domingo, 2 de mayo de 2010

LO QUE SE JUZGA

Saludos.

Lo que se juzga -y tengo facultades para juzgar, sin ser juez, porque por encima de todo lo que diga está mi libertad de opinión-, Sr. Carmona, no es su capacidad como investigador ni su interés en quién  ni como debe regir los destinos de su equipo. En absoluto. Son temas que solo le interesan a usted y a los suyos.
Lo que no es admisible, Sr. Carmona, es que mienta.
Y miente conscientemente. Y miente sabiendo que hay quien le va a creer diga lo que diga. Y miente porque si cuenta la verdad, su realidad sería muy otra. Y usted lo sabe.
Usted inventa cosas que agradan a sus oídos, a sus deseos y a los de sus seguidores, pero eso no es la verdad. Miente.
Usted miente porque pretende, en su ficción, situarse en un plano que no le corresponde, que no le pertenece y eso le impulsa a inventar situaciones irreales, soluciones imposibles y explicaciones que llegan a ser perversas. Usted proclama, una y otra vez, que “no ofende quien quiere, sino quien puede”. Y usted, Sr, Carmona, no se reprime en administrar calificativos a diestro y siniestro, a amigos y enemigos… a todos.
Usted asegura cosas que solo se creen usted y unos cuantos de los suyos. Y lo afirma con una convicción que solo legitiman usted y algunos de los suyos.
Sr. Carmona, nadie, en ningún sitio fuera de su círculo, cree lo que dice. Y esas pruebas que asegura tener no se sostienen, no son admitidas en ningún organismo oficial del fútbol español, europeo y mundial y no pueden cambiar la Historia. Nadie considera sus afirmaciones fuera de su círculo estrecho, obstinado y radical. 
Usted miente.
Y lo hace en el mejor de los estilos decimonónicos, amparado en la grandilocuencia de los creyentes falsos, mezclando conceptos, reclamando a los demás virtudes que usted no posee ni practica... y refugiándose en el supuesto ataque personal -que usted sabe administrar como ninguno- para, ridículamente, desviar la atención del asunto principal: miente. Formas de actuar que hemos visto en la Historia General en muchas ocasiones y en bocas de personajes nefastos.
Inventa, manipula, miente e insulta a la inteligencia.
En su desesperación, desvirtúa las pruebas con argumentos hilarantes y que fuera de su círculo causan desasosiego porque es difícil entender y explicar que sea tan torpe, falaz, ignominioso, ingenuo e infantil. Y cuando se ve acosado y perdido ante la fuerza de los documentos, de la Historia, solo puede inventar la falsedad de las falsedades. ¿De veras piensa que acusando a los investigadores de “falsificadores” va a convalidar sus datos"? ¿No le queda capacidad para juzgarse a así mismo y ver el ridículo tan espantoso que hace esgrimiendo explicaciones traídas por los pelos, llevadas al extremo de la irrealidad más disparatada?
Usted ha mantenido durante años posturas que ahora, cuando no le interesan, ha cambiado porque ahora tiene nueva "clientela". Ahora le interesa deshacerse de su historia personal y mostrar otra cara nueva, más acorde con la situación que se avecina. Otra vez miente.
Usted tiene historia personal, Sr. Carmona. Y ésa, como la de su club, no podrá cambiarla aunque edite veinte libros. Y cuando acuse de "pelotas y aduladores..." mírese al espejo, Sr. Carmona, y recuerde. Recuerde su pasado, Sr. Carmona, y aquello que sentenciaba “obras son amores y no buenas razones”.
Usted tiene una historia personal, no se le olvide ni trate de cambiarla cuando ya no le sirve. Y tiene convicciones cristianas. Sígalas o deje de hacer alardes de ellas porque en su lógica de creyente, puede que se lo tengan en cuenta algún día.
Se toma usted demasiado tiempo y trabajo para justificarse, Sr. Carmona. Demasiadas letras. Demasiadas veces.
¿No está del todo seguro de sus posiciones? ¿Debe intentar convencer a... quién... de que su historia personal ha cambiado?
Se llama "apostar a caballo ganador".
Y siempre, Sr. Carmona, mezclando sus cosas personales y las de su club con el Sevilla FC. Parece, porque a usted le interesa y a su grupo de seguidores, que tratando de achacar al otro sus problemas, éstos suyos serán menos y estarán justificados. No puede ocultar sus propios errores y los de su club, Sr. Carmona, y el Sevilla FC no tiene nada que ver con ellos.
Debe usted asumir sus carencias y fallos. Debe madurar y aceptar que hay otro Club en Sevilla más Grande, más Antiguo y con más Títulos.
Los sentimientos, Sr. Carmona, no se miden y cada cual tiene los suyos.
Eso no podrá cambiarlo por mucho que mienta. Ni por muchos amigos que le alienten en sus mentiras.
Sr. Carmona, con 66 años se suele haber llegado a un grado de desarrollo mental equilibrado o se está comenzando el declive.
Cuídese.


PD: Sr. Carmona, como supongo que alguien le contará lo escrito en éste mi blog, recuerde que es solo mío, que no escribo en nombre de nadie más que de mí mismo. No me confunda con otras personas.

2 comentarios:

Tántalo dijo...

Y recuerde, los suyos no son los "buenos" y los otros los malos, por más que calumnie una y otra vez pensando que algo siempre queda.

Sus calumnias están siendo desterradas, para siempre.

...Lento pero viene.

Carlos Romero dijo...

Amén, yo no sería capaz de describirle mejor.Si buscas la palabra "chalado" en una enciclopedia te aparece una foto del Camorras. Por eso pienso que ni él mismo controla su incontinencia verbal ni sus mentiras compulsivas.

Todo el mundo le conoce ya y los suyos mejor.