miércoles, 6 de julio de 2011

HABREMUS MUSEUM

 

Saludos.

Tal cual señala Carlos Romero en La Palangana Mecánica, hoy se han puesto las bases para la recuperación del Museo del Sevilla Football Club.

Grandísima noticia porque además se pretende organizar convenientemente todo lo referente a nuestra Historia.

Desde Algarivo quiero dar las gracias a todos cuantos habéis apoyado la idea y haberlo mostrado públicamente. Sin el concurso de tantísimos sevillistas, esto no hubiera sido posible.

Gracias.

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Cuidaros.

SELECTO AMBIGÚ–TOMA 7

 

Saludos.

Si alguien me pregunta por la película más divertida que haya visto hasta hoy, le diré, sin reservas y sin dudarlo un instante, que fue:

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Tuve la suerte de verla en el Cine Avenida en versión original subtitulada, fui solo y debo decir que ha sido la única película en la que empecé a reír apenas comenzada y no paré hasta el “the end”, recomponiendo continuamente mi posición en la butaca porque las carcajadas a punto estuvieron de echarme abajo en muchos momentos. Acabé con un dolor de mandíbulas terrible y los ojos anegados de lágrimas de risa.

Es una sucesión de gags disparatados sin solución de continuidad, cada cual superando al anterior y de los que me resulta complicado destacar alguno:

-La compra de la peluca y el regateo.

-Los argumentos de los conspiradores contra Roma y lo que el Imperio había hecho en Judea.

-El error ortográfico del grafitero revolucionario, la declinación de los verbos  y el castigo que le imponen para corregirlo.

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-El tartamudeo del gobernador romano (y su amigo Pijus Magníficus) en uno de los minutos mas hilarantes que haya visto en la pantalla.

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-La lapidación.

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-La traducción del oyente del Sermón de la Montaña…

Desternillantes momentos del cine de todos los tiempos en una película redonda, sin pausa para recuperar aire.

Es, también, un canto de esperanza y felicidad contado por unos tipos, los Monty Python, irreverentes, sarcásticos, subversivos, inteligentes, transgresores, agudos… geniales. Y lo demostrarían en otras varias ocasiones posteriores.

Incluso cuando descubrí que habían eliminado escenas, quizás excesivas (los pastores zoófilos o los judíos nazis), y sin que técnicamente sea algo especial, considero que La Vida de Brian es una de las mejores películas de mi memoria cinematográfica personal.

Os dejo con la divertida canción en el contrasentido de los que van a ser ajusticiados en las cruces.

 

 

LA-VIDA-DE-BRYAN

FICHA TECNICA:

Monty Python's The Life of Brian

AÑO 1979

DURACIÓN 93 min.
PAÍS
DIRECTOR Terry Jones

GUIÓN Terry Gilliam, John Cleese, Michael Palin, Graham Chapman, Eric Idle, Terry Jones

MÚSICA Geoffrey Burgon

FOTOGRAFÍA Peter Biziou

REPARTO John Cleese, Michael Palin, Graham Chapman, Eric Idle, Terry Jones, Terry Gilliam, Charles McKewon, Bernard McKenna, Andrew McLachlan.

Cuidaros.

martes, 5 de julio de 2011

SELECTO AMBIGÚ–TOMA 6

 

LA NATURALIDAD DE PEPE ISBERT

Por el “best-boy” del Voladizo.

 

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La discusión se acaloraba por momentos y como en las modernas técnicas de marketing, una tormenta de ideas se vertía sobre la mesa de la reunión. Buscaban la mejor propuesta posible para dar una acogida deslumbrante a los ilustres visitantes que estaban al caer. De pronto, uno de los poderes fácticos del pueblo (creo que era el boticario) perdonando la vida a sus contertulios y seguro de haber encontrado la madre de todas las soluciones al problema, levantó la ceja y con mirada de suficiencia y voz engominada espetó;

- Se han olvidado de la fuente del pueblo, de la visualidad de la fuente. Con un surtidor hidrométrico y con bombillas de doble filamento lumínico que gracias a la refracción bisolar y el doble efecto del arco lumínico sobre los cuerpos no transparentes, unas veces el chorrito saldrá azul, otras verde y otras colorado.

A lo que el alcalde, nuestro personaje, rápido y sagaz como él solo contestó;
-Pero se ha olvidado que los americanos vendrán de día, por lo que el chorrito ese epiléptico no se verá...

Genial.

Vale que el guión era de Berlanga y Bardem (el bueno, no el cara ladrillo) y con la supervisión de Mihura, pero sin la singular voz, la pronunciación y el gesto de nuestro actor, el prodigio nunca se hubiese conseguido. O al menos, no habría sido lo mismo.

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Dicen que debutó en el teatro en 1905 –más o menos-.

En 1912 asesina a Canalejas (no, el de Puerto Real no, hablo del Presidente) con unos pocos de tiros, sin decir ni mu. Recuerden, eran tiempos del cine mudo. Canalejas yacía en el suelo y tampoco dijo mu, en este caso porque estaba muerto.

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Pero lo suyo era hablar, por eso no le interesó el cine mudo, si bien sus dotes teatrales (cómicas y melodramáticas) le hubiesen hecho todo un triunfador de haber estado en el Hollywood de los años veinte. Le gustaba comunicarse con el verbo, acompañando a su típica voz Y una gesticulación en la que veces sobraban las palabras.

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De mirada tierna, a veces picarona, y siempre entrañable, no le privó de hacer de “Verdugo” con un magistral guión de Azcona.

De asesino de Canalejas a verdugo oficial de la dictadura, qué cosas.

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En la década de los treinta ya se lanzó al sonoro, pero su éxito llego a partir de 1950 con películas como “Bienvenido, Mr. Marshall” (1953), “Calabuch” (1956), “Los Jueves, milagro” (1957) y “El verdugo” (1963), películas dirigidas por Berlanga, junto a “El cochecito” (1963) de Ferreri, algunos de los mejores títulos jamás filmados en la historia del cine español.

Actuó como ladrón honrado, y en “Historias de la radio” (1955) bordó un momento sublime cuando protagonizó el papel de un científico que, disfrazado de esquimal para ganar un concurso radiofónico, nos hizo llorar a todos al resaltar lo duro que era la investigación y el desarrollo cultural en un país como España.

La ternura, la esencia de lo entrañable, la transmisión de sentimientos, la pena, la tristeza, el patetismo, el humor, y hasta la socarronería se mezclaban en sus interpretaciones, pero por encima de todo poseía una magia que pocos pueden alcanzar en el celuloide; el don de la naturalidad. Ese especial halo que rodea a los virtuosos de ese don. Ser natural. Cosa nada fácil cuando se interpreta un papel. Hacer creíble al personaje. Fundirse con él hasta no reconocer donde acaba la persona y comienza el actor.

Esa fue su clave; la naturalidad.

Ver actuar a Pepe Isbert era como grabar con cámara oculta al señor que cada mañana espera contigo el autobús, o contemplar tras una mesa al aletargado funcionario de una Delegación de la Junta. La sencillez innata, la parsimonia de lo cotidiano. Así de simple…y así de complicado.

Ahora que corren tiempos donde todo se clasifica y enumera podríamos decir que fue uno de los mejores actores españoles de todos los tiempos.

Llegó a compartir reparto con el gran Marcelo Campanal en “Once pares de botas”.

Para terminar, qué mejor que recordar sus palabras, en la escena del sueño, en “Bienvenido, Mr. Marshall” la noche antes de la llegada de los americanos al pueblo; de “sheriff” entrando en el “saloon” y diciendo más o menos;

-Guachu werear guchi khouchigui gueari guea gunchuiguiar wea…

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Después ya saben; los yanquis pasaron de largo y las banderitas americanas (de los estados juntitos) sobre los charcos del suelo.

Eso pasa por no saber inglés, entrañable Pepe Isbert.

Cuidaros.

 

P.D. Y subimos otro escalón. Gracias D. Antonio. Es, sencillamente, genial.

EL CODIGO DAVICTIM

 

Saludos.

No, no voy a escribir tu nombre, ni el de tu libro y ni siquiera el link al diario que publica tu entrevista.

No contribuiré con tu negocio.

Además, me ahorraré que me envíes a tus abogados aunque podría hacer lo propio por insultos y difamación, pero no me pondré a tu nivel.

Realmente cuesta trabajo entender que personas cultas, formadas, universitarias y supuestamente de intelectos superiores, digan semejantes estupideces. Cuesta trabajo.

Puede que debamos leerte clave de humor, de chanza, de la eterna batallita dialéctica entre palanganas y pepinos… porque si lo que dices lo dices en serio, lo tuyo es grave. O te has fumado algo gordo. O deberías cambiar la medicación.

Debe ser una cromobroma verde lo que te sobra, amigo, o eres mucho más cretino de lo que aparentas.

Y apareces ahora, en pleno auge de una serie de investigadores béticos de gran altura, serios, formales y competentes, a los que les está costando dios y esfuerzos desmantelar décadas de barbaridades, para desbaratar el arduo trabajo que hacen poniendo a la Historia en su sitio.

Investigadores que, codo con codo con los sevillistas, tratan, a pesar de los elementos (los internos sobre todo), de colocar la Historia del Fútbol Sevillano donde debe estar.

Curioso.

Y más curioso que desempolves todos los tópicos trasnochados, victimistas, sin sentido, cainitas y falsos que gente como tú habéis mantenido interesadamente años y años y que han sido superados con creces. Cuando el paciente estaba casi rehabilitados, tu le provocas una recaída letal. Tremendo.

Y por su fuera poco, lo sacas el año que retornáis a la clase alta después de cuatro o cinco de miserias y de tener dentro polillas gigantes. ¿Esto hace afición? ¿No eres capaz de ayudar a tu Club más que socavando a los que saben de esto dentro de vosotros mismos?  ¿Atacando a los vecinos? ¿Pretendes decirnos que siendo anti sevillista eres más bético o mejor bético?

¿Es una novela? Perfecto. Tienes licencia para imaginar todo cuanto se te ocurra. Faltaría más.

Pero en la entrevista dices estupideces, bobadas, memeces, sandeces e idioteces difíciles de digerir. Tanto que no concibo que una mente entrenada y preparada científicamente se caiga a pozos tan profundos. Algo falla.

Seguramente ganarás dinero con esto. Puede que mucho. Pero no me engañes a mi ni te engañes ti mismo porque sabes que esto va dirigido a un público agujero negro, de los que se tragan cualquier patraña si lleva determinada firma. Cuanto más grande la milonga, mejor cuela y maestros tienes para que te enseñen.

Eso debería hacerte estar orgulloso. ¿O no? ¿Estás orgulloso?

Pensaba decirte tonto, bobo, lelo, zote… pero no, no lo eres. Has visto un filón y picas hasta exprimirlo… a costa de los tuyos, de esos con los que compartes afición y amor a unos colores, explotándolos sin contemplaciones y sin escrúpulos. Y mintiéndoles para que te aplaudan fácilmente ¿Estás orgulloso?

Imagino que pasarás a la historia de tu equipo por decir chorradas, aunque confío en que tu Equipo, el que está por encima de especímenes como tú, sea algo mas grande y mas serio, menos necio.

Cuídate.

lunes, 4 de julio de 2011

SELECTO AMBIGÚ–TOMA 5

 

Por Yorick.

Quemar Después de Leer

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Ayer volví a ver la película Quemar después de leer, de los hermanos Coen. Debo admitir que soy un entregado admirador de estos dos geniales lunáticos y de su maestría en mostrarnos la realidad a través del surrealismo. Es una película menor si se quiere, pero es una muestra más de cómo se puede hacer cine diferente; de contar un historia trágica, con escenas dramáticas, envuelta en un halo de comedia por momentos hilarante.

Después de la excelente No es país para viejos, los Coen vuelven con una película más en la línea de Fargo: Un grupo de personas abiertamente estúpidas, aunque se consideren genios, y un simple y a la vez complejo hilo conductor basado en historias entrecruzadas.

Estos dos hermanos directores están ya en un nivel de prestigio merecidamente alto, por lo que pueden contar con un elenco de actores situados en primera línea, al menos en la de la popularidad. Frances MacDormand, que ya ganara un Oscar por Fargo, vuelve a interpretar un papel similar: el de una mujer aparentemente simple y sensible pero que al final demuestra ser más inteligente que todos los demás. Un impagable John Malkovich, interpretando a un agente de la CIA al que han despedido y que vive en un estado de constante exasperación. Brillante Malkovich, como de costumbre.

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A George Clooney no se le puede pedir demasiado, pero cumple con su papel de petulante mujeriego con buena nota, tal vez porque si en algo destacan los Coen es en su magistral dirección de actores. El papel asignado al irregular Brad Pitt no le deja mucho margen para el lucimiento, resultando excesivo a veces en su interpretación.

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Pero quizá lo más interesante sea la galería de secundarios, sobre todo los que interpretan a miembros de los servicios de inteligencia. Desde el ruso que niega ser un espía declarando ser “Adjunto al Agregado Cultural de la Embajada Rusa”, auténtico homenaje humorístico a las novelas de la guerra fría, hasta un director de la CIA que se cuestiona, en la escena final, qué han aprendido después de todo. No me cabe duda de que la frase “La inteligencia es relativa” que aparece en el cartel anunciador de la película, tiene un mucho de mala uva y doble intención.

En definitiva, en mi opinión esta película garantiza un buen rato; tanto si se ve como simple comedia, como si se quiere buscar el sarcasmo y ácida crítica de estos dos hermanos directores.

(Publicado por Yorick el 29 de septiembre de 2010)

Cuidaros.

P.D. Como podrán comprobar, hay verdaderos expertos ayudando a éste animoso aprendiz.

SELECTO AMBIGÚ–TOMA 4

 

Saludos.

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Años setenta. Tiempos revueltos y ya próxima la desaparición del dictador. Tiempos, también, de luchas, de compromisos, de riesgos, de apuestas, de miedos… Éramos jóvenes e idealistas. Ahora solo idealistas.

En el Cine San Vicente se programa un ciclo de cine antibélico y pacifista, con películas como El Submarino (Das Boat de Wolfgang Petersen) o Senderos de Gloria (Paths of Glory de Stanley Kubrick), sencillamente geniales.

Y Johnny Cogió su Fusil, de Dalton Trumbo.

Allí nos presentamos medio aforo de anti casi todo (y solo un enemigo común) y el otro medio de grises, en distintas modalidades. Pero vimos las películas sin apenas tortas.

Y en varias sesiones de profundos sentimientos, de fibras zarandeadas en centrifugado, nos dejamos fundir con Johnny hasta quedarnos pegados a las butacas. Un vendaval de emociones asoló nuestros mejores expectativas sobre el ser humano en tres días de dolor absoluto.

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Impresionante documento, impactante y duro, durísimo alegato vibrante en favor de la eutanasia, palabra que enciende alarmas y que es, como todas, criterio del cristal del observador.

Quizá técnicamente no sea un film grande, pero la historia es terrible, dolorosa, cruel... Luego, cuando alentados por la película salimos en bandada a conseguir el libro y lo leímos, comprobamos que el propio Trumbo había modificado el guión de manera importante, quizás por exigencias del medio cine, aunque los efectos fueran similares.

Hay delicadeza en el trato que Trumbo hace del paciente porque nunca muestra completo el estado del cuerpo, dejando a la imaginación del espectador (lo que potencia ése sentimiento), adivinar el desastre físico.

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O la sensibilidad de la enfermera que logra contactar con él a través del Morse y podemos descubrir los procesos mentales de la chica viendo lo que ve, en algunos momentos agónicos y en otros de una ternura infinita.

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El clímax, creo, es la cara de los médicos en las últimas tomas.

También hay escenas de sus sueños de un gran lirismo y, para los tiempos, bastante atrevidas.

La cara dulce de Timothy Bottoms acentúa la sensación de dolor en quien mira.

Años más tarde, cuando logré ver una versión sin paso previo por la censura española, comprobé que la tijera había, como en tantas otras ocasiones, causado importantes estragos.

Algún día le dedicaré un espacio a ése engendro llamado “Censura” que nos mutiló gravemente en nuestros sueños aunque luego tuviéramos agallas de reponernos.

FICHA TECNICA

TÍTULO ORIGINAL Dalton Trumbo's Johnny Got His Gun

AÑO 1971

DURACIÓN 111 min.

PAIS: EEUU

DIRECTOR Dalton Trumbo GUIÓN Dalton Trumbo (Novela: Dalton Trumbo) MÚSICA Jerry Fielding FOTOGRAFÍA Jules Brennen REPARTO Timothy Bottoms, Jason Robards, Donald Sutherland, Marsha Hunt, Diane Varsi, Kathy Fields, Charles McGraw PRODUCTORA World Entertainment GÉNERO Drama. Bélico

(Datos obtenidos de http://www.filmaffinity.com/es/film746268.html)

Cuidaros.

domingo, 3 de julio de 2011

SELECTO AMBIGÚ–TOMA 3

Espero que te mueras

Por Señora Peabody

“Espero que te mueras pronto. Estaré esperando que te mueras.” (Regina Giddens en “La loba”, William Wyler, 1941)

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Si nos preguntásemos quién pronunciaría estas siniestras palabras en la época dorada de Hollywood, muchos pensarían en ella, en la mala por excelencia del celuloide, Bette Davis.

Todos conocen la crueldad de los personajes interpretados por la actriz de Massachusetts, pero pocos sabrán que en la vida real, la Davis no era precisamente una “hermanita de la caridad”.

Para demostrarlo, analizaremos tres de sus más perversos papeles, y lo que sucedió durante el rodaje de cada una de las películas en las que fueron encarnados.

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La carta (1940) William Wyler

Bette Davis vs Leslie Crosbie

Leslie, esposa del dueño de una plantación en Malasia, asesina friamente a su amante, y para justificarse alega defensa propia. Durante el proceso judicial subsiguiente, se muestra fría e impasible, pero la aparición de una carta en la que ella pide al difunto que le visite la noche del crimen hace que tenga que pedir a su marido una fuerte suma de dinero para comprarla, quedando el matrimonio completamente arruinado. Una vez absuelta en la causa legal, confiesa a su esposo toda la verdad, para acabar asesinada a manos de la viuda de su amante.

Davis y Wyler no tenían la misma visión interpretativa del personaje, pero fue el director judío el que se llevó el gato al agua y la actriz acabó reconociendo que había perdido, y que la película resulto todo un éxito gracias a él. Pero la gran maldad de la actriz durante el rodaje es poco conocida. Fue el director de fotografía, Tony Gaudio, gran conocedor de luces y sombras, y sus efectos, el que desencadenó la tormenta al descubrir una incipiente barriguita en la actriz. Ésta, furiosa al sentirse observada constantemente, y temerosa de ser descubierta y perder el papel, no dudó un instante en practicarse un aborto ese mismo fin de semana. A sus 32 años, era la tercera vez que lo hacía.

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La loba (1941) William Wyler

Bette Davis vs Regina Giddens

Regina, una mujer embaucadora, avariciosa y perversa, necesita dinero para poner en marcha un negocio, y no duda en pedírselo a su marido, dueño de la fortuna familiar, recientemente recuperado de un ataque al corazón. Ante la negativa de éste a financiar el proyecto, y aprovechando una crisis cardíaca, deja morir a su esposo negándole la medicina.

Si en “La carta” fue Wyler quien ganó la partida, en esta ocasión fue la Davis la triunfadora. El director quería “humanizar” el personaje de Regina, y Bette sin embargo lo exageró tanto en la estética como en la interpretación, especialmente barroca, acentuando sus defectos y su maquiavélico perfil. Las discrepancias en el enfoque dramático, la sofocante ola de calor padecida durante el rodaje y las continuas críticas hacia el trabajo de la protagonista, haciéndole repetir las escenas innumerables veces, provocaron en la actriz furiosas crisis de llanto, que terminaron por hacerla caer enferma. Al término del rodaje, ella pensó que había sido la peor interpretación de su vida.

A pesar de que la relación Davis-Wyler no era meramente laboral, tras concluir el trabajo, el director declaró que jamás volvería a contar con ella en ningún proyecto profesional. “La loba” consiguió nueve nominaciones a los Oscars, la quinta para Davis, y aunque no recibió ningún galardón, sí consiguió consolidar a la actriz como una estrella.

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Mr. Skeffington (1944) Vincent Sherman

Bette Davis vs Fanny Trellis

Fanny siempre usó su belleza para manipular a todo el que pudo. Se casó con un acaudalado hombre de finanzas para luego, desentenderse de él y de la hija de ambos, que huyen a Europa, mientras ella sigue coqueteando y beneficiándose de sus amantes. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, su marido y su hija regresan, coincidiendo con la aparición de una grave enfermedad degenerativa en la protagonista. Su hija inicia una relación con el último amante de su madre, y acaba casándose con él. La vanidad de Fanny la empuja a reconciliarse con su arruinado marido porque éste no puede conocer su deterioro físico debido a una ceguera.

A pesar de ser amiga del director, y de su reciente viudedad, una vez más la actriz hizo la vida imposible a más de uno. Se negaba a filmar ciertas escenas y se inventaba diálogos para confundir a otros actores. Las diferencias con Vincent Sherman alcanzaron tal punto que éste cayó en una depresión, llegando a plantearse fingir una enfermedad para no tener que trabajar con su “amiga”. Aún así, acabaron la película, volviendo Bette Davis a ser nominada para los Oscars.

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En los siguientes años, continuó haciendo cine, pero no fue hasta 1950, con “Eva al desnudo”, cuando volvió a ser ella misma. Mankiewicz la quería como protagonista, aunque trataron de disuadirlo:

Samuel Goldwyn:

-¿Cómo se te ha ocurrido contratar a esa mujer? Te destruirá, te va a hacer polvo, y luego te soplará ...

William Wyler:

-Estás loco, te aniquilará y acabará contigo ...

No obstante, el rodaje no fue tan problemático como se preveía. Se convirtió en la película del año, con 6 oscars de los 14 a los que optaba. Ella se quedó sin premio, pero obtuvo el reconocimiento y el aplauso quizás un poco perdido del público, y una interpretación mítica.

Sin duda alguna, el eslogan publicitario que Hollywood utilizaba le hacía justicia:

“Cuanto más mala es ella, mejor es la película”.

Cuidaros.

P.D. Tal cual esperaba y anunciaba en la Toma 1, he aquí la primera colaboración. Gracias Sra. Peabody, por elevar la calidad de mi blog a tales alturas.