Antonio Sánchez Jurado o S. López Silva entre otros, se representaron por teatros de toda España.

Paco era íntimo amigo de José García Rufino "Don Cecilio de Triana" (San Fernando 1875, Sevilla 1943) abuelo de la cantante y actriz Carmen Sevilla, periodista, autor de zarzuelas y operetas, crítico y dibujante (colaborador de "El Posibilista", "El Porvenir", "El Noticiero Sevillano", "La Giralda", "El Entreacto", "Triana", "La Región" o "Miscelánea") que tiene, merecidamente, una calle en su barrio de Triana. Llevaba unas gafas de repuesto para sustituir a las que le rompían a pisotones en las numerosas palizas que recibía paseando por la ciudad, debido a su capacidad de poner en solfa a tirios y troyanos, por lo que recibía "parabienes" de todas las partes.

En 1941, don José estaba en la miseria y debía vivir de la caridad de sus familiares y amigos. A tal punto, que se conserva una carta que remitió a Guillermo Fernández-Shaw (periodista y autor de los libretos de las más famosas zarzuelas conocidas de la lírica española) pidiéndole ayuda económica.

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García Rufino, junto con Domingo Tejera de Quesada, José Laguillo Bonilla, Manuel Chaves Nogales, Juan Carretero Luca de Tena, Andrés Martínez de León, Agustín López Macías Galerín, Manuel Benítez Salvatierra o César del Arco, fueron algunos de los periodistas perseguidos y/o represaliados por sus ideas críticas y filiaciones políticas. Varios hubieron de exiliarse para salvar sus vidas.

Pues no es de extrañar que Paco Palomares , protestante, republicano y librepensador, frecuentara y colaborara con alguno de éstos intelectuales señalados.

Tanto que en el Centro Documental de la Memoria Histórica, se conserva la ficha Ref. ES-CDMH-37274-UD-7338440 - ES-CDMH-37274-UD-7376527, del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (tribunal creado por los golpistas para la brutal represión posterior a la guerra civil, instaurado en 1940 y clausurado en 1964) a nombre de Francisco Palomares del Pino, procesado en el Juzgado Especial nº 1, "nuestro" Paco Palomares.

¿Era también masón? Miren ésta cabecera de papel oficial de su revista cómico/satírica "ACyT" y fíjense en el dibujo del anagrama:

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¿Contiene elementos francmasones o simplemente se trata de una representación jocosa? Si repasamos la simbología masónica, ése dibujo está cargado de alegorías. No parecería impensable que hubiera pertenecido a la orden como lo fuera su padre, el Reverendo Palomares de San Basilio, tal cual publicaba el órgano oficial de la masonería española, la revista "Gran Oriente" en 1908.

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Paco Palomares, aunque haya versiones contradictorias que veremos al final, parece que igualmente terminó sus días en la ruina, como tantos de los intelectuales de su círculo.

Y llegamos a uno de los momentos cumbres de la vida de Paco. Nos atrevemos a suponer que probablemente fuera de los más importantes, de un sueño perseguido durante años y que allá en Madrid, en Vista Alegre, pudo haber alcanzado. Vean:

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¿Recuerda su novillada de 1895, en la sevillana plaza de La Maestranza, aquella tarde repleta de incidentes, cornás y sangre en la que Paco también fue lanceado? Pues muy poco después, en el semanario taurino madrileño "El Enano" (revista de loterías y toros) de 22 de diciembre, se podía leer:

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Pues no. Dicen que el tiempo cura las heridas (las físicas y las emocionales, suponemos) y eso debió ocurrirle a nuestro hombre porque jamás abandonó su sueño de tocar la gloria en los ruedos. Quince años más tarde, Paco se propuso entrar por la puerta principal de la tauromaquia.

Hay bastantes crónicas de aquella tarde madrileña y trataremos, por tanto, de tomar un par de ellas para no abusar demasiado de éste pasaje. En cualquier caso, nos ha resultado imposible encontrar alguna benevolente.

No obstante, veamos qué sucedía en 1910 y antes de su sorprendente alternativa en Madrid. El recorte lo publica "El Guadalete", magnífico diario jerezano que se estuvo editando más de ochenta años ((1852/1836) recoge una capea privada en la finca de un rico ganadero (no se especifica) y ocurre esto:

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No tenemos suerte o no vamos a poder ser toreros. O no somos buenos en esto. Sin embargo, en su periplo formativo en el arte de Cúchares, también cosecha algún triunfo.

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Una oreja. Es con diferencia, el premio más importante del que hayamos podido tener noticia y nosotros, legos en la materia y en nuestra ignorancia de los asuntos de los cuernos, no preguntamos qué meritos deben reunir los novilleros para alcanzar el grado de "maestro".

Pero dejaremos su alternativa para el próximo capítulo, porque todavía nos quedan ésta y otras sorprendentes razones para maravillarnos con tan tremendo ciudadano.

Continuará.

Cuidaros.

 

 

Fuentes:

Moreno Martínez, Doris "El primer museo de la Inquisición en Sevilla". Universidad Autónoma de Barcelona

http://angelaysevilla.blogspot.com.es/

http://hemeroteca.sevilla.abc.es/

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sábado, 29 de octubre de 2016

EL MARINO (III)

 

Saludos.

Si recuerdan el capítulo anterior, el cronista de ABC señalaba que estuvo “secuestrado en las kabilas marroquíes". Este presunto secuestro tuvo lugar en 1905 y como parece un episodio más que relevante, tendremos que profundizar en él porque fueron tiempos especialmente movidos en una vida larga y ajetreada como pocas. Otros episodios vendrán más adelante que trataremos de contar.

El diario "La Época" de Madrid, en su edición del 1 de noviembre de aquel año y firmado por M. Enciso, publica una columna en la que da cuenta del extraño suceso y sus dudas sobre la veracidad del mismo. Cuenta, además, un incidente anterior delirante y hace una nueva semblanza de nuestro personaje porque, como estamos comprobando y seguiremos descubriendo en éste y próximos capítulos, la azarosa vida de Paco era fuente de inspiración para cualquier periodista durante años.

La rocambolesca historia comienza así:

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Enciso, que parece conocer a nuestro hombre, se plantea serias dudas sobre la veracidad del asunto y nos narra otra anécdota similar, de la que fuera protagonista él mismo, aunque el grado de tragedia fuese mucho mayor.

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No nos cuesta nada imaginarnos el vuelco que le pegaría el corazón al pobre hombre siendo abrazado por el "difunto" Palomares.

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Lo describe en su desafección religiosa, en su gusto a las juergas y en su trágica tarde de novillero que leíamos en el entrega anterior. Enciso vierte datos de la vida de Paco con profusión, parece conocerlo bien, como vemos, y haber seguido su historia personal. Ésa anécdota en la iglesia de Cádiz nos revela un cierto grado de intimidad o amistad entre ambos. Sin embargo y sorprendentemente, desconoce que en efecto, Paco fue marino y capitán de barco.

clip_image008¿No sabía Enciso de la faceta de navegante del novillero? Y aunque ello no desvirtúa del todo su reseña, le resta un cierto grado de credibilidad. Para terminar y tras hacer una truculenta descripción de aquella novillada, Enciso concluye su trabajo dejando un regusto de enemistad entre periodista y aventurero con una frase lapidaria:

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clip_image012Y para corroborar que el secuestro no fue real, tomemos lo que publica El País del 16 de enero

citando al ministro, probablemente el de exteriores, quien señala que Palomares le ha escrito diciéndoles que se encuentra en Gibraltar.

¿Fue todo inventado? ¿Con qué propósito? ¿Qué relaciones mantenía Palomares para cartearse con un ministro?

Dejemos ya el asunto del "fallido" secuestro porque en nuestra labor detectivesca, una vez que nos hemos prendido del personaje y nos empecinamos en seguirle la pista, volvemos a descubrir otro aspecto más del poliédrico Paco:

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¿Se editó realmente ése quincenal? No, no sabemos con seguridad si éste "El País" llegó a ver la luz (ya existía el diario republicano que se publicaba en Madrid con el mismo nombre). Hemos investigado exhaustivamente (llegando incluso a consultar directamente a la Facultad de Periodismo de la Universidad de Sevilla) sin éxito. Puede que sí pero no podemos manifestarnos en ningún sentido puesto que no hemos logrado verificarlo. Lo dejaremos, pues, en el limbo de las abundantes dudas y certezas de los hechos de Paco.

Sí sabemos, sin embargo, que la pasión editora, creadora y artística de Paco lo acompañarán toda su vida. Por ejemplo, vean esto:

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Haciendo juego de letras con "aceite", publica lo que hoy denominaríamos con el anglicismo un "cómic" y sus viñetas, con dibujos estilizados y modernistas, reflejando una incisiva crítica social desde la percepción republicana de su editor.

Pero Paco Palomares, desde finales del siglo XIX, también escribía otras cosas. Solo o en colaboración con otros, creó o participó en más de una veintena de obras de teatro en diversos géneros: Siete Sainetes, cinco Zarzuelas, tres Dramas, tres Comedias, una Opereta, un Pasillo... probablemente hubo más. He aquí algunos de ellos:

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Continuará.

Cuidaros.

 

 

Fuentes:

Moreno Martínez, Doris "El primer museo de la Inquisición en Sevilla". Universidad Autónoma de Barcelona

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sábado, 22 de octubre de 2016

VERTIGO

 

Saludos.

Tendrán que disculparnos las generaciones recientes, los jóvenes y los niños que han nacido bajo las sombras de las copas, de los triunfos y de los títulos; tendrán que disculparnos los que han asimilado plenamente la consciencia del sevillismo estando ahí arriba y siendo ya referente, modelo, fórmula a imitar... y disculparnos por haber nacido tan pronto porque no lo elegimos nosotros, por haber vivido lo vivido. Tanto.

Por haber visto un poco de luz y enseguida, el infierno; por haber pasado demasiado tiempo en los pantanos mirando las cimas lejanas de las montañas, por imaginar la escalada, el aire enrarecido, por haber soñado tantas veces que quizás un día...

Haber estado allí cada año, cada huída, cada pedazo de corazón que te escapa pegado a un nombre, a un hombre y unas botas, unos gestos, unas carreras y un grito, una explosión.

Y después el silencio opresor.

Por haber visto tantas veces el desfile interminable, guerreros marchando a otros frentes, a otras guerras, mercenarios y soldados, capitanes y cabos; por haber tenido instalados en casa a algunos genios, a algunos de los elegidos por los dioses; por haber visto gestos maravillosos, cosas imposibles, pedacitos de cielo concentrado... chupitos de ambrosía.

Por haber dormido mal tantas veces y otras, menos, bien. Por haber querido que aquel meteoro redondo viajara un poquito más para abajo, para éste lado o para aquel; que el obús causara estragos, un desastre, una carnicería, una matanza...

Por haber llorado de rabia más veces que de alegría, por haberle visto los dientes a la sierra y haber seguido siendo creyentes aunque nuestro Dios mirara para allá, tantos días, tantas peleas.

Tendrán que perdonarnos también por sentir vértigo.

Vértigo de un Sevilla obligado a mantener su reestructuración permanente, su reinvención anual, el cambio constante de muebles... probar cada campaña nuevas armas, nuevos filos y escudos, nuevas bombas. Misiles.

El vértigo de ver tantas monedas brillantes en las arcas y mirar al tesorero, al guardián, deseando que las use bien, que el anciano que renace cada año crezca sano, fuerte, ordenado, metódico y constante...

El vértigo de ver tanta plata detrás de los cristales de las vitrinas, de buscar más sitio para colocar los méritos que nunca paran de llegar; de buscar más pared para el escaparate; de mostrar henchidos los poderes, la heridas y las victorias; las batallas ganadas por un solo mandoble...

El vértigo de saber que tres siglos nos han visto corretear por los campos, por las tierras y las yerbas y hemos resistido mirando siempre para adelante, con orgullo, recogiendo, por fin, los débitos que Clío nos guardaba celosa, cicatera. Nosotros solos.

El vértigo de la insatisfacción permanente, el no hartarnos, el que lo bueno debe ser mejor y lo mejor superior y lo superior extraordinario... el legítimo y deseable derecho a querer más, mucho más, que todo te sepa a poco: hambre. Todo el hambre y toda la hambre permanente.

Y el vértigo del último minuto, de no hartarte nunca de beber cielo, de la lucha sin fin y hasta el fin.

Vértigo de pasearte por el Olimpo hablándole de tú a los dioses.

Tendrán que perdonarnos a los que hemos sido sevillista de antes porque lo somos también de ahora y lo seremos de mañana.

Vértigo hasta la muerte.

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Cuidaros.

Sevilla FC 1890