Saludos.
Los soviéticos siempre fueron por delante de los yankis en la carrera espacial aunque su técnica estuviera ligeramente por debajo.
Enviaron al primer ser vivo (la perrita Laika) y al primer cosmonauta.
A Yuri Gagarin, cosmonauta (nótese la diferencia con los “astronautas” americanos para magnificar el concepto), se atribuyen unas frases en una entrevista apenas puso pie en tierra tras su aventura espacial.
El periodista, con sorna, le preguntó:
-¿A visto usted a Dios?
-Pues si –repuso Yuri-.
-¿Y qué le ha dicho?
-Pues que no existe.
El maño universal que fue Luis Buñuel (cuyas películas no dejan de sorprenderme aunque las vea una y otra vez), decía que él era “ateo por la gracia de Dios”.
Y ésta semana se ha marchado Santiago Carrillo.
¿A dónde? ¿Hay un paraíso rojo en alguna parte?
Era el último “monarquicano”. Era el fumador por antonomasia. Era un hombre a un cigarrillo pegado (¿recuerdan cuando se fumaba en el Congreso?. Solo Carrillo debía aportar hasta un veinte por ciento de la contaminación ambiental como mínimo).
El chiste fácil de éstos días es… ¿cuánto hubiera durado sin tabaco?
Monarquicano. Tremendo palabro.
Carrillo fue, probablemente, el mal más necesario posible en las negociaciones de la transición. Encabezó (peluca incluida), la parte comunista en aquellas reuniones y cedió tanto (el ruido de sables era demasiado estridente, supongo) que el PSOE, que nunca dejará de agradecerle su colaboración, se encontró una autopista al poder sabiendo el bipartidismo que venía (era y es el modelo exigido en todas las “democracias avanzadas”, descartadas cualesquiera otras alternativas). Luego de desprendió de él y los suyos como quien arroja un clínex usado.
Felipe González publicó un libro titulado “Cincuenta razones para no entrar en la OTAN”, meses antes de su acceso al poder. Luego, con la “visión de Estado” ya imbuida en sus poros, sometió el ingreso en la organización militar en un referendo al pueblo. El susto fue tal (porque el No estuvo rozando el triunfo todo el día), que tomaron nota, aprendieron y ya nunca más se nos ha consultado para nada importante. Ni para nada nimio.
Carrillo tuvo que eliminar a muchísima gente en su propio patio para poder salir adelante aunque en los primeros tiempos viéramos a muchos históricos en la Carrera de San Jerónimo.
Carrillo sometió a su propio partido a una sangría de la que aún no se han recuperado. ¿Intereses superiores? ¿Intereses de “estado”? Muy pocas, poquísimas, elecciones para dejar al PCE como partido periférico.
Y Carrillo acepta y asume ( y obliga a los suyos a secundarle) la jefatura del Estado del Rey.
Republicano y ateo. Y monarquicano.
Se marcha una figura clave del último siglo. Sus adeptos lo encumbrarán. Sus detractores no. A otros, con respeto siempre, no dejaba fríos. No era referente para nada.
Y al final gana Fidel la partida a cuatro bandas, que también fuma.
Adiós, hombre, que te vaya bonito allá dondequiera que defiendas algo ahora (he dicho “adiós” y quizás debería haber dicho “hasta más ver”).
Cuídate.