domingo, 23 de septiembre de 2012

EL ULTIMO MONARQUICANO

 

Saludos.

Los soviéticos siempre fueron por delante de los yankis en la carrera espacial aunque su técnica estuviera ligeramente por debajo.

Enviaron al primer ser vivo (la perrita Laika) y al primer cosmonauta.

Laika

Gagarin-1

A Yuri Gagarin, cosmonauta (nótese la diferencia con los “astronautas” americanos para magnificar el concepto), se atribuyen unas frases en una entrevista apenas puso pie en tierra tras su aventura espacial.

El periodista, con sorna, le preguntó:

-¿A visto usted a Dios?

-Pues si –repuso Yuri-.

-¿Y qué le ha dicho?

-Pues que no existe.

El maño universal que fue Luis Buñuel (cuyas películas no dejan de sorprenderme aunque las vea una y otra vez), decía que él era “ateo por la gracia de Dios”.

Y ésta semana se ha marchado Santiago Carrillo.

Carrillo

¿A dónde? ¿Hay un paraíso rojo en alguna parte?

Era el último “monarquicano”. Era el fumador por antonomasia. Era un hombre a un cigarrillo pegado (¿recuerdan cuando se fumaba en el Congreso?. Solo Carrillo debía aportar hasta un veinte por ciento de la contaminación ambiental como mínimo).

El chiste fácil de éstos días es… ¿cuánto hubiera durado sin tabaco?

Monarquicano. Tremendo palabro.

Carrillo fue, probablemente, el mal más necesario posible en las negociaciones de la transición. Encabezó (peluca incluida), la parte comunista en aquellas reuniones y cedió tanto (el ruido de sables era demasiado estridente, supongo) que el PSOE, que nunca dejará de agradecerle su colaboración, se encontró una autopista al poder sabiendo el bipartidismo que venía (era y es el modelo exigido en todas las “democracias avanzadas”, descartadas cualesquiera otras alternativas). Luego de desprendió de él y los suyos como quien arroja un clínex usado.

Felipe González publicó un libro titulado “Cincuenta razones para no entrar en la OTAN”, meses antes de su acceso al poder. Luego, con la “visión de Estado” ya imbuida en sus poros, sometió el ingreso en la organización militar en un referendo al pueblo. El susto fue tal (porque el No estuvo rozando el triunfo todo el día), que tomaron nota, aprendieron y ya nunca más se nos ha consultado para nada importante. Ni para nada nimio.

Carrillo tuvo que eliminar a muchísima gente en su propio patio para poder salir adelante aunque en los primeros tiempos viéramos a muchos históricos en la Carrera de San Jerónimo.

Carrillo-2

Carrillo sometió a su propio partido a una sangría de la que aún no se han recuperado. ¿Intereses superiores? ¿Intereses de “estado”? Muy pocas, poquísimas, elecciones para dejar al PCE como partido periférico.

Y Carrillo acepta y asume ( y obliga a los suyos a secundarle) la jefatura del Estado del Rey.

Republicano y ateo. Y monarquicano.

Se marcha una figura clave del último siglo. Sus adeptos lo encumbrarán. Sus detractores no. A otros, con respeto siempre, no dejaba fríos. No era referente para nada.

Y al final gana Fidel la partida a cuatro bandas, que también fuma.

Adiós, hombre, que te vaya bonito allá dondequiera que defiendas algo ahora (he dicho “adiós” y  quizás debería haber dicho “hasta más ver”).

Cuídate.

sábado, 22 de septiembre de 2012

LA PAZ DEL CEMENTERIO

 

Saludos.

Esa es una afirmación aventurada. No sabemos si en los cementerios hay paz o hay guerra, si todo transcurre por cauces civilizados (al modo vivo) o si se están tirando de los sudarios todo el tiempo, si se arrojan huesos a las cabezas o si el silencio mortal no les deja dormir. No lo sabemos y nos arriesgamos a que un día nos saquen de nuestro error de mala manera, infarto de por medio, y que reclamen su derecho a vivir su mortalidad como quieran, sin intervenciones extrañas, de otros mundos.

Los muertos, cuando se aparecen a los vivos, suelen darles sustos de muerte, como no podría ser de otra forma porque ¿alguien conoce los sustos de vida salvando… una buena quiniela?

Consejo: si te llevas un susto de vida al estilo descrito anteriormente, no olvides quemar las naves antes de partir porque los ricos de los cementerios están muy mal visto de este lado. Hay quien les llama gilipollas y no reciben la respuesta adecuada, necesariamente y que sepamos. Valientes ellos porque, además, se colocan en las últimas filas de los velorios para poder poner a parir al finado y contar chistes (que es donde, sangrantemente, se cuentan los mejores).

A pesar de ello y en siendo los muertos residuos de humanos vivos, yo no apuesto por la paz del cementerio porque la única diferencia entre ambos estados es, curiosamente, el volumen de las gargantas, las armas disponibles y la movilidad: no es lo mismo desplazar seis legiones de vivos a pie o aerotransportadas, que las mismas de incorpóreos. No puede ser igual y en lucha contra ellos, nos pillan preparando el petate, dos segundos después de que el jefe de nuestro alto estado mayor conjunto tenga la feliz idea de conquistar cementerios. ¡Todo por una medallita de latón con hojas de roble entrelazadas! Si fueran de maría igual si, pero ¿de roble? Horribilis.

¿Cómo y de qué forma “mueren” los muertos? (Retruécano para tratar de hacer notar que no podemos decir “viven” los muertos ya que, como pretende el autor de éste post, no tenemos pajolera idea de las circunstancias sociales, políticas y existenciales dentro del fenecido colectivo).

Vamos a concederles (que nosotros somos muy concededores), la posibilidad de que exista una existencia paralela, habida cuenta de que no tenemos constancia documental que nos avale. En todo caso, lo dejamos a criterio de las creencias del lector.

Primero destaquemos que estar “tumbado” (como abusamos algunos más tiempo del necesario, en muchos casos, y cuando deberíamos estar haciendo algo más productivo por la patria), proviene de estar como un muerto en la tumba: horizontal, callado y serio. Si hablas (por ejemplo practicando el sofing y mirando un partidazo del Sevilla F.C. en la pantalla), solo estás reclinado en decúbito supino (que es la forma fisna de designar a los moradores del mueble soporte blando y confortable, generalmente orientado hacia ésa pantalla y que conserva una perfecta definición física en negativo de nuestros traseros o posaderas, espaldas y un desgastado reborde de la nuca lleno de pelos). Las patas, aproximadamente a la altura de las pantorrillas, descansan en el departamento cojín sobre la mesita baja, la que te despelleja las espinillas regularmente porque los mileuristas adictos al VPO por exigencias del guión, no optamos a espacios mayores aunque queramos y habremos, por tanto, de exponer tibia, peroné  y revestimiento externo al acoso constante y doloroso de un reborde de madera compacta, agresiva e hiriente. Hasta el aglomerado tiene sus cualidades belicosas.

Espero que esto no les quite el sueño y que decidan dormir sentados en lo sucesivo. Mejor no me lean y se evitarán segundas opiniones. Además, los cuellos, sentados, sufren una barbaridad.

¡Y qué podemos decir si optamos por la cremación?

Pues que todo mi discurso se derrumba porque para hablar de muertos debemos tener presente el espacio físico (cementerio), los alojamientos (tumbas, nichos y mausoleos) y la imaginación de pensar que allí hay miles de residuos que, creamos más o menos, tienen una existencia posterior.

¿Se imaginan una relación buena o mala entre cenizas? Como que no, ¿verdad? Impensable.

Los muertos deben cumplir con todos sus requisitos o no serán nada, no constarán y no merecerán siquiera un “con lo bueno que era” (aunque mintamos). Deben tener un mármol en el que figure su nombre, año de nacimiento y muerte, familia y mensaje recordatorio. Perfectamente encajado en traje de pino, manos cruzadas al pecho y textil envolvente. Todo muy serio aunque haya quienes, en otras latitudes, se monten unos saraos de cánticos espectaculares. Raros lo hay en todas partes.

O te mueres como dios manda o no merece la pena.

Si decimos (con perdón) “descanse en paz” y visto lo visto, deberíamos acortar el mensaje con un “descanse” a secas. Lo demás son presunciones difíciles de asumir.

Recapitulemos: la paz del cementerio es ilusoria a falta de documentos posteriores; los muertos no tienen que tener, obligatoriamente, otras ocupaciones que las interrelaciones sepulturales propias; los muertos son, en el peor de los casos, los mejores vecinos posibles dada su discreción proverbial, óptima para la ajetreada vida de los que aún no han cambiado de estatus.

'¡Vivan los muertos!

Cuidaros hasta ése momento. Luego será tarde.

 

P.D. Pido perdón, desde ya, si éste poste hiere a alguien. Consideren que si no nos reímos de las cosas importantes y profundas, todo lo demás huelga. Tengan también en cuenta que practico el noble arte de reírme de mí mismo alrededor de 24 horas cada día y eso me consuela y me reivindica como el gran payaso que soy. Gracias.

viernes, 21 de septiembre de 2012

TAPANDO DESCONCHADOS

 

Saludos.

DIADA-1

No deja de seguir sorprendiéndome (pensaba que a éstas alturas de la vida pocas cosas podrían causarme desconcierto), que los hechos se repitan sin solución de continuidad y que determinados patrones sean modelo recurrente siempre que, por supuesto, tengan el éxito necesario como para utilizarlos en según qué situaciones y cuantas veces nos hagan falta.

Dicho de otra forma, es conveniente tener un plan “B” y un plan “C” para cada ocasión porque si funcionaron otras veces, no los toquemos.

Hace algún tiempo publiqué un artículo que titulé: “Sencillamente… estúpidos”.

Me causaba y me sigue causando desasosiego que cuando necesitamos alentar a los votantes para que nos confíen sus intereses, cuando la incertidumbre de los resultados nos vaticinan fracasos en las urnas, cuando las encuestas determinan que los porcentajes no cumplen nuestras expectativas, hagamos uso de la bajeza moral suficiente como para revertir ésos resultados aunque sepamos perfectamente que lo que decimos es injusto o directamente falso.

En campañas electorales autonómicas o nacionales, siempre veremos a ésos estúpidos mostrar los mismos gestos, las mismas palabras, los mismos mensajes directos o subliminales. Siempre porque les vale y porque hay quien les escucha, alienta y vota. Hay quien quiere oír ésas palabras exactamente.

Son esos días en los que son mas conscientes que nunca de que el electorado, la mayor parte del mismo, vota con sentimientos antes que con razones, con el corazón antes que con la cabeza.

Pero ahora no hay elecciones, dirán ustedes no faltos de razón. En efecto, no las hay pero si hay otra cosa profundamente negativa sobre la que tenemos que construir esos sentimientos que oculten nuestras vergüenzas: ahora hay crisis.

Ahora y desde hace pocos años, el sistema de libre mercado en que andamos inmersos nos está haciendo más pobres (a la mayoría) a marchas forzadas y con la connivencia de los individuos que ostentan los cargos públicos, los que fueron elegidos por los votantes en razón de que a ellos no les afecta y que ellos, siempre, tendrán tablas que los salven del naufragio. Aquí o fuera.

Éste análisis simplista me sirve para recordar que, por ejemplo, el modelo de gestión  autonómica de Cataluña (junto con otras muchas comunidades), no es, precisamente, un modelo, valga la redundancia.

No puede serlo porque es complicado poner zorros a guardar el gallinero y esperar que salga bien el invento.

Cataluña excusa todo su fracaso en los excesivos impuestos nacionales, en la forma de tramitarlos desde el centro y en los porcentajes de participación a la causa colectiva ibérica. Pagan mucho más que los demás, señalan, sin que les reviertan en la medida que, según ellos, debería ser.

Es un resumen igualmente simplista pero efectivo para mi propósito.

Olviden cualquier tentación de usar palabrejas tales que solidaridad, reparto equitativo, equilibrios regionales… porque se crearán enemigos que se ofenderán en su dignidad más profunda y harán un despliegue de retórica y datos económicos sobre injusticias que apabullarán al más osado.

Cataluña, probablemente, es de las regiones peor gestionadas desde que Mas llegara a la presidencia.

Pero Mas es una perla de la cantera de Jordi Pujol y un animal político con limitadas capacidades para la gestión pero, y eso es lo importante, un astuto vendedor de ilusiones casi siempre falsas, con lo que entramos de lleno en las primeras y básicas definiciones del manual del buen timonel.

Mas no ignora eso. Mas lo sabe. Lo sabemos todos y lo saben los datos económicos y sociales.

Y Mas, como buen vendedor, distrae la atención de sus clientes ofreciendo mantas a cinco duros.

Mas oculta su incapacidad fomentado el sentimiento nacionalista.

Mas tapa su nefasta gestión con el señuelo de la independencia.

Es curioso el rebrote delirante, el afán que parecía apaciguado, las ansias que reverdecen con una fuerza inusitada cuando, precisamente, hay otro motivo muchísimo más doliente que ocultar.

Es curioso y es significativo. Es lo mismo de siempre.

Y son los mismos esperando ser engatusados porque si les sirve a los de arriba, a los de abajo mas y con menos palabras. Solo uno par de gestos y el mundo feliz lo tendremos delante nuestro, al alcance de la mano. Y solucionamos la crisis de un plumazo.

Cuidaros.

 

P.D. Espero y deseo no haber ofendido a ningún catalanista aunque debo advertirle que me parece chocante que en una Europa que pretende cada día eliminar fronteras (con lo que se supone nos hará más fuertes), pretendamos crear otras nuevas, otras rayitas en los mapas y todo para desprenderse de un resto de estado sin el que no me imagino que pudieran subsistir. O quizás sí, vete tu a saber.

REEDICION:

Si leen el comentario que me ha dejado mi querido y admirado Papi Magase, convendrán conmigo en que hay formas y formas de machacar un post. De machacarlo gozosamente porque no es posible hacer un resumen más acertado y grandioso que el que me hace Manuel:

“Entrar en Europa y salir de España”.

¿No es genial?

Le he dicho mamón, al teléfono, desde el más profundo y cariñoso rincón de mi cuore.

Gracias, grandullón. Eres MUY grande.

jueves, 20 de septiembre de 2012

DE CAÑAS Y LANZAS

 

Saludos.

“No hay amigo para amigo:
las cañas se vuelven lanzas”

El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes y Saavedra.

Cap. XII

La frase proviene de las antiguas justas de caballería cuando se entrenaban en el arte del combate. Lo que comenzaba como un juego arrojándose cañas (como sustitutas de los aceros), solía terminar de mala manera.

Juego, todo es juego a veces inocente, sutil, maquiavélico…a veces perverso y otras tragicómico.

Hablemos de derechos y de obligaciones. Hablemos de juegos, de jugadores y de reglas.

Establezcamos, pues, esas reglas porque son esenciales o no alcanzamos la categoría de juego. Y un juego es también, sin dudas, un combate donde hay vencedores y vencidos. Juego que, puede ocurrir, acabe mal, acabe con lanzas.

Parece recomendable que los jugadores o contendientes se conozcan, sepan unos de otros, tengan certeza de su presencia física porque no sería factible luchar contra fantasmas o seres anónimos, seres escurridizos… necesitamos al contrincante aunque los tiempos nos faciliten la virtualidad de lo imposible (ése tremendo invento que suplanta interrelaciones que no podrían ser de otra forma). No hagamos como la última vez en que la huida quedó impresa en nuestras mentes. ¿Miedo? No lo creo. Otras urgencias justificadas quizás.

Decidamos el terreno, el tablero o el campo donde presentar las armas, el honor o donde disputar la partida. Acordemos o delimitemos las áreas, los escaques, las casillas...

Acepto pistola o sable, tú decides. Claro que puede suceder que tengamos la tentación de considerar al enemigo demasiado pequeño y no nos faltará razón aunque olvidemos aquel refrán antiguo que sentencia que “no hay enemigo pequeño”.

Pero hay desafío porque tú así lo has querido (llevas pidiéndolo mucho tiempo) y en ése afán tuyo de no permitir otras voces, de pensarte en posesión de la verdad, de proclamar una única visión excluyente... sea y no te vuelvas atrás porque ambos sabemos lo que decimos, por que, donde y como. No ofendas las inteligencias que ya has abusado bastante de ello. Ahora hablamos en serio. Muestra tu nivel, el de verdad, si puedes. Yo espero y trataré de estar a la altura.

Hagamos un movimiento cada uno. Ya sabes: blancas abren, negras responden. O dispara tú primero que si fallas, lo haré yo enseguida. ¿Sorteamos el saque desde el centro?

Antes de todo ello tendremos la memoria suficiente para saber a quién nos enfrentamos, qué hizo, contra quién, a cuales venció. ¿Cuáles son sus tácticas, su currículo, sus méritos, sus medallas, sus estrategias..?

Recordemos (nos irá la victoria y el propio juego en ello), la categoría del contrario y su historial porque para el más pequeño, si gana, será un doble triunfo. Para el grandioso, si acepta, uno menor y de escasa entidad aunque todo sea mensurable, discutible, parcial y subjetivo.

Y no olvidemos las sorpresas.

Démonos un plazo, un tiempo y atengámonos a él. Recuerda que las reglas deben cumplirse si se aceptan por las partes. No valdrá exigir y negar a un tiempo, no conceder iguales derechos, iguales armas o adulteraremos el resultado (aunque seamos expertos en ello). Recuerda que en el terreno de juego las diferencias millonarias se superan con la actitud.

No hagamos de nuestras lealtades, como hasta ahora, objeto de veleidades, de vientos cambiantes, de oportunismo y honores que no nos hemos ganado porque la diosa Fortuna no acogió en el momento y sitio precisos. No presentemos mala cara cuando el destino nos ponga a prueba o mostraremos nuestro verdaderos rostros, esos que cada día nos cuesta más ocultar.

Tengamos clase, seamos dignos del rival.

No mintamos. No proyectemos nuestras carencias o nos parecemos a otros a los que no consideramos de nuestra entidad. No alentemos la sinrazón de otros dándoles la razón porque todo conduce a ello. No lo hagamos. Seamos honestos, sobre todo, con nosotros mismos.

Y cuando todo esté dispuesto… ¿jugamos?

Prueba con un chico (si no te da grima porque lo consideres demasiado pequeño) ya que todas tus batallas anteriores nadie te hizo caso. Ni siquiera tus legiones. Ni siquiera tus aliados.

¿Jugamos?

Cuídate allá donde quiera que vayas.

domingo, 16 de septiembre de 2012

DIGAMOS QUE…

 

Saludos.

Digamos que son solo tres puntos, que hicimos un gran partido y que los de abajo se (a ras del verde) ganaron nuestro respeto por la dignidad en el esfuerzo y la entrega al portar nuestro escudo en el pecho. Para mejor análisis, por ejemplo, lean a Pepeele, que sabe de esto tela y no un servidor, ignorante de la vida pelotera con ínfulas.

Digamos que tenemos agujetas en las manos de batir palmas por haber batido al gigante en la batidora de Nervión (la de molinillo, la de toda la vida y no la Thermomix por muy bien que deje los postres de tres chocolates).

BATIDORA VERDE

[¡Ondia, ma salío una verde!]

Digamos que a pesar del cemental estado de las gradas (impensable en un tradicional partido de lleno absoluto, a rebosar, todo vendido, no hay billetes y no quedan localidades) ésos tres cuartos de entrada (presumo), lo dieron todo. Así vuelan hasta los cocodrilos.

Digamos y miremos con agradable sorpresa que el Departamento Biri aparece cada vez más en forma, que se recupera de sus dolencias musculares, con sus propietarios e inquilinos que vuelven a animar a ratos (cuitas capilares propias de por medio) y que, presumo, será cuestión de unos cuantos partidos más que las aguas vuelvan por su cauce, por el bueno, por el torrente gargantil propio, exclusivo e inimitable, grande donde los haya.

Digamos que en ésa grada Biri de Gol Norte (por donde Trochowski nos puso en ventaja casi cuando aún medio campo tenía las posaderas en descenso acomodaticio), presumo, solo quedará el hueco de los que no deben estar por haber opositado a la exclusión y haber aprobado los exámenes.

Digamos que las estadísticas (esa fría, distante y perversa especialidad que lo cuadricula todo, que me hurta litros de cerveza anuales y que tiene como símbolo universal el %), nos siguen sonriendo acá, en casa. Lo dije ayer (¿a que sí, D. Marcu?) y ahora hay que añadir un poquito más de % (imaginen emoticón sonriente anexo, por favor. Pongan algo de su parte que no todo es leer, señores). Bueno, vale, lo pongo yo:

Sonrisa

Digamos que la tristeza de otros es nuestra alegría y que nadie nos culpe de ahondar y contribuir en la depresión de algún chico joven, guapo, fuerte, listo, rico y famoso porque ya venía así desde que entró por la puerta, destrozado de la vida. Por más señas, isleño, de Madeira. Tómate uno, corazón, a ver si aprietas las tabletas (de chocolate) las próximas semanas porque los culés os enseñan la matrícula cada vez desde más lejos. Y esto solo acaba de comenzar:

Bombonera

Digamos que hay que ser mindundi para venir, desde la galaxia sideral en los alrededores del Big Bang, a provocar con colorines. Estilinho traumático que se llama a la gestión propia de los fantasmas interiores, al saber que el trago podía ser, lo fue, amargo, que el toro parecía un autobús y que en el amor, en la guerra y en el fútbol, todo vale si se gana. Mindundis.

Digamos que se echan de menos los anuncios de la cerveza nativa, la de 1904, la que inventaron los del Puerto de Santa María, tapada con metros y metros de loneta.

Digamos que hoy estoy eufórico, afónico y aplicando hielo en las palmas (la de las Islas no, que os veo venir) y por eso me sale un post atípico, algarivante, por cierto y tras un apurado ejercicio de tecleo con dedos dolientes.

Digamos que tendremos una estupenda semana.

Digámoslo que la vida está muy mal y para unas horas de disfrute siempre hay hueco.

Cuidaros.

sábado, 15 de septiembre de 2012

HAY MOTIVOS, DAVID

 

Saludos.

Hay motivos… para tener confianza a pesar de todo, David.

Hoy llega el todopoderoso Real Madrid al Ramón Sánchez-Pizjuan. Se dicen a sí mismos que son el “equipo más laureado del mundo” aunque y como todo, se deba hacer un análisis profundo porque el Milán (Mílan o Milano), el gigante italiano, reclama con fuerza ése lugar.

No es problema nuestro y allá ellos con sus podios.

Pero si es cierto que viene una máquina de hacer dinero con capacidades infinitas y el dinero, ya se sabe, es el motor indispensable para buscar las metas más altas en una sociedad donde ser pobre es delito. Un equipo (iba a poner aquí “conglomerado de intereses”, pero no lo haré) que maneja presupuestos de cientos de millones y que les permite “comprar” toda perla que emerja en el inmenso mercado mundial de fútbol y de categoría contrastada (pocas aventuras se permiten con apuestas inciertas y a pesar de tener una cantera enorme).

El fútbol, por cierto, puede ser el mejor representante de la globalización y desde mucho antes de que se inventara la palabreja con la que nos asedia la peor vertiente del capitalismo feroz… suponiendo que ése capitalismo tuviera otra vertiente mejor.

Un equipo que tiene a su disposición y desde hace décadas, un concierto de medios de comunicación privados y públicos (éstos, los que pagamos todos, con una falta de respeto hacia el resto de equipos innoble, obscena y pestilente) y que ejercen de voceros en tromba de aduladores. Un zafarrancho de babeo insoportable que a ellos, al “club señor”,  no les supone menoscabo alguno en su ética o moral mientras los vientos soplen en su favor. Y que no se salgan del guión los periodistas (ejerzan en el lugar que ejerzan y tengan la partida de nacimiento que quieran) o habrá hecatombe y represalias.

Y llega el hijo favorito de federaciones, colegios e instituciones.

Visto así y sin profundizar más (con eso sobra ciertamente), deberíamos tenerle miedo.

Sin embargo, no va a ser oro todo lo que reluzca. Miremos éste cuadro estadístico:

SEVILLA FC-R. MADRID

Fuente: http://www.ceroacero.es/home.php

Pues sí, en efecto y como podrán observar, los porcentajes de las visitas del todopoderoso a Sevilla nos favorecen relativamente. No les será fácil:

SEVILLA FC-R. MADRID-Recorte

A pesar de los últimos resultados, a pesar de los desniveles económicos, de la titulación, de la avalancha de medios y del apoyo sin fisuras de los estamentos, le hemos ganado más veces en Nervión porque, David, una honda, una sencilla honda puede acabar con cualquier gigante.

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La honda de la grada y la piedra del once.

Cuidaros.

jueves, 13 de septiembre de 2012

COSAS VEREDES

 

Saludos.

Desorientados andamos todos, amigo Sancho, por los extraños fenómenos que presenciamos por ésta nuestra casa.

Perdidos, la mayoría, en divagaciones, suposiciones, circunloquios y sentencias aventuradas aunque, mayormente, confundidos por el portento.

Raros tiempos. Insólitos procederes, aberraciones y quimeras.

La caja de los truenos ¿se destapó en Rota?, Sancho, para vergüenza propia y escarnio ajeno.

Que siempre ha habido chorros
maquiavelos y estafaos
contentos y amargaos
valores y duble.

Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos.

Que falta de respeto
que atropello a la razón
cualquiera es un señor
cualquiera es un ladrón.

Y nada nuevo bajo el sol.

Habla Salvador de Torres, Salvi, diario ABC en marzo de 1988:

Disolución_Biris_19880312_ABC

Hace más de 24 años que los Biris sufren el cáncer interno. 24 años, una vida.

El mal endémico no ha hecho más que arreciar, Salvi, como bien sabes desde que presencias los partidos desde el Tercer Anillo. Tenías tus cuitas dentro y las cuitas os desbordan en ésta metástasis virulenta, imparable, letal y dañina donde las haya, arruinando tu memoria.

Son los tiempos de las profecías inacabadas, remedios incompletos, componendas, egos…:

Disolución_Biris_1

Grande tarea imposible, Salvi. Imposible. Y grande tu análisis, tus palabras, tus juicios y definiciones.

Disolución_Biris_2

Son los tiempos. Son malos tiempos para la lírica. Y son los peores tiempos posibles porque ahora, en éstos momentos, todas las gargantas son pocas. Como siempre. Como nunca.

Cantemos las glorias, Salvi, antes de que nos asole la inquina.

ABC SEVILLA-15.03.1988

Quizás faltes tú, Salvi, para encajar las piezas del puzzle. Quizás.

Cuidaros.