martes, 1 de noviembre de 2011

LOS VECINOS

 

Saludos.

Triste noche la de ayer. Triste.

Triste por el resultado, por las formas, las carencias y los errores amontonados en poco más de noventa minutos de juego. Triste y apesadumbrado como siempre que no damos la talla.

Pero ayer viví unos momentos de los que me llenan de orgullo de ser del Equipo que soy y de sentarme junto a los Sevillistas con los que me siento.

Ésta temporada, mis vecinos de la derecha (cuatro asientos) no han renovado o han cambiado de sitio (quizás, como todos, afectados de crisis galopante y perforadora). Eran señores de edad avanzada y que formaban un mini club muy ameno para escuchar en los partidos. Cuatro expertos con cientos de partidos a sus espaldas y que habían asimilado las nuevas técnicas (móviles con 3G), por lo que uno de ellos se pasaba la mayor parte del tiempo mirando la pantallita y trasladando datos y resultados a los demás.

Ya no están y los echo de menos. Las cuatro localidades, por tanto, quedan libres y ahora, cada partido, tengo vecinos ocasionales. La mayor parte de las veces, sevillistas. Sin embargo, es también normal que aparezcan por allí seguidores del equipo visitante.

Ayer, por ejemplo, se sentaron un señor de mediana edad con un crio de unos nueve o diez años. Sin distintivos. Sin portar banderas, escudos ni nada que pudiera delatarlos como simpatizantes de uno u otro. Y me dio el pálpito de que eran del Granada, sobre todo cuando marcamos segundos después de iniciado el encuentro y no los vi saltar de alegría.

Declarados.

Luego, más adelante, saltaron con el empate aunque poco.

Y al final, ya no pudieron reprimirse y gritaron a pleno pulmón el gol que les daba los tres puntos.

Y ahí hubo una inflexión: el posiblemente papá le dijo al crio que se contuviera, que moderara sus expresiones…

…hasta que un Sevillista sentado en la fila de atrás y a su altura, le tocó el hombro y le dijo muy cortésmente:

-No se reprima, hombre. Aquí no pasa nada. Disfrute con los suyos…

Me tocó la fibra.

Grande, amigo.

No te conozco más que de verte allí sentado cada partido. No sé quién eres, de dónde vienes o dónde vives. No puedo más que señalar tu sevillismo por verte allí cada día, pero hoy tengo que hacerte un homenaje, mi homenaje particular, porque nos distes a todos una lección de señorío, de saber estar, de deportividad y buen criterio. De ser un Sevillista como la copa de un pino.

Hoy leo cosas como ésta, o como ésta otra y siento tristeza.

Hoy, sin embargo, hay Sevillistas, miles de Sevillistas que me reivindican aunque como Carlos o Mayte, siempre tengas alrededor algún coyote sangriento capaz de aburrirte por histriónico, maleducado e irrespetuoso contra quien sea, contra cualquiera, contra todo y contra todos.

Amigo de Granada, vuelva al Sánchez-Pizjuan cuando quiera y cante sus goles porque aquí no pasa nada.

Felicidades por el triunfo aunque me duela en lo profundo.

Cuidaros.

P.D. Lo siento mamá. No pudimos elevar los dos dedos índices al cielo del Tercer Anillo (al modo Kanouté) para ofrecerte el triunfo. Lo haremos allí, no lo dudes.

7 comentarios:

Mayte Carrera dijo...

Grandísima lección si señor, perfectamente contada como nos tienes acostumbrados.
Un abrazo

Marcu dijo...

Ese tipo de sevillista los hay "a montones" para orgullo de todos aunque también están "los otros" para vergüenza de más de uno.

Ah, y estoy con Vd. allí elevaremos los dedos al cielo.

Cordialidad total

Flamenco Rojo dijo...

Doy fe de lo que ocurrió detrás del banquillo del SFC...ya lo he comentado en otros blogs, sentí vergüenza por los insultos que allí proferían y que no pasaron desapercibidos para nuestro entrenador .

Un abrazo compañero.

Carlos Romero dijo...

Pues el contrapunto a mi crónica de hoy y me alegro un montón que haya gente así.

Un abrazo, amigo.

EL PAPI MAGASE dijo...

me suscribo a este post hermano y lo retwiteo del tirón junto al de Carlos

DragosSur dijo...

Te puedo decir que donde yo me siento delante de mi se sentó una pareja de jóvenes del Málaga, llevaban la bufanda escondida en la cintura y no hacían más que mirar para todos lados, les dije que podían sacar la bufanda, animar e insultar son dos términos muy diferentes, también tengo un sevillista que critica hasta cuando hemos ido ganando, un día de uefa me senté delante y duré cinco minutos, toquecitos en el hombro y comentario al oido, no lo soporto.

Jose Manuel Ariza dijo...

Saludos.

En efecto, los exaltados son minoría, por fortuna. Ocurre, no obstante, que arman mucho ruido y se les escucha por encima del respeto de los demás. Además... ¡tienen unos vozarrones...!

Gracias por ser buenos sevillistas civilizados.

Cuidaros.