viernes, 5 de septiembre de 2014

RUMBEANDO

 

Saludos.

Hoy tengo el honor (creo que no es la primera vez pero no puedo asegurarlo), de ser protagonista de portada en La Tablas Verdes y de la mano del inefable D. Alfonso Del Castillo.

En efecto, D. Alfonso, reconozco mi error sobre la expulsión del Sevilla de Sánchez Mejías en la alusión que hace de ella.

Toma3

No obstante mire esto escrito por usted…

Toma1-Cuardernos

…y observe que el Sr. Sánchez Mejías fue Presidente del Real Betis entre mayo de 1928 y septiembre de 1929. Su expulsión del Sevilla F.C. ocurrió en julio de ése último, es decir, tuvo doble afiliación más de un año. Ocurre, D. Alfonso, que a pesar de que usted le quite importancia al hecho para minimizar su gravedad… ¿podría, por favor, indicarme algún presidente del Sevilla F.C. que cumpliera idénticas condiciones respecto de su Club? Se lo agradecería. ¿Tiene alguna circunstancia tan anómala en sentido contrario?

¿No sería, D. Alfonso, que el Sr. Sánchez Mejías optara por ser cabeza de ratón antes que cola de león?

Por cierto y para su información, la idea de expulsarlo no fue de Sánchez-Pizjuan aunque él lograra la votación unánime de la Junta.

De su blog y concretamente aquella entrada a la que se refiere, la de la “segunda oficialización”, no vale si no saca mi último comentario, aquel que no recibió, que se perdió, que lo le llegó…

Son trampas, D. Alfonso, porque igual pudo comprobar que se estaban metiendo de cabeza en un pantano. Así es difícil debatir. Y los que hacen trampas tienen un nombre.

Ahora veamos esto:

Toma2

¿No se menciona a ninguna otra personalidad?

Toma2-Cuadernos

¡Caramba, D. Alfonso! ¿Quiénes se supone que eran José Bergamín, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Federico García Lorca,  Jorge Guillén y Rafael Alberti? El etc. que dice comprende a Juan Chabás, Mauricio Bacarisses, José María Platero, Manuel Blasco Garzón y al propio Sánchez Mejías. Son justo once ¿se supone que es la alineación de un equipo de amigotes que se juntaron para echarse una pachanguita?

Lo del dislate le ha quedado estupendo, amigo.

Visto desde la perspectiva del fotógrafo… ¿dónde andaba el señor Sánchez Mejías? ¿Apretando el botoncito quizás? ¿Por qué el alma de todo aquello no se mostró nunca entre tanto talento?

Fotografo

Déjeme que le recuerde algo que seguro sabe pero que, otra vez, se le olvida: el Sr. Sánchez Mejías no fue expulsado por los motivos que usted expone. Le daré a usted (y a los demás lectores), una pista porque tuvo todo que ver lo ocurrido en la caravana de Carmona, tras un Betis-Sevilla que, dicho sea de paso, es una manera magnífica de celebrar que nos ganaran y que por lo poco habitual, mereció una fiesta a lo grande. Supongo.

Sus historias sobre la Federación Sur quedan muy bien, muy bonitas, les elevan si quiere e incluso y como siempre, les purifican, pero en éste caso concreto, son falsas.

Las medias mentiras, D. Alfonso.

¿Nada sobre que aquel año ganaron "por primera vez” el Campeonato de Andalucía?

Termina, D. Alfonso, con sus habituales fuegos artificiales (para distraer) y como recurso recurrente donde los haya:

Toma5

Ahí, en su blog, sin que venga al caso y como en cualquier otro foro donde se les convoque, lo de 1890 tiene que salir, si o si, porque mantener su propio discurso (sobre su Club) les cuesta un mundo y el nuestro, el Sevilla F.C., les llena mucho espacio, les alimenta en sus fantasías y les depara auto satisfacciones que no logran en otros contextos.

De todas formas…

Toma7

…guarde ése extracto porque no tardará mucho (días) en tener que tragárselo. Yo andaré por ahí para recordárselo.

Cuidaros.

#SFCsince1890

martes, 2 de septiembre de 2014

LO QUE LA VERDAD OCULTA

 

Saludos.

Pues si, lo he leído y aún me cuesta creerlo tal cual está plasmado aunque, dicho sea de paso, no es nada nuevo. Me refiero a un artículo aparecido en el mensual de septiembre de los “Cuadernos de Fútbol”, número 57, editado por el CIHEFE, donde y bajo la firma del insigne historiador bético D. Alfonso, rememora los 80 años del fallecimiento de Ignacio Sánchez Mejías, presidente del Real Betis Balompié.

En términos generales es bastante correcto (por lo que muestra y por lo que deja de mostrar) y sin embargo…

El Sr. Alfonso suele incurrir en sonoros “olvidos” porque si bien no miente del todo, tampoco refleja toda la verdad, especialmente en la parte que pudiera desvirtuar (con documentos y pruebas) que la realidad, la triste realidad (para él), fue ligeramente distinta. A veces, sustancialmente distinta.

En general, podemos decir mentiras, verdades o medias verdades (medias mentiras es poco usado y lo dejamos para otro momento). De entre las tres opciones, la tercera, seguramente, sea la más aviesa porque jamás nunca podremos acusar a nadie de ejecutar una de las dos primeras literalmente. De hecho, media verdad es la mitad de algo bueno y algo malo a la vez. Difícil de desentrañar.

D. Alfonso, entre otras cosas, sabe manejarse en ése terreno con maestría: le interesa a falta de otras motivaciones más contundentes.

[Nota al margen: tan es así lo que afirmo en ése último párrafo que hace uno meses mantuve con él (o con un adlátere intermediario tal vez inventado), un interesante debate sobre documentos, fechas, fundaciones y demás, todos referidos a mi Equipo porque sobre ellos y los suyos, como bien sabe D. Alfonso, hay poco o nada que discutir de momento.

Por suerte no necesito, no necesitamos los sevillistas, demostrar nada a nadie sobre nuestros orígenes. Eso incluye a los de sus colores, mal que les pese y contrariamente a lo que desde allí puedan exigir (!) y aunque les parezca imprescindible que así lo hagamos para… ¿qué? ¿para satisfacer a quién? Nuestros asuntos están en paz.

Demuestren sus afirmaciones capciosas o callen porque la carga de la prueba deben aportarla los acusadores.

Tras el intenso intercambio de mensajes logré convencerlos de que admitieran (no sin arduo y paciente trabajo) que “fundación” y “oficialización” no son términos equivalentes. Era el primer cebo y se lo tragaron. Sin embargo y aún antes de darme la oportunidad de ponerles los mofletes colorados con el segundo y más poderoso señuelo…¡se perdió mi mensaje! Mi último comentario (el que les mostraba algunas de sus vergüenzas) no “llegó”, no lo había “recibido”. Perdido en las inmensidades de la Red. Increíble.

Curioso que los diez o doce anteriores sí y éste, el que les señalaba que se habían columpiado como adolescentes, no, no lo recibieron. Curioso, sospechosamente curioso. O no. O si.

¡Qué casualidad, amigo, qué casualidad! ¿O era causalidad?

Me reservo ése segundo cebo porque igual un día se me presenta la oportunidad de volver a usarlo y estoy por apostar a que cuela también]

Pues en su artículo sobre Sánchez Mejías, al Sr. Alfonso, entre otros muchos “olvidos”, se le “pasa” mencionar a ése señor de la foto (posición central, traje oscuro, pañuelo de pico y bigote), a la sazón Presidente del Ateneo de Sevilla. Era D. Manuel Blasco Garzón y seguramente el alma de aquella reunión (imposible tal vez sin el mecenazgo de Sánchez Mejías) y que casualmente fue Presidente del Sevilla F.C. entre 1923 y 1925.

Un fallo de memoria lo puede tener cualquiera.

gen27-AteneoSevilla

Pero para acudir a fuente externa que autentifique mis palabras, miren aquí:

http://elmundofragmentado3.wordpress.com/2009/10/31/el-azahar-que-broto-entre-la-arboleda-perdida/

Por otra parte, ésa frágil memoria selectiva que acusa D. Alfonso, vuelve a hacerse patente cuando “olvida”, otra vez, que Sánchez Mejías fue expulsado del Sevilla F.C. Lean éstos dos artículos…

http://www.lapalanganamecanica.com/2008/04/ignacio-snchez-mejas.html

http://www.lapalanganamecanica.com/2012/03/cosas-de-la-universalidad.html

…y recuerden que hay suficientes documentos que así lo atestiguan. En el Área de Historia del Sevilla F.C., por ejemplo, se conserva el acta de aquella Junta General Extraordinaria (celebrada el 4 de julio de 1929, en los salones de la Real Sociedad Económica de Amigos del País), en la que D. Ramón Sánchez-Pizjuan logra la aprobación de la Junta y por tanto, la expulsión del socio de muchos años, D. Ignacio Sánchez Mejías. Busquen por las hemerotecas qué “pecado” cometió el buen espada, escritor e intelectual (aunque un somero repaso a su expediente académico, del que poseo una copia, lo muestra como un estudiante regularcito) para que se le proscribiera su pertenencia al mas Grande Club de Andalucía de todos los tiempos.

Pues se mire como se mire, el famoso torero de fama universal era sevillista (y su familia) desde mucho antes que le ofrecieran presidir el Real Betis. Es así, D. Alfonso, y no podrá cambiarlo por mucho que se empeñe en ocultarlo. Y no alegue ignorancia, por favor.

Sigamos con la mala memoria y las medias verdades: el Real Betis ganó el Campeonato de Andalucía, ciertamente, en 1928 “por primera vez”, dice D. Alfonso. No hubo segunda. De veinte ediciones, el Español de Cádiz, el Recreativo de Huelva y el Real Betis, ganaron un campeonato cada uno. Los otros diecisiete fueron para el Sevilla F.C. Si no lo han leído bien, lo repetiré de nuevo: el Real Betis solo ganó UN Campeonato de Andalucía y por tanto, “por primera… y única vez”.

Ése lenguaje, D. Alfonso, tal vez confunda a quienes estén dispuestos a dejarse confundir porque ésa música confusa nos agrade. Tanta “confusión”… confunde.

Lo del “amateurismo marrón” es divertido porque dicho así (medias verdades, D. Alfonso) induce a pensar que era práctica de solo un equipo y que los demás, los pobrecitos demás, eran ajenos a eso. Limpios y honrados (y hasta pobres) y como siempre, los malos son los del otro Equipo, los del “taco”. Un poco infantil sí que es ¿no?

Claro que en cuanto se profesionalizan, la cosa cambia radicalmente porque ahora hay que pagar para fichar jugadores de otros equipos. Por ejemplo, miren el asunto de un tal  Antúnez, unos años más tarde, que se saldó cobrando DOS veces por él. Fue la crónica de como tapar el desastre interno proyectando en el otro tu propio fracaso. Y si no, retomen la sensacional obra de Enrique Vidal…

CASOANTUNEZ-PORTADA

…para que entiendan la pobreza argumental que tan alegremente esgrimen algunos, en su penoso afán de construirse mundos virtuales de fantasía. Y si vamos a hablar de oscuras maniobras, ahí se van a hartar. Al borde del vómito.

Es la memoria selectiva, D. Alfonso.

Y el discurso victimista genético, desde las raíces mismas, lo asume el reconvertido Sánchez Mejías con tanto ardor que no tarda en inflamarse contra todo aquello que les “impida” ser lo que deberían haber sido y que nunca fueron. Siempre hay un demonio, palangana, que nos entorpece nuestro crecimiento.

No somos peores ni menos competentes, es que no nos dejan.

En todo caso, D. Alfonso, se le “olvida”, otra vez, comentar un poco más los problemas de Sánchez Mejías con la Federación Española de Fútbol por cuestiones de fichajes, jugadores de otros clubes y demás.

Comprendo que un artículo para ésos Cuadernos tampoco puede extenderse demasiado, pero lo que se cuente, D. Alfonso, debería, en lo posible, ofrecer mejores perspectivas para el lector, mayor imparcialidad y un alto grado de objetividad. Si es posible. Vísceras aparte.

Conviene también, D. Alfonso, hacerse a la idea de que ésa publicación no está dirigida solo a béticos y que el artículo hubiera quedado fantásticamente bien en su blog personal. Ahí parece estar metido con calzador. Igual logra ganarse algunos miles de adeptos mas por esos mundos.

De todas formas, los Cuadernos tienen su propia historia de parcialidades (azules y verdes, verdes y azules) y parece que todo indica que seguirán en su línea, en su escasa credibilidad y poco control de lo publicado.

Termino señalando que no seré yo quien ose cuestionar el importantísimo trabajo que realizó Ignacio Sánchez Mejías en su etapa bética. Fue, seguramente, uno de los presidentes más grandes que haya podido tener el Club de Heliópolis.

Suerte, vista y al toro, D. Alfonso.

Cuidaros.

#SFCdesde1890

sábado, 30 de agosto de 2014

SFC… SÍSIFO CLUB DE FUTBOL

 

Saludos.

En la mitología griega, Sísifo (Σίσυφος) fue fundador y rey de Éfira (nombre antiguo de Corinto). Era hijo de Eolo y Enareta, y marido de Mérope. D acuerdo con algunas fuentes (posteriores), fue el padre de Odiseo con Anticlea, antes de que ésta se casase con su último marido, Laertes. Es conocido por su castigo: llevar una piedra hasta la cima de una montaña, y antes de llegar, la piedra volvía a rodar hacia abajo (repitiendo una y otra vez el frustrante proceso).

SISIFO

Hubiera podido llamar a ésta entrada con el más famoso “Atrapado en el tiempo” (el archiconocido y poco original, por reiterado, “día de la marmota”) porque cada con cada nuevo amanecer, la historia se puede ir modificando, perfilando y enriqueciendo (o no). Tampoco pretendo ser novedoso porque la idea no es mía: se la leí en su momento, hace varios años, a un ilustre bloguero al que, desgraciadamente, he perdido la pista porque dejó de escribir, para desgracia nuestra, en los albores de la década prodigiosa del Sevilla F.C..

Pero me atrae más la versión clásica del mito griego y además, nunca como antes habrá que empujar la piedra.

La imagen, ésa imagen que muestro, tiene toda la fuerza necesaria, como pocas, para ilustrar mis letras. Letras de una idea de entre tantas otras (todas válidas o todas discutibles), por la que los sevillistas, entre otros muchos, padecemos desde hace décadas. Bienvenidos al coro.

Es probable que con la creación de lo que ahora se llama Liga Profesional, el amateurismo (la pasión por el deporte, la sana competición sin aditamentos y que mejor refleja el espíritu con que trataron de imbuirlo sus creadores) falleció de inanición para convertirse en un monstruo monetario que no para de crecer y que extiende sus tentáculos en todo el mundo (en vivo y en directo). El “ganar como sea y al precio que sea” se convirtió en la única razón y en el único fin posible.

Adiós deporte, hola negocio.

Todo construido para mayor gloria de unos pocos dioses en su infinita sed de dominio y para satisfacción de los egos (monetarios) de ésos elegidos del Olimpo. Y sus secuaces que coadyuvan como pocos (en vivo y en directo).

Y en los negocios, los poderosos (los ricos) dominan y monopolizan el mercado. Es el Sistema aplicado a una de las pocas actividades que mantiene un solo elemento intangible desde sus inicios: la Pasión, la fe inquebrantable de sus adeptos. Hasta la muerte.

Existen, a pesar de todo, “hijos de dioses menores” aunque tan necesarios como imprescindibles para aquellos en su supremacía excelsa o no tendría sentido: no hubieran podido llegar a sus limbos perfectos sin víctimas propiciatorias.

Éstos pequeños tocados de divinidades menos relevantes (los sísifos pacientes, contumaces, perseverantes aunque obstinados en su ceguera), deben subir la piedra cada vez, cada mañana, cada amanecer, cada año. Deben reincidir en el ofuscamiento de la estupidez, en la exacerbación del absurdo, en la pertinaz y cansina recreación perpetua de su propia nimiedad, engolados en su mediocridad por falta de otros valores o parapetados en intereses más difusos, espurios, inconfesables...

Éstos, los de los dioses menores, deben subir la piedra más grande con los músculos más débiles en ésa pendiente sin fin.

Cada nueva mañana, el Sevilla F.C. se reconstruye, se rediseña, se restaura, se rehace y se reedita como siempre y como nunca. Hemos comprado barato y vendido caro la mayor parte de la veces; hemos convertido en estrellas a muchos desconocidos; hemos visto cómo otros de reforzaban a nuestra costa (aún pagando, ciertamente) mientras nosotros perdíamos poder y por tanto, posibilidades de estar en lo mucho más alto con ellos.

Solo unos pocos conspiran para mantener la infame vergüenza y lo logran. No tocarlo mientras les sirva a ellos.

Lo cierto es, sin embargo, que los últimos años andamos extraviados en nuestras percepciones de Club, en nuestra respetable ignorancia de los asuntos internos, de nuestras capacidades para entender algo tan abstracto e indefinido porque solo pedimos goles, resultados, triunfos y títulos sin atrevernos a cuestionar las formas en tanto que funcionen: otra Copa continental llegada desde la sorpresa, desde lo inesperado.

Andamos mirando la perpetua cimentación de un Equipo nuevo cada vez, cada año, que nunca llega a cuajar del todo porque siempre hay quien pesca en rio revuelto. Con dinero todo es fácil. Puñados de jugadores en la terminal de entrada y puñados en la de salida; fortísimas pasiones temporales que se volatizan en una firma, en unos instantes; amores eternos que duran un rato, unos meses, unos pocos años…

Besos a los escudos cada vez, cada nueva vida, cada nuevo escudo sea del color que sea cuando el único color verdadero sabemos cual es.

(Nunca osé llamar mercenario a un jugador porque entiendo que uno siempre quiera mejorar su existencia. Ni lo haré ahora porque todos podríamos vivir ésa experiencia y todos trataríamos de conseguir un futuro mejor, mas suculento)

Pero la piedra enorme que hemos de subir cada año, el nuevo mecano de cada temporada se agiganta cada vez, se nos hace más irreal, más compleja.

Hemos tenido suerte… ¿hasta cuándo? ¿Cuántas veces sonará la flauta?

Mantelar, desmantelar y volver a empezar.

Eppur si muove.

#SFCdesde1890

jueves, 19 de junio de 2014

EL FALSO NUEVE

 

Saludos.

A pesar de que todos sabemos lo que significa ése titular en fútbol, también es susceptible de otras lecturas, más torticeras, que conviene a éste que escribe y suscribe en una de sus variantes. Voy a por ella.

Hace unos años, aquel monstruo que se llamó Luís Aragonés (monstruo en sentido amplio, para lo bueno y para lo malo y sálvese quien pueda), atentó gravemente contra el imperio albo mediático central (centro que ocupa, aproximadamente y con unas pocas bolsas de resistencia activa, toda la península ibérica) tomando una medida que aún hoy duele y que solo los acontecimientos posteriores lograron mitigar un poco y malamente: el “sabio” de Hortaleza expulsa al icono Raúl de la Selección. Le dice, además, que tome de la manita al engendro Guti y que no vuelvan ni de visita.

Conmoción patria.

El de Hortaleza sabía con certeza el alcance de su desafío y apostó contra la b-l-anca. Ganó como sabemos (dejándose jirones de piel en el camino) y ordenó los motores para que surcaran largo tiempo, al mejor ritmo y dejando, al abdicar, los engranajes bien engrasados para que alcanzaran nuevas y mejoradas metas. Supo que juntar a diez para acompañar a Raúl no tenía sentido (nunca lo tuvo porque nunca ganaron nada y la mediocridad amenazaba con eternizarse) y optó por el modelo del noreste, mucho más creativo, ingenioso y sorprendente, aparcando la ramplonería de lo conocido, improductivo y poco edificante.

Había que abrir nuevas rutas al comercio y eligió aquella, la del noreste, con lo que su segunda afrenta al centro albo alcanzó cumbres insoportables, hirientes, insultantes incluso (por si lo anterior no lo había sido ya) y al borde del delito de lesa majestad. Del centripetado al centrifugado dejando en el camino los lastres ancestrales, complejos y demás “virtudes” estereotipadas.

Los resultados lo salvan de la ejecución pública (para escarnio y ejemplo de las generaciones futuras) y se trae la Copa de Europa. Fue aquel momento en que el “niño” Torres (uno de los mejores bluff orquestados desde el albo centro) hizo su gran y única contribución loable a la Historia del balón. Tan loable que dos años más tarde se lo llevan de excursión a Sudáfrica, lesionado pero no importa, para darle algo de bicarbonato al contubernio central, al que a duras penas logra digerir que había otra forma alternativa de jugar y que generaba éxitos. Debió ser muy dura la claudicación… pero tenían memoria

El modelo funciona a tal punto que el heredero de la corona (del centro albo más centro y rodeado de centrales del centro central por todas partes y sin dejarse una libre) solo tiene que poner combustible, algo de aceite y agua y dejar que el motor trepide por sí solo, sin necesidad de tocar las trócolas, los inyectores o la junta de culata. Estaba afinado y sonaba a música celestial (mundial mejor).

Del país del extremo africano regresan con la vuvuzela dorada y con la constatación de que el movimiento cinético coral raya la perfección, que es inabordable, un escalón por encima del resto. Los pilla a todos distraídos, pensando en otras cosas y buscando soluciones para frenar a los colosos bajitos. Allí, entonces, ya notamos que puestos a buscar un verdadero nueve (llegada una situación de atasco) el vasco Llorente hizo una media parte de primerísimo nivel (no le dieron más oportunidades). Por su afrenta al bluff del centro (tanto extrarradio amenaza con ahogar a unos cuantos en sus propias bilis) apartado de por vida.

Y dos años después de aquello, la consagración definitiva con la humillación a la azzurra, con futbolín de ensueño. Casi siempre orquestado en torno al falso nueve, el que permite un creativo más cerca del área y suma otro llegador desde la segunda línea de ataque. Funciona aunque a veces tengamos ratos del modelo anterior por necesidades del guión.

Tres títulos consecutivos (uno absoluto mundial), con casi los mismos protagonistas, con casi la misma forma de juego y con casi ausencia de nueve puro.

Pero el albo centro tiene memoria, como decía. Tanto viento del noreste parece perjudicial en Castilla y se aprestan a cerrar puertas y ventanas para capear el temporal. Se monta la ofensiva (permanente ya que nunca cesó porque jamás perdonaron que triunfaran los de la periferia) y se fabrica otro bluff que se compacta, se aglomera, se masifica, se falsea y logra su objetivo: Costa selección.

Es un jugador excepcional y no seré yo quien le quite méritos.

Pero los condicionantes pesan demasiado.

Es uno de los jugadores más guarro, tramposo, sucio y pendenciero que yo haya visto (y a mi edad he visto muchísimos). Juega, además, en un Equipo del centro central y eso le ha proporcionado patente de corso (y el centro mediático para respaldarlo porque aunque fuese del segundón central es del centro) para campar a sus anchas por los estadios del país (otros, con mucho menos, se hubieran pasado media liga en los banquillos).

Y es un anacronismo en la Selección de los jugones porque ése tipo es cualquier cosa menos jugón.

Conseguir tantos éxitos con nueves falsos debió haber sido una lección magistral, un principio inamovible, un sistema que con las correcciones oportunas, debió haber ofrecido nuevos resultados exitosos y haber prolongado ése orgasmo colectivo hispánico (los que eyaculen con ello, añado, que no es mi caso, apunto).

Con el nueve puro llamado Costa ha sido como dejar al grupo con diez porque no aporta nada, entorpece y reclama una atención y unas expectativas (que no cumple) que antes elaboraban tres o cuatro a ritmo de samba. Los tres o cuatro que ahora deben mirar al chico Costa para ver si le ponen un balón en situación, que deben dejar de tirar a puerta, que obvien sus cualidades para sorprender al meta contrario porque les han ordenado otros objetivos y con un solo referente. Se acabó la imaginación al borde del área.

Y lo pilla un tipo bajito (al chico Costa) con cara y cuerpo de indio, pelado a lo mohicano, con nombre inglés y tan pendenciero o más que él (al que le sacaba una cabeza) y lo centrifuga, lo seca y lo plancha. O una selección de debutantes mundialistas naranjas que nos sacan los colores (rojos, nos sonROJAn) de manera lamentable por que nos hemos vuelto previsibles…

Se acabaron los éxitos. Fin de la aventura. Vuelta a casa con uno de los ridículos más sonados de los mundiales de todos los tiempos.

Pero si todo ello no fuese suficiente, se nos apaga la bombilla (la herencia aguantó demasiado y nunca supieron reinventarse) y dejan en casa a otro mundialista también y autor de la inmensa jugada previa en África (la del gol, la del título, ocultada casi siempre y oportunamente porque tampoco es del centro central), a un tipo de Los Palacios que asegura, partido sí y partido también, seis, ocho, diez o más balones al nueve puro, al que debe estar allí esperando al Mago para empujarla. Una condición ideal para el palaciego y el vasco que juega en Italia, por ejemplo, en una defensa de bajitos (en Chile) en la que Llorente hubiera podido hacer estragos desde las botas de Navas.

Y no menciono a otros (nueves jugones donde los haya) en su clamorosa ausencia de la misma forma que aún me sigo preguntando por la presencia de algunos más.

Pero el chico Costa también probó alguna de las suyas, de las peores, con un intento de cabezazo que vistos los resultados, quizás hubieran ayudado si el árbitro lo aprecia y lo expulsa. O quizás no porque la alternativa era el otro bluff, el de siempre, el “niño”. De Herodes a Pilatos y tiro porque me toca.

Concluyo porque si a todo eso unimos el absoluto desinterés de algunos y la ausencia de fondo físico (era más importante jugar amistosos por los que se cobra mucho y en lugares que obligan a larguísimos desplazamientos, antes que preparar y recuperar ésas piernas y mentes para el maratón de partidos en pocos días), los resultados del experimento son visibles.

¿Qué ha provocado ésa desafección general del grupo?

Ahora habrá que preguntar al albo centro mediático que im/pro-pongan nuevos candidatos para dentro de dos años. Ya se están tardando.

No seré yo quien aconseje a nadie lo que debe pasar en el futuro, pero en viendo a los chavales que llegan desde las selecciones inferiores, sospecho que una amplia y generosa jubilación del primer equipo sería de agradecer y podría permitir que en muy pocos años, se recupere la autoestima del patrioterismo radical. Empezando por la cabeza gorda.

Pero sin falsos nueves.

Cuidaros.

domingo, 15 de junio de 2014

FIDEL, KIM Y HUGO

 

Saludos.

Este es un anónimo recibido ayer en mi entrada anterior, la que versa sobre Felipe VI y su preparación para ser rey:

“¿¿No tienes ningún dibujito para ilustrar la "sucesión de Fidel en su hermano??
¿¿Ni para la de Kim jong-il en su cuarto hijo Kim jong-un,que por cierto es la tercera generación sucesoria?? ?? Ni para la de Chavez en su amiguete Maduro??? Y ya paro”

A los anónimos no suelo prestarles mayor atención y van todos (con contadísimas excepciones a los que doy un tratamiento “personalizado”, como es el caso), a un grueso archivo que guardo (y en el que conservo, os lo prometo, verdaderas delicias) porque el hecho mismo de que tengan que ocultarse para decirme cosas (a veces auténticas barbaridades), me dan la dimensión exacta de quienes los emiten y por ello les profeso una genuina indiferencia, no los considero.

Los anónimos son, además, un intento de falta de respeto hacia mí (y hacia tantos otros blogueros que no nos ocultamos para decir lo que decimos, para escribir y transmitir nuestras ideas, sean las que sean, porque poseemos la suficiente personalidad) y es por ello que desde el momento que no sé quién dice qué, me resisto a responder a un ente abstracto, a un fantasma. Casi siempre. La inmensa mayor parte de las veces.

[No saben, éstos perfectos imbéciles, que puedo lograr identificarlos si así me lo propongo y que hay formas de localizar ip’s y los domicilios y medios desde donde se emiten]

El que se alarme de que le diga imbécil a un imbécil, que vaya preparando la demanda porque iré encantado a declarar ante su señoría.

Vayamos al asunto que me entretiene.

Habría que decirle, en primer lugar, que con un solo signo de interrogación se cumple la función morfosintáctica perfectamente y que más de una, además de ser incorrecto, no añade más valor a la pregunta. Tres signos pasan a la categoría de estupidez.

Segundo que éste imbécil es tan torpe que no es la primera vez que escribe así (en otros foros) por lo que el grado de certeza que tengo para identificarlo (sin necesidad de investigar sus datos), raya el 100%.

Por otra parte, recordarle que en el caso cubano y en el coreano, también es cuestión de espermatozoides, de genes. En el venezolano lo ignoro aunque todo es posible.

Y no, no tengo dibujitos de ésos aunque si eso le hace ilusión, se los busco. Sin problemas.

Pero lo que transmite éste imbécil es, pienso, la idea de que ésos señores (por llamarlos de alguna manera) y sus regímenes son mis ideales, que ésos son mis modelos, que son los “míos”. ¿Que pretendo que éste país se transforme en algo así?

¿Ves como eres imbécil? ¿Ves como no te has enterado de que Monarquía y República solo son formas de gobierno y que la manera en que se gestionen admiten cualquier tipo de ideologías, imbécil?

¿Ves como no tienes “ni puta idea”, imbécil?

¿Ves como confundes el tocino con la velocidad?

¿Ves como en tu imbecilidad nos distingues tirios de troyanos?

¿Ves como aún no has logrado saber en qué mundo me muevo y que no lo sabrás nunca?

Por cierto, mira a ver qué relaciones comerciales (qué les vendemos y qué les compramos)mantiene éste país nuestro, nuestra monarquía de espermatozoides desde el siglo XVIII, con esos regímenes y con otros de parecida calaña (o peor). Igual te llevas sorpresas.

Se te olvidan algunos notables como Teodoro, compadre.

Y no pares, cretino.

Cuídate, imbécil.

miércoles, 11 de junio de 2014

FELIPE VI, EL PREPARADO

 

Saludos.

Imagino que igual que me ha ocurrido a mi, la abdicación de Juan Carlos ha pillado por sorpresa a casi todos sus “súbditos” (lo somos nos guste o no). Tan sorpresa que el Gobierno ha debido elaborar y aprobar una Ley a marchas forzadas, con nocturnidad y alevosía, para darle forma a la figura de un rey abdicado, asunto que no estaba recogido en la Constitución (299 votos a favor, 23 abstenciones y 19 noes) y la protección judicial inherente lo que constituye, por sí mismo, una declaración directa (subliminal también) de que había que aforar al rey necesariamente. Puede que sea la manera de poner el parche antes de que salga el grano. Grano que, presumo, no aparecerá nunca porque para eso es el parche.

[Cuestión adicional: ¿la reina Sofía también abdica? Llevado al límite, podría verse un número divertido]

Pero las monarquías no son asuntos novedosos y sabemos que su hijo varón (Ley Sálica por lo que se impone a sus dos hermanas mayores) se alzará con la corona en pocos días y reinará como Felipe VI.

Felipe, por otra parte, no necesitará modificar la Ley de Sucesión (si es que tuviera intención de hacerlo) porque solo tiene dos hijas y a menos que naciera un tercer descendiente varón, la mayor, Leonor, será reina en el futuro salvo República que lo remedie.

Un querido y admirado amigo me decía hace poco que consideraba que el futuro rey Felipe estaba “suficientemente preparado”. No es el único que así habla.

Probablemente sea la frase más leída y escuchada desde que Juan Carlos hizo pública su renuncia y desde casi todos los ámbitos sociales y políticos. Los continuistas del modelo monárquico, la mayor parte, lo repiten si cesar para significar que el proceso de sustitución es seguro, adecuado, fiable y quedará en buenas manos.

En ésa “mayor parte” deberemos incluir, sin rubores, a un inmenso porcentaje a los que el asunto les trae al pairo por indiferencia, por falta de información (exceptuando la telebasura) o por genuino interés (las minorías gobernantes y las clases favorecidas de la sociedad a los que el modelo ha servido bien).

Sin embargo y de manera inevitable, surge la pregunta: ¿preparado para qué?

La respuesta obvia sería: para ser rey.

Tan fácil y tan complejo. Pero hay más preguntas y hay muchos que se las hacen.

¿Cómo se prepara un rey? ¿Existen escuelas o universidades que expidan títulos en ése doctorado?

Sabemos que ha tenido una educación superior (relativamente) porque pertenece a la clase más alta y ha tenido los medios necesarios. Educación, por cierto, en centros privados (la mayor parte de ellos) a los que la inmensa mayoría de los súbditos de su padre no ha tenido ni tendrá acceso jamás. Sus programas de estudios siempre estuvieron convenientemente configurados para que adquiriera nociones de distintas áreas (derecho, economía y relaciones internacionales). Ninguno íntegro, como el resto de los mortales.

Ha estudiado en las tres academias militares en desigualdad de condiciones que los demás, en tanto que no cumplimentó los ciclos completos y no ejerció el mando ni obtuvo destinos, tal cual se les exige a los futuros jefes y oficiales de los ejércitos.

Y ha representado a la corona en infinidad de actos sociales y políticos, dentro y fuera del país, con lo que habremos de considerar que puede ejercer de primer embajador español en cualquiera sea el foro y sin causar, todavía, episodios lamentables como su padre (esperemos que no mande callar a nadie, que no mate osos borrachos en Rusia, que no se rompa algo cazando elefantes en África, que no se vaya a esquiar sin avisar, que no se pegue escapaditas en moto, que no viaje con alguna querida o que sus asuntos económicos no sean fuente perpetua de sospechas e inquietudes sociales, estupendamente bien camufladas).

No obstante, habrá que considerar que puede que sí tenga una formación transversal (ligeramente) mejor que la mayoría de los representantes políticos que nos asolan y cuyo nivel medio es deprimente, desmoralizador y enervante.

Considerar, también, que es alto, delgado y en aparente buena forma física (y su mujer, futura reina, muy fina); que luce estupendo de uniforme; que desfilará recto unos cuantos años; que tiene buena pinta, no lo neguemos, porque comparado con su padre en los últimos tiempos…

Pero… ¿qué requisitos debe tener un rey?

Yo, a éste señor, no lo he visto debatir nunca nada ni con nadie. No sé exactamente qué puede decir a los ciudadanos pobres, a las clases sociales de abajo, a los desfavorecidos (él que nació en cuna dorada y que jamás tuvo, ni tendrá, que buscar trabajo o pan para alimentar a los suyos). No sé qué le dice al Presidente del Gobierno para que redistribuya la riqueza con justicia (todos súbditos, no lo olvidemos), qué órdenes impartirá (será rey) para solucionar el paro, la educación, los hospitales…

A lo sumo, algunas entrevistas aisladas, ocasionales y trucadas (éstos no se prodigan mucho ciertamente), en las que elabora discursos de una corrección política pasmosa. Guiones perfectamente estudiados para ofrecer la cara amable y campechana (como su padre), educada, cercana, sincera… hierática aunque se esfuerce a ratos, en un lenguaje que no alcanza a la inmensa mayoría, que solo entienden los iniciados y que causa el mismo desasosiego que los de aquellos representantes políticos que decía. El mismo porque significan lo mismo.

Pero es el “candidato de consenso”. Es cambiar para que todo siga igual. Es más de lo mismo aunque esté “perfectamente  preparado” porque así lo deciden “sus” súbditos. Los suyos.

Voto-espermatozoide

(imagen blogs.20minutos.es)

Cuidaros.

martes, 3 de junio de 2014

TRICOLOR

 

Saludos.

Asisto éstos días (no sin algo de sorpresa y pesadumbre), a distintas formas de debate sobre uno de los símbolo del Estado, es decir, sobre la bandera.

La abdicación del Rey Juan Carlos ha abierto todas las espitas.

La Ley de Sucesión en la persona de su hijo Felipe, de un lado, frente a los que exigen que se proclame la III República, de otro. Éstos, lógicamente, enarbolan la Tricolor.

BANDERA REPUBLICA

La banda de abajo corresponde al “pendón morado de Castilla”. Y es morado.

BANDERAREPUBLICA-28041931-1

Decreto de 28 de abril de 1931 en el que se recoge que la Bandera de la República será la Tricolor.

Bandera30081936

Decreto nº 77 de la Junta de Defensa Nacional, emitido en Burgos el 30 de agosto de 1936, aboliendo la Tricolor (nótese el lenguaje usado en ambos casos)

Decía que me causaba algo de sorpresa y pesadumbre porque a éstas alturas del siglo XXI, parece que todavía hay muchos que ignoran (con o sin interés oculto), que la República es, sencillamente, una forma de Gobierno.

Digámoslo de nuevo: la República solo es una forma de gobierno.

Se puede organizar un estado alrededor de una Monarquía Parlamentaria (España, Reino Unido, Noruega, Holanda…) o como una República (Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia…) Una tercera opción es la dictadura pero como ya sufrimos la nuestra durante 39 años, la obviamos si hemos de tener en cuenta que en su inmensa mayor parte son violentas, impuestas por la fuerza y que suelen costar muchas vidas [decenas de miles en España durante el trienio fatídico (en ambos bandos) y en años posteriores fusilamientos, mutilaciones, encarcelamientos, penas sumarísimas, garrote vil…]

El papel de los jefes de estado (Monarca y Presidente), son relativamente similares porque serán los Parlamentos los que determinen todo el complejo aparato legislativo de los estados de forma efectiva. Los Parlamentos son elegidos por los ciudadanos.

La diferencia fundamental (a grosso modo y entre otras muchísimas), es que a los jefes de estado de las repúblicas lo eligen los ciudadanos. A los reyes, no.

Es probable que una de las carencias educativas que soportamos en España sea, precisamente, la ausencia clamorosa de formación de los niños (luego adultos) en éstas cuestiones o, peor aún, el dirigismo sobre el modelo actual como única y posible (o mejor) manera de gobierno. Algo parecido observamos con las religiones. Eso comporta, lamentablemente, mala y pobre educación en debates, en tolerancia y en respeto a las ideas de los demás.

”No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo” (François-Marie Arouet, Voltaire)

El Rey de España no fue elegido por los españoles. Fue impuesto por la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947.

SUCESION-27071947-1

SUCESION-27071947-2

1947 y firmado por el dictador Francisco Franco.

Cuando los españoles votaron la Constitución Española de 1978, dando forma general a la manera de gobierno de España (Monarquía Parlamentaria), el Rey ya reinaba (llevaba tres años como Jefe del Estado), iba inmerso en ésa Constitución a la que, a través del voto, se le quiso dar carácter democrático a pesar de las carencias manifiestas de raíz, de fondo, forma y contenido..

Tras la muerte del dictador, lo ético hubiera sido preguntar a los españoles (ya entonces éramos adultos), si queríamos modificar el modelo hacia ésa Monarquía o hacia la República.

Hubiera sido ético también, preguntar a los españoles si querían conservar la bandera bicolor o la tricolor.

La Tricolor fue abolida en golpe de estado cruento, por la fuerza y nunca repuesta en su legalidad, por el dictador Francisco Franco.

Juan Carlos I fue elevado a la categoría de Rey de España por designio del dictador Francisco Franco y ahora, como consecuencia de aquel designio, Felipe sucederá a su padre.

En la Constitución de 1978 se votó el lote completo (Rey, Bandera y demás)  obviando esas consideraciones (entre otras), ocultándolas (con la connivencia interesada de casi todas las partes) en un ejercicio de paternalismo infamante y ofensivo, atentando gravemente contra la inteligencia del pueblo y su capacidad para determinar en qué forma esperaba y deseaba organizar el Estado.

Y de la misma forma que durante mucho tiempo se asoció la bandera bicolor al franquismo y a la más rancia derecha española, la tricolor, con errores evidentes como hemos podido comprobar, se asocia ahora a las izquierdas y a las extremas izquierdas (probablemente, éstos últimos, como entonces aquellos, tengan mucha culpa de ello).

Igual pero al revés y con el tremendo déficit de no saber distinguir qué son unas cosas y qué son otras. O sabiéndolo muy bien. O manipulando.

Muchos supuestos “demócratas” alertan de que las dos repúblicas españolas fueron abolidas por sendos golpes militares, en un aparente ejercicio de “justificación” para el caso hipotético de que instaurara la tercera. ¿Alentando un futuro golpe de Estado? ¿Reclamándolo?

En las repúblicas y en las monarquías, pueden gobernar los partidos de todo el arco ideológico. De todo, tal cual ocurrió en la Segunda y ocurre ahora en éste país. Lean un poco sobre ello porque no provoca urticaria.

No entiendo que se puedan manifestar tantas incoherencias, con tanto desparpajo y con unas actitudes tan delirantes que abruman por su simplicidad y por la falta de ideas elementales.

Los ciudadanos españoles, todos, son perfectamente capaces de discernir si prefieren continuar con la Monarquía Parlamentaria o instaurar la III República. Es una cuestión de respeto a lo que decidan ésos ciudadanos.

E igualmente capaces de desear que ondee la bandera que estimen oportuna. De dos o de tres colores.

Dejen de asustar a los niños, por favor. Sean adultos y demuestren que ésa etiqueta de “demócratas” que se autoimponen, es auténtica y no una falsificación. Si entran en el juego de las mayorías y minorías, deben aceptar, a priori, los resultados aunque no les gusten, aunque pierdan “los suyos”.

Cuidaros.