sábado, 14 de marzo de 2009

UN MUNDO APASIONANTE






Saludos.

A fuerza de leer a los mejores, de admirar sus fondos y formas y de tratar de emularlos, modestamente, he acabado por dejarme atrapar en la vorágine de la investigación histórica del Sevilla FC.

A pesar de haber nacido sevillista y de llevar toda la vida viendo a mi equipo, escuchando historias de otros tiempos, nombres, momentos y circunstancias destacadas de la historia de un Club centenario, guardaba ésa información en la memoria, en el sitio de las cosas importantes pero de reposo absoluto.

Ocasionalmente, en alguna reunión o charla con los amigos, "tiraba" de aquellos datos, los contrastaba y ampliaba, si se daba el caso, con otros nuevos.

Mas tarde leí, por primera vez, la Historia del Sevilla FC, la buena, la oficial.

Infinidad de grandes apellidos, nombres, personas y sucesos. Datos, datos, datos...

Y más tarde aún, casi ayer mismo, la maravillosa herramienta de Internet me pone delante de los ojos algunos portales donde, admirablemente, algunos sevillistas trabajan concienzudamente, con tesón y rigurosidad, para esclarecer los orígenes de nuestra pasión.

Debo confesar que la rigurosidad de éstos portales ha sido determinante en mi deseo de contribuir porque he podido seguirles en sus derroches de trabajo, seriedad y buen hacer. A tanto llegan que se vuelven contagiosos y uno se pregunta ¿porqué no puedo yo realizar algo así?

No es fácil. Ellos llevan mucho tiempo hurgando en la historia, analizando y estudiando los escasos indicios que han quedado de una época lejana porque, desgraciadamente, no tenemos un buen fondo documental. Demasiados sucesos en la historia de éste país, ninguno bueno, han asolado el acervo cultural cada cierto tiempo, llevándose lo que debía ser patrimonio de todos. Sin distinción de ideas.

Por ello, con demasiada frecuencia debemos recurrir a fuentes externas porque a pesar de los cambios sociales de las últimas décadas, en Andalucía seguimos un escalón por debajo en muchos aspectos.

Decía Santayana que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla y parece, siempre parece, que igual que Sísifo, estaremos empujando la piedra eternamente.

Decía que no es fácil y ello porque, como me recuerda el amigo A. Ramírez, solo una parte pequeña de la historia del Sevilla ha podido ser verificada. Los datos están y el problema es hallarlos.

Ya en otro momento me preguntaba porqué desde los estamentos oficiales del Sevilla no se organizaban iniciativas para facilitar a éstos historiadores los medios necesarios y a pesar de ello, siguen trabajando e investigando, de manera anónima, para demostrar, de una vez por todas, el principio de todo.

Pues me integro en el grupo. Me pongo a la cola, a prudente distancia de los buenos y trataré, en la medida de mis posibilidades, de ayudarles.

Y lo hago sin permiso porque sé, me consta, que cualquier colaboración debe ser bien acogida.

No voy a publicar las cosas que descubra, si las descubro, y preferiré enviárselas a ellos porque se lo merecen. Llevan trabajando mucho tiempo y es justo que, si se diera el caso, fueran los encargados de darlas a conocer.

Les deseo toda la suerte a D. Carlos Romero, D. A. Ramírez y a Ayer y Hoy Sevillista, mis maestros, para que entre todos logren demostrar lo que ansiamos todos los sevillistas.

Cuidaros.

viernes, 13 de marzo de 2009

ADDENDA

Saludos.

El Atlético de Madrid también cayó en Champions y la capital, por tanto, se queda fuera de Europa.

Desde el martes, mi ambiente de trabajo está mucho más relajado y ya casi nadie me recuerda el asunto leones de San Mamés porque, curiosamente, la mayoría de aficionados del equipo de la Palmera, también son seguidores del que quiso chorrear y salió chorreado.

Al/os Anónimo/s impenitente/s, solo le/s diré que mire/n las alineaciones que salieron en Liverpool y comprobará que, paradójicamente, el equipo del Reino Unido tenía más jugadores españoles en el campo que el "nuestro".

Y sigo sin creerme lo de las fronteras.

Cuidaros.

martes, 10 de marzo de 2009

APABULLANTE

Saludos.

Acabo de presenciar la derrota del Madrid ante el Liverpool con un resultado apabullante de cuatro a cero.

Soy seguidor del fútbol inglés y no porque me parezca el mejor del mundo, que no lo es. Es un fútbol demasiado práctico y vertical, carece de magia y el arte, lo que entendemos por el arte de éste deporte, no aparece a menudo.

Sin embargo, debo rendir homenaje a unos aspectos de ése fútbol que me enganchan desde hace tiempo: me refiero a la profesionalidad de ésos jugadores, a la entrega, a las ganas, a las ansias de ganar...

La última Copa de Europa del Liverpool, recien llegado Benítez al banquillo, la consiguieron por el tesón que demostraron, el no rendirse nunca, luchar hasta el último momento.

Hoy, desde el minuto uno, han demostrado que querían ganar y lo han hecho.

No escatiman esfuerzos y hacen, exactamente, lo que tienen que hacer cada uno. Nadie se escaquea, nadie vuelve la cara, todos luchan y todos apabullan al contrario.

También es cierto que el Madrid, probablemente vencido antes de empezar, tampoco ha estado a la altura que se le supone. Pero es el Madrid y tiene gente muy buena, capaces de hacerte un descosido en cualquier momento.

Pero hoy no era su día. Además, Casillas ha evitado la vergüenza de un marcador de risa, de patio de colegio.

Vaya por tanto, mi homenaje a la capacidad de sufrir, de pelear todos los balones y de llevar a su equipo a las cotas más altas.

De haber tenido un poquito más de suerte, Torres, a pesar del gol, habría recuperado su historia negativa con el Madrid.

Y el himno "nunca caminarás solo" es, sin duda, el segundo más bonito del panorama mundial.

Este Liverpool, éste "españolizado" Liverpool, me ha recordado al Sevilla de hace dos años porque, salvando las diferencias, he visto mucho de la ambición que tuvimos y que nos llevó a conseguir cinco títulos en dos años, precisamente con el mismo entrenador que hoy dirige al Madrid.

Me he alegrado mucho y he disfrutado con el espectáculo. Y como resulta que yo no creo en las fronteras, que sea un equipo español es, para mí, secundario. No me importa porque el fútbol, con sus limitaciones, lo ha hecho el Liverpool y se ha merecido la goleada.

Mis fronteras empiezan y acaban en Nervión.

Cuidaros.

domingo, 8 de marzo de 2009

TRES PUNTOS, GRACIAS





Saludos.

Tres puntos, gracias y adiós.

Con muchos más apuros de los previsibles, o quizás no, salimos indemnes de una nueva trampa. Un Almería bien plantado, sabiendo cómo debía amarrarnos, salió sin los puntos gracias a la calidad, la suerte (el segundo gol parte de un fuera de juego de Kanouté) y a la famosa media parte del Sevilla.

Media parte. Otra media parte de ACTITUD, de GANAS, de MOTIVACION... con sordina.

Solo jugamos media parte y sin meter el miedo que se supone que debemos inspirar y eso nos mantiene en la tercera plaza. Salvo catástrofe mayor, tendremos que conservar el puesto.

Y la mala suerte del Almería se llama Palop quien, en dos magníficas estiradas, les birló el triunfo a los andaluces orientales.

De nuevo, cambios equivocados: quitamos al motor del equipo, Romaric, para hacer... ¿qué? Luis Fabiano, con más corazón que cabeza, dejó de ceder dos balones clarísimos a sus compañeros, mejor situados que él.

Perotti y Romaric, los mejores.

Y poco más.

Deseemos que a pesar de los ladrillos que nos tragamos cada semana, lleguemos al final de la Liga en ésta situación. Aunque sea sufriendo y aunque no nos merezcamos tamaño castigo.

Cuidaros.

miércoles, 4 de marzo de 2009

ESPEJISMOS





Saludos.

Anoche estaba tan hundido y malhumorado que hubiera sido una temeridad ponerme a escribir.

Hoy escribo desde la depresión que me ha producido el partido de Copa y quizás aún no sea el mejor momento para hacer un análisis, un comentario, sobre lo que vimos anoche.

A pesar de ello, depresivo, me vuelven a asaltar todas las dudas que vengo teniendo desde hace meses. Llegan todas y otras nuevas.

Además del lamentable espectáculo que hemos ofrecido, ya ni siquiera la actitud, el único recurso que hemos estado usando hasta ahora, ha salido al terreno de San Mamés.

Un desastre absoluto por el fondo y por la forma.

Y se me agudiza la sensación de provisionalidad de un Sevilla tercero en la tabla porque somos un espejismo de equipo grande y vivimos como en un sueño del que, en cualquier momento, vamos a despertar.

No damos la talla en los momentos más agudos y no la hemos dado desde que Jiménez dirige al equipo. No hemos hecho un partido completo, ni uno. No hemos vencido un solo partido con la autoridad que hace a los contrarios sentirse humillados (quizás a éste Bilbao en el partido de ida de Liga y poco más). Los puntos conseguidos y los pases de Copa... por los pelos y porque se sintieron motivados por alguna extraña razón.

No veo futuro cierto y mis esperanzas se disipan cada partido (cada ladrillo que nos ofrecen), a pasos agigantados.

¿Este es el equipo que deberíamos oponer a los champions del año que viene? ¿El mismo que pretende conservar la tercera plaza cuando acabe el curso?

Ahora llega la fase decisiva de la Liga, el último tercio. Ahora es cuando nos jugamos todo el año y es ahora cuando, si tenemos, hay que sacar las reservas y apechugar contra todo y contra todos.

Pero he perdido toda la confianza.

¿Quiénes eran los de blanco de la primera parte? No conozco a ninguno. Y en la segunda, cuando parece que les llega al cerebro que se están jugando el pase a otra final, aprietan un poco pero tan lejos de la portería que mejor hubieran dado el partido por perdido y a descansar. Porque debían estar agotados.

Triste espectáculo. Muy triste.

Jiménez cogió un equipo, con todos los condicionantes de aquellos momentos, en Champions y lo sacó fuera. Acabó la Liga en Uefa y lo echa fuera. Ahora, fuera de la Copa. ¿Cual será el siguiente portazo?

No querer ver que el equipo no funciona solo es posible si eres un fanático (en la peor de sus acepciones). Pretender seguir apoyando a los "cojones de Manolo", es un gravísimo error que nos vá a costar sangre. Por cierto, quizás debiéramos recordarles a los que siguen alabando ésos órganos del de El Arahal, que no necesitamos portentos sexuales sino un entrenador. Puede que si los tuviera algo más pequeños, o duros (que no sé exactamente las alabanzas en qué sentido van porque quiero pensar que no será por el número), y dirigiera mejor el patrimonio que ha heredado, en vez de ofrecernos los espectáculos que nos propina semana tras semana, estaríamos dispuestos a perdonarle, incluso, que no tuviera.

Y Del Nido, con su espectacular boca, parece que ayuda a los otros, los motiva. ¿No podríamos hablar algo menos, largar en tono neutro y ocuparse de lo que mejor sabe hacer, es decir, dirigir al Club? Sospecho que no sería Del Nido.

Hoy, como resultará evidente, los verdolagas han celebrado el triunfo del Bilbao con todos los honores y la consiguiente chanza. Si no fuera porque ni idea del euskera, muchos de estos animalitos son capaces de mostrarte su RH-.

En el fondo les envidio porque tienen dos equipos: uno les dá penas y el otro alegrías. Yo, con solo uno, a veces pierdo y a veces gano.

El Sevilla es un Club de fútbol conocido en el mundo. Yo soy del Sevilla, lo he sido desde que nací y lo será cuando muera. Mi apoyo al Equipo es total y absoluto y lo ha sido siempre. Pero cuando las cosas van mal porque el equipo no carbura, tengo la obligación, el derecho y la necesidad de dar MI punto de vista.

Como sevillista, debo ser inconformista y pedir, siempre, más a mi equipo. Y no entiendo que se pretenda mantener una situación que no augura nada bueno. No verlo es fanatismo ciego y eso no cuadra con la idea que inspiró, en 1905, a los fundadores de éste Club.

Y como no existe una forma científica y fiable de demostrar el nivel de sevillismo de ninguno de nosotros, lo somos por igual los que deseamos que Manolo Jiménez deje el cargo y los que lo apoyan "a muerte".

Algo debe quedar claro porque luego me llegan los anónimos: por encima de los nombres y de las personas, está el Sevilla FC y sus aficionados, los verdaderos dueños del Sentimiento, ése que prevalece desde hace más de un siglo y que seguirá ahí siempre.

Y que nadie se equivoque: quiero que el Sevilla gane siempre, con Manolo o con quien sea. Se llame como se llame, venga de donde venga y tenga el corazón del color que quiera.

Cuidaros.

domingo, 1 de marzo de 2009

HABLAMOS ASI

Saludos.

Me permito copiar y pegar éste artículo de opinión de El Correo de Andalucía.

Ni en sueños lo hubiera expresado yo de mejor forma.

Gracias, Sr. Andivia.


Catón para una diputada reputada

Juan Andivia

A algunos habitantes de la península, entre ellos la burguesía seudonacionalista que representa Montserrat Nebrera, tienen dificultades para denominar nuestra lengua con su nombre de español, como hacen franceses, ingleses, italianos, alemanes, rusos, polacos y tantos otros con las suyas. Se aferran al artículo tercero de la Constitución en que se da el nombre histórico de castellano a la lengua oficial del Estado, por razones coyunturales y políticas, que no lingüísticas. En su simpleza, les cuesta aceptar que este idioma, cuarto del mundo (después del chino, el inglés y el hindi), tenga variaciones en su uso capaces de convivir en armonía con el sistema original. Pero ninguna variedad es superior a otra; se trata únicamente de un problema de reputación y, en consecuencia, de autoestima.

Así son las cosas; la historia del sur está llena de luces: Picasso, Góngora, Lorca, Arias Montano, Ben Bassó, Averroes, Maimónides, Séneca, Bécquer, Isidoro de Sevilla, García Morente, Turina, Martínez Montañés, Aníbal González, Juan Ramón Jiménez, los Machado, Falla, Cernuda, Herrera, Alberti, Velázquez, Muñoz Molina, Caballero Bonald y muchos otros personajes que, en sus respectivas genialidades, hablarían o hablan un andaluz como el nuestro; andaluces como el paisano de Benito Zambrano, Elio Antonio de Nebrija que, en 1492, fue el autor de la primera Gramática de la Lengua Castellana, pese a las críticas de Juan de Valdés, que arremetía contra él porque “hablaba y escrivía como en el Andaluzía y no como en Castilla”.

La verdad es que cuando Valdés quiso fundamentar su ataque no encontró prácticamente razones lingüísticas, como habitualmente les sucede a quienes, después de acusar a alguien por su acento, no resistirían una expresión comparativa por escrito o el somero análisis del uso normativo de los pronombres personales átonos, por ejemplo. No es corriente oír a los andaluces decir “la traje un regalo” o “lo dieron una bofetada”, en esta tierra no somos laístas, leístas o loístas; sin embargo, es demasiado frecuente oír a presentadores y a cómicos, a veces muy populares, cometer estos errores.

Durante años Manuel Alvar, Rafael Lapesa, J.M. Vaz de Soto, M. Bustos Tovar, Juan A. Frago, Miguel Ropero, A. Narbona, Pedro Carbonero y muchos cualificados profesores y lingüistas se han esforzado por transmitir que la variante del español que conocemos con el nombre de “hablas andaluzas” no es una modalidad inferior, procede del castellano como éste procede del Latín (por eso puede llamarse dialecto), y si todo sigue igual, “si no sufren alteración las condiciones actuales –y me refiero a condiciones sociales, principalmente de prestigio, de aceptación, de tolerancia-, a la vuelta de doscientos, de trescientos años, la oleada andaluza habrá alcanzado la costa cantábrica y la actual pronunciación del castellano será una reliquia rastreable por los dialectólogos en algunos escondidos valles de montaña”, como se atrevió a pronosticar Gregorio Salvador en 1963.

Se podría decir que el vaticinio del académico granadino va por buen camino: Quienes utilizamos esta lengua común que permite que los habitantes de las diecisiete autonomías españolas nos comuniquemos, somos mayoritariamente yeístas, aspiramos algunas consonantes en posición implosiva (al final de sílaba) y el español de América comparte más rasgos con la andaluza que con ninguna otra comunidad. No debería ser necesario seguir reivindicando esta obviedad.

Pero cualquier persona es capaz de opinar, discutir, pontificar sobre el carácter de nuestra forma de hablar. Estas personas no se atreven a negar un diagnóstico a sus médicos, explicar la forma de tratar la madera a un ebanista o discutir la composición de un medicamento a un farmacéutico. No lo hacen y, si lo hicieran, sería muy educativo oír las respuestas de estos profesionales ante este tipo de intrusismo.

Por lo visto, los filólogos no tenemos el derecho de poder opinar, con la misma autoridad que un médico, un ebanista o un farmacéutico en sus áreas respectivas, de los temas que nos competen, aunque siempre nos quede la opción del silencio, único argumento útil ante los ignorantes.

Pues sí, los andaluces no hablamos mal; el seseo, que empezó a gestarse en Castilla antes de la conquista de Sevilla (1248) por Fernando III (cuyas huestes eran, por cierto, castellano-leonesas) y el ceceo no son horribles vicios –ambos fenómenos son idénticos desde el punto de vista lingüístico, aunque el primero tenga mayor consideración social que el segundo–; el yeísmo es hoy una característica de más cuatrocientos millones de hispanohablantes y la aspiración de las eses finales que marcan los plurales se vislumbra como la alternativa más seria al procedimiento morfemático del número en el español estándar.

Existe un andaluz vulgar, como existe un murciano y un castellano vulgares; pero también existe un andaluz culto que no tiene nada que ver con las caricaturas de televisión, que no confunde la r con la l, que no pronuncia las ch con excesiva fricatización, que no duplica las consonantes; es el registro de las personas del sur que están en nuestras instituciones, que han conseguido una preparación con los recursos de nuestra tierra, o fuera de nuestras fronteras, personas que un día encuentran una vacuna, otro alcanzan un premio Nobel y otros se convierten en genios de la pintura universal. Son nuestras gentes de Andalucía, cultas, capaces, profesionales, pero que hablan como en su pueblo, como en su ciudad, con todo el derecho y el orgullo del mundo.

UNA CIERTA MEJORÍA






Saludos.

Un buen partido, en general, del Sevilla ayer.

Nada espectacular, como ya nos tiene acostumbrado este año, pero tremendamente efectivo porque supo, en todo momento y salvo un ratito, controlar a un Athletic que había abandonado éste partido desde antes de comenzar.

El Athletic de Caparrós pensaba en el partido de Copa, sin duda, y salió a ver si sonaba la flauta. Ya han asumido que están en la Liga en posiciones impensables al principio de temporada y que tienen Europa muy lejos para sus presupuestos. Así, la oportunidad de la Copa se le abre con claridad para llegar a un puesto continental.

Pero se encuentran al Sevilla en su camino y eso no es moco de pavo.

Y no lo es porque el Sevilla de Jiménez NUNCA SE RINDE.

Tienen asumido que el partido dura más de noventa minutos y luchan todo el tiempo. En ése aspecto, chapó por la motivación que Jiménez les insufla.

Para nosotros, otros tres puntos de oro y seguiremos terceros otra semanita más.

No fue un partido brillante, para nada, pero muy bien atornillado en todas las zonas con un tono medio alto más que aceptable. Rocoso y peligroso, el Sevilla puede atarte, amordazarte, recibir algún gol... pero nunca digas que el partido está ganado hasta que lo pite el tirilla. Nunca.

Por cierto, ya era hora de recibir un buen arbitraje. Ya era hora porque si bien es cierto que tuvo algunos fallos, fueron menores y no incidieron en el resultado. Hoy, por fin, tengo que saludar a un árbitro español y darle las gracias por hacer bien su trabajo. Por fin.

Y como todo el equipo me pareció tremendamente motivado, solo destacaré a ése monstruo que se llama Kanouté porque es, sencillamente, muy grande. ¡Qué lástima que no tenga veintidós años ahora!

Hoy mi aplauso al Sevilla de Manolo porque salió con las ideas claras y a ganar. Sin otras historias y sin mirar al marcador.

Cuidaros.