sábado, 26 de diciembre de 2009

UNA HISTORIA DEL SEVILLA -CUATRO-

Saludos.

Las cosas, por Huelva, seguían marchando medio regular. Además, había para todo el mundo, sin importar si eras amigo o enemigo.




Parece que no solo el arbitro Moliní debía cuidar de su integridad. Y parece, también, que había más equipos controlando la Federación Regional Sur. Todos, como vemos, contra el mismo.

La imparcialidad de los periodistas, como hoy mismo, resultaba patente. Veamos otro ejemplo y fijémosnos en los términos que usa el querido Olmedo para "despachar" un partido que no le había salido bien: unas líneas en las que uno juega de maravilla y pierde estruendosamente. El otro... por las individualidades.




Magnífico Kinké enfadado. Y mejor aún "de lo demás, nada digno de mencionarse" con un ¡4 a 2!

Soberbio Olmedo-Botepronto.

Pero éste amigo no se conforma con hacer sus crónicas particulares, en función de sus propias inclinaciones, sino que se atreve a prender mechas de alcance insospechado.




El final del artículo es un llamamiento en toda regla a la subversión porque cuando no ganamos en el terreno de juego, los despachos se convierten en campo de batalla.


Ocurre que con amigos como éste es preferible tener enemigos. El Recreativo -que años más tarde se daría de baja en la Federación-, mal debía enfocar los asuntos si necesitaba "asesores" como Olmedo.

Siempre, no obstante, hay un Club que no se doblega, que no escucha cantos de sirenas y decide seguir su propio curso. Un Equipo que no necesita que le dicten sus actos, que antepone otros intereses a los de los que viven de la pluma -o el micrófono y la cámara- y eso les convierte en objeto de las iras de quienes no pueden influir de ninguna manera.

Hoy, en 2009 y a punto de cambiar de año, las cosas siguen igual.

Continuará.

Cuidaros.

DE NAVIDAD




Saludos.

He recibido muchos mensajes telefónicos, llamadas, correos... felicitándome por las fechas que vivimos.

Gracias. Mis deseos son los mismos para vosotros.


Sin embargo, no he respondido a ninguno. Lo siento y os pido disculpas.


Mi comportamiento no tiene perdón, pero soy como soy y éstos días no tienen especial significado para mí. Preferiría hacer éso el resto del año, cada día del resto del año aunque tampoco lo haga, lo que dice mucho de mi propia hipocresía.



Me consta que hay una larga tradición detrás, que son siglos de costumbres y usos que difícilmente podrán quitarse -si es que hay quien lo pretenda-, y por ello lo vemos como cosa habitual, casi exigida, en la que debemos sumergirnos -o ser sumergidos-, sin posibilidad de evasión. Nos guste o no, estaremos dentro.


Algunos "raros", como yo, no nos llegan los significados de éstas fechas salvo que tenemos unas cortas vacaciones y la posibilidad de reunirnos con familia y amigos a los que no vemos habitualmente; comer en exceso; beber en igual cantidad...


Días de asueto y derroche en los que los únicos verdaderamente agraciados son los niños.


Sea solo por ellos, os devuelvo vuestros mensajes por ésta vía.


Disculpad mis rarezas, por favor.


Cuidaros, como siempre y cada vez más.

UNA HISTORIA DEL SEVILLA -TRES-

Saludos.

El Sevilla prosigue su marcha de consolidar al Club más grande Andalucía y otros, incapaces de seguirle el ritmo, echan mano de otras armas.

Hay una larga lista de "periodistas" manifiestamente contrarios a los colores blanco y rojo. Véase, por ejemplo, éste enlace, donde se recogen los nombres más llamativos. Había tambien y como en toda regla, excepciones:


 
Emilio Ramírez -que como advierte él mismo, no tiene nada que ver con nuestro jugador-, solía hacer crónicas bastante decentes -veremos nuevos ejemplos más adelante-, en las que resalta la calidad del juego, sea de quien sea, pero que dadas las circunstancias particulares del Sevilla, no es de extrañar que la mayoría nos resultaran favorables a nosotros. Sobre todo porque los marcadores así lo dejaban patente.


En ésa crónica hay invasión del terreno de juego por el público, de alegría, nada que ver con lo que ocurría en otros campos. Veamos una carta de un árbitro, publicada en Madrid en 1920:








El árbitro, que tampoco se reprime a la hora de escribir, deja bien expuestas las condiciones que encontraba para ejercer su labor de juez deportivo.

De ser cierto todo lo que narra -y es más que probable-, resultaría tremendamente complicado dilucidar cualquier match por la sencilla razón de que podía costarte la integridad física, de manera que no nos extraña su reacción.



En realidad era todo un montaje porque lo importante, según otros, eran las maniobras del Sevilla en las bambalinas.


Continuará.


Cuidaros.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

UNA HISTORIA DEL SEVILLA -DOS-


Saludos.
Continuando con ésta a modo de introducción, podremos ampliar el círculo de “damnificados” por el Sevilla al resto de clubs andaluces.
Existe una larga nómina de “periodistas” que manifestaban públicamente su aversión por nuestro Equipo y por razones espurias, malamente fundadas, que no se reprimían sus anhelos de ver al Sevilla por debajo de los demás. Llegado el momento, se adherían al club que fuese siempre que el otro fuéramos nosotros.
Es hilarante leer las crónicas de personajes como Olmedo, en Sevilla, o A. Queens en Huelva, cuando pormenorizan el juego de cualquiera, lo alaban, lo recalcan y luego, por el contrario, machacan al Sevilla sin escrúpulos, lo vapulean y al final, casi como si se les olvidara, dan el marcador de un rotundo 4 a O para el Sevilla, por ejemplo, y más adelante mostraré pruebas de ello.
Caso similar observaremos en las Copa de Andalucía puesto que no les parece meritorio que tengamos 17 porque las buenas, las valoradas, son las otras… ¡tres!
¿Puede ser que en diecisiete ocasiones no hayamos hecho un solo partido válido?
Como decía en el capítulo anterior, cuando uno no tiene méritos que mostrar y antes que hacer auto examen, como sería lo esperado de personas inteligentes, preferimos devaluar los del contrario con la torpe creencia de que ello nos hará mejores.
No me extenderé demasiado en los análisis de éstos personajes porque ya otros lo han hecho magníficamente.
De Antonio Olmedo Delgado –Botepronto-, podemos, por ejemplo, ampliar datos en http://www.lapalanganamecanica.com/2009/02/antonio-olmedo.html, con sustanciales noticias del sujeto. No obstante y en capítulos sucesivos, ampliaremos detalles.
De A. Queens y solo como referencia, leamos esto:


Aquel año, curiosamente, la Federación Regional Sur estaba compuesta de la forma que podemos leer en http://voladizodegolsur.blogspot.com/2009/12/las-maniobras-segun-don-nicolas.html

No cabe otra opción que considerar que a pesar de las proporciones, el Sevilla controlaba enteramente la Federación o lo que es lo mismo, los representantes de los demás clubes eran meros comparsas.

Ni lo uno, ni lo otro. Ni teníamos tanto poder, ni los otros eran convidados de piedra.

Pero siempre fué así, y tendremos oportunidad de comprobarlo en más ocasiones, porque el Sevilla continuó ganando títulos a pesar de los deseos y aspiraciones del resto de equipos.

Pero fueron muchos años de controlar la información. Todo lo que se "exportaba" desde Sevilla -diarios de Barcelona y Madrid-, surgía de las plumas de "eminentes" periodistas adeptos a otros colores. Y también veremos ejemplos.

Cualquiera, apenas se detenga un poco en pensarlo, verá las similitudes con la situación actual, ampliada a muchos más medios.

La Historia del Sevilla, como vemos, ha sido siempre la de hacer. Los demás, de decir.

La tan famosa frase de Del Nido de "nosotros a lo nuestro...", es solo la sintetización de más de un siglo de trabajar bien, casi siempre, y persiguiendo solo los beneficios de nuestro Club. Otros, desgraciadamente para el foot-ball andaluz, más parecen vecinos de allende nuestra Comunidad.

Continuará.

Cuidaros.

UNA HISTORIA DEL SEVILLA -UNO-


Saludos.
En cualquier momento, en alguna biblioteca o hemeroteca, vamos a dar con la conexión fiable entre los Sevilla de 1890 y de 1905. En cualquier momento.
Cuando el suceso ocurra, tendremos que hablar de 119 años de Historia, por lo menos, y cabe la posibilidad –y no es un brindis al sol-, que seamos nosotros  los verdaderos decanos del foot-ball en España.
Eso cambiaría la Historia radicalmente y como no es una idea baladí fruto de unas cuantas mentes ansiosas –porque no se buscaba eso cuando se comenzó a bucear en los archivos-, la nueva perspectiva se torna muy golosa e, insisto, factible.
Pero el decanato no es, ni de lejos, el motor principal que anima a los historiadores –oficiales y amateurs-.
Lo que realmente motiva es el hecho de que la Historia del Sevilla no estaba escrita por sevillistas.
Desde 1890, cuando se refieren al Sevilla Foot-ball Club como el “equipo inglés de Sevilla”, el tratamiento es, como poco, capcioso porque al “Huelva Recreation Club” –que en perfecto castellano significa Huelva Recreation Club-, se le otorga un carácter de “españolidad” falso.
El foot-ball es un deporte de origen inglés, traído a España por los ingleses y practicado inicialmente –como no podía ser de otra forma-, por los mismos marineros ingleses que mantenían intercambios comerciales entre España y las Islas Británicas.
Tanto en Huelva como en Sevilla, Jerez o Málaga. Igual en todos los sitios.
Resulta tristemente curioso que ésa carta de “españolidad” pueda ser concedida a una alineación plagada de nombres ingleses –Huelva- y negada a otra –Sevilla-, en similares condiciones y habiéndose demostrado que muchos de los apellidos ingleses de nuestra alineación, eran nacidos aquí, sevillanos.
Y también es llamativo que el Huelva Recreation Club sea un conglomerado de actividades lúdicas –incluyendo el foot-ball-, mientras que la primera nota periodística conocida, refleje una carta del “Secretario” del Sevilla Foot-ball Club.
A priori, una formación exclusivamente dedicada a un deporte, con secretario, que aporta una idea de organización bien definida, estructurada y formalizada.
En Huelva, una sociedad de recreo con un apartado para el foot-ball.
Tampoco me detengo mucho en ello porque ya ha sido rebatido magistralmente, en diversas ocasiones, y por historiadores sevillistas cualificados.
El hecho sí refleja lo que luego se convertiría en forma habitual de tratamiento: Casi todo lo referente al Sevilla, en la prensa –único vehículo de comunicación durante décadas-, parecía dirigido desde intereses ajenos al Club.
La prensa local raramente emitía artículos loables al Sevilla y por el contrario, otras opciones deportivas –aún siendo manifiestamente inferiores, menos capacitados, con historiales menos sobresalientes-, acaparaba las crónicas, los loores y los alientos periodísticos –incluso en la infinidad de partidos perdidos-.
Resulta llamativo que el Betis siempre jugara bien y perdiera y que el Sevilla, ganando, lo hiciera de manera “poco deportiva”, con maniobras en la Federación, con los árbitros, con la profesionalización de los jugadores…
Siempre había una excusa para denostar al vencedor.
Pareciera una confabulación que los cronistas de las épocas –desde el inicio y hasta hoy-, se demuestren generalmente a favor del Equipo más frágil. Es sociológica y psicológicamente demostrable que tendemos a alinearnos junto al más débil y sin que practiquemos un análisis razonable del hecho. Las “razones”, por tanto, quedan supeditadas al impulso y eso no dice nada bueno de nuestras actuaciones.
Razón y corazón, que decía aquel.
Discurso y obra, que decía el otro.
Continuará.

Cuidaros.

viernes, 18 de diciembre de 2009

COLUMNAS BLANCAS



Saludos.

Mi último artículo en Columnas Blancas.

Cuidaros.

EL PORTERO



Saludos.

Mi hermano Paco, el mayor de diez -cinco años por encima de mí-, era portero. Lo fue desde que siendo preadolescente y debilucho, el médico le prescribió el deporte como único medio de fortalecer un organismo mal desarrollado.

Hablo de los años inmediato posteriores a la postguerra, cuando aún las secuelas y efectos de la tragedia seguían asolando el país, cuando la alimentación era escasa, mala y pobre en nutrientes. De racionamiento.


Aquel doctor nos trató a casi todos en mi casa y para la época, un hombre esencialmente amable, cariñoso y muy profesional y si algún fallo tuvo me tocó a mí porque me dejó un diente en fuera de juego. El diente sigue ahí y por mucho que apelemos al Comité, sigue en off side.

Los comienzos de mi hermano fueron en el quipo del barrio, el U.D. Loreto, donde pronto comenzó a destacar por sus aptitudes aunque no siempre iban acompañadas de sus actitudes, las que pasado el tiempo le llevarían a finalizar su carrera deportiva antes de lo deseado.


Lo recuerdo llegar a casa tras los partidos con los muslos desollados, los codos abiertos e incluso, los nudillos despellejados. Y siempre con sus rodilleras, sus calzonas y maillots acolchados en hombros y codos y los laterales del pantalón corto. Y la preocupación de mi madre, la sevillista, por la salud y la integridad del deportista.


Y el olor del Linimento Sloan. El del "tío del bigote".


 

 Mi hermano era guapetón, ligón y deportista. Y ésa mezcla valía un tesoro en aquellos tiempos en los que los demás -los que no éramos guapetones, ligones ni deportistas-, tuvimos que conformarnos con el conocido intento de refriegue de los picús.

Tenía un lunar justo enmedio de la barbilla, bajo el labio inferior, que, decían ellas, era muy... buscad un equivalente a erótico, pero situaros en el país de aquellas fechas. Si podéis. ¿Quizás "chévere"? El lunar, pasados los años, perdió vigor y vistosidad y al final casi que no se notaba.

Como tenía el carácter que tenía, pronto lo invitaron a abandonar el Loreto y ahí comenzó una carrera llena de destinos, equipos y disputas. Incluso hubo un momento en que estuvo siendo probado, a la vez, en los dos equipos de la ciudad. De uno, el verde, salió rápido porque quien debía representarlo era homosexual (término aún no inventado y que entonces era, sencillamente, "mariquita" o "parguela") y parece que se cobraba su trabajo con intereses.

Del otro, el de sus amores, poco o nada que hacer tras los Rodri o Bonilla. Eran los tiempos de Lora y me contaba maravillado que en una par de sesiones de entrenamiento con el primer equipo, vió a Don Enrique subirse la grada con una sola pierna en más de una ocasión. El resto se rendía a medio camino.


Mi hermano lo intentó conmigo, sin éxito, y con el hermano que me sigue. Con éste a punto estuvo de lograrlo, pero se juntaron dos actitudes totalmente opuestas y ésa relación jamás fructificó. El más pequeño, excelente medio centro, fino, elegante y preciso, llegó a ser probado en el Mérida -donde militaba entonces Paco- ¡en un campo de césped! El novato, habituado a la tierra, no rindió según se esperaba de él y fue eyectado a Sevilla sin contemplaciones. "No sirve", dijeron y eso pareció afectarle en lo más profundo porque abandonó toda actividad deportiva para siempre.


En el Mérida de tercera, Paco sobresalió como arquero. Hay algún recorte de prensa local donde se le puede ver sacado a hombros del estadio, como si fuera un torero. Pero su otra gran pasión, las chicas y su carácter machista y posesivo, a punto estuvieron de jugarle el peor partido de su vida y solo el Destino -y un poco de ayuda paterna-, lograron evitarle la obligada estancia en habitación cerrada con gran llave, de la que no puedes salir aunque quieras y donde no dá el sol.


De mérida pasó al Córdoba de Baltasar -del que contaba escandalizado que tenía un pene desproporcionado-, pero tampoco llegó a cuajar. A cambio, lo enviaron al Puente Genil dejando buen recuerdo entre los aficionados y malo ante el equipo técnico. Como siempre.


Su último gran destino fué el Isla Cristina.


Allí jugaban tres de Sevilla que "entrenaban" aquí y solo se desplazaban para los partidos por lo que podemos dejar a la voluntariedad del personal su estado óptimo de juego. Uno de ellos, el Moyi de Los Pajaritos, le pegaba como un descosido a una sustancia de procedencia marroquí que se fuma mezclada con tabaco y que produce estado general de bienestar, lima asperezas, recolorea el mundo, viajas si moverte del sitio y provoca, incluso, risas. Muchas risas por cualquier cosa porque todo tiene gracia.


Mi primera visita a Isla coincidió con el Carnaval. Me llevó mi hermano como invitado. Allí ví, por primera vez en mi vida, a las chavalas desfilando con minifalda. Guapísimas, altísimas, buenísimas... impactantes para un adolescente. Situado en primera fila de curiosos y animadores, una de ellas, quizás disfrutando con la cara de embobado que yo tenía y viendo en mis ojos al más rendido admirador -que lo era en ésos momentos-, me guiñó un ojo al llegar a mi altura.


Un latigazo no me hubiera producido mayor reacción física. Ni por supuesto, mejor.


También me comí allí mi primer gran filetón de pez espada, algo insólito y desconocido, todo entero para mí y ¡sobresalía del plato!. Es, con toda seguridad, el pescado del que mejor recuerdo tenga en mi vida. Y he comido muchos después.


Y Isla Cristina tiene playa. En Playa Central y en aquellas fechas en que todavía no había llegado el verano pero con muy buen tiempo, nos fuimos mi hermano, el Moyi y yo. Íbamos acompañados de tres chavalas: los dos ligues de ellos y una tercera, más joven, que me habían "buscado" a mí.


Tumbados vestidos en la arena, los otros se dedicaron a lo suyo, es decir, a magrear a sus parejas. Yo, imberbe, inocente y tímido como pocos, estaba aterrorizado. No sabía qué hacer aunque ellos me animaran por señas, guiños y gestos. Resultado: creo que no quedé registrado en la memoria de aquella chica para nada loable.


También fué allí donde entre por primera vez en una boite como un adulto -que no lo era-. Pero parece que había más permisividad entonces o connivencia entre porteros. El caso es que entré, me tomé algo con alcohol que no recuerdo, la agarré fuerte y dije tonterías tales como invitar a una chica a bailar. Como se negó amablemente -puede que no fuera su tipo-, solo acerté a preguntarle si es que era coja. Y lo era.


¿Os situáis en ésos momentos en que uno piensa "tierra, trágame". Pues eso.


Mi hermano, el cancerbero, colgó las botas en Isla Cristina, se buscó un trabajo "decente" -mi padre dixit-, se casó con una chica encantadora de Huelva, dejó un par de sobrinas preciosas, una cuñada maravillosa y se fué con 55 años al Tercer Anillo con Antonio, Pedro, Manolo...


Mi hermano no triunfó en el fútbol porque su carácter se lo impidió. Tenía la perversa manía de pretender decirle a los entrenadores lo que debían hacer. Y ellos no se dejaban impresionar por un guardameta cualquiera.


Es mi pequeño homenaje a quien pudo ser.


Cuidaros