jueves, 15 de marzo de 2012

SOBRAN FLORES… SOBRAN FLORES

 

Saludos.

“Todos los uruguayos nacemos gritando gol y por eso hay tanto ruido en las maternidades, hay un estrépito tremendo. Yo quise ser jugador de fútbol como todos los niños uruguayos. Jugaba de ocho y me fue muy mal porque siempre fui un pata dura terrible. La pelota y yo nunca pudimos entendernos, fue un caso de amor no correspondido.

También era un desastre en otro sentido: cuando los rivales hacían una linda jugada yo iba y los felicitaba, lo cual es un pecado imperdonable para las reglas del fútbol moderno.”

Eduardo Galeano.

Hay lugares en el mundo donde decir fútbol es algo más. Hay pasiones tan profundas y en tantos sitios, que traspasan los límites y alcanzan estadios superiores. Y gente que lo cuenta de manera maravillosa.

En 1908, el insigne periodista Mariano de Cavia escribe un artículo en "El Imparcial” donde desarrolla, perfectamente, el nacimiento del vocablo “balompié”, fruto de su propia cosecha de escritor y articulista. No imaginaba D. Mariano el alcance que tendría su invento.

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El Sr. de Cavia ignoraba que su novedoso y feliz término, tan españolizante, nunca lograría desbancar al poderoso anglosajón “foot ball”, no en vano lo inventaron. Tan así fue que a pesar de sus intentos de observar y conservar la pureza del lenguaje español, hoy se dice “fútbol” (versión castellanizada de la expresión inglesa), asumida, aceptada e integrada por la Real Academia Española de la Lengua. Recordemos que ésa Academia recoge y “oficializa” las formas expresivas del pueblo.

Incluso Franco, tras su victoria en la contienda civil española y cuando prohibió el uso del F.C (Football Club) y lo cambió por C.F (Club de Fútbol), no contempló el “balompié” y sin sospechar (hasta ahí llegaban sus recursos mentales), que “fútbol” y “foot ball” son lo mismo. Berlanga le enseñaría años más tarde a reírse en su  cara de sus celos histriónicos.

Son términos, no obstante, tan sinónimos como antagónicos.

La traducción literal y el desarrollo de la invención quedan perfectamente reflejados en ése artículo y sin embargo… no pudo con la onomatopeya del vocablo que llegó, junto al propio deporte en sí y sus reglas, para instalarse definitivamente en ésta parte del Mediterráneo.

Es cierto, no obstante, que entre ambos existe una cierta carga “ideológica” y diferenciadora. Los años finales de la España del siglo XIX y los de principios del XX, estuvieron marcados por movimientos sociales de tendencias opuestas y de alcance europeo. Nacieron nuevas formas de organización social (que más tarde desembocarían en el anarquismo, el socialismo y el comunismo, todos provenientes de la misma raíz) y en los albores del nuevo modelo de individuo, el regeneracionismo.

¿Qué podemos oponer a los vientos que llegan desde fuera, huracanes quizás, en la España hundida que no se resigna a dejar de ser el Imperio que fue?

Enrocarnos en nosotros mismos. ¡Que invente ellos…! decía Unamuno, dejando para la posteridad la peor y más subdesarrollada visión de la sociedad que, lamentablemente, aún seguimos padeciendo. Y hay quien aplaude ésas cosas.

Pero de Cavia no siempre pensó igual.

Unos años antes, en 1895, se mofaba sin rubores del nuevo “sport” y decía esto:

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Melocotonazos.

Trece años más tarde, se reivindicaba a sí mismo sin que la memoria le supusiera el menor reparo.

El “foot ball” crece con las incertidumbres propias de lo que suponía de desafío al puritanismo más cerrado. Es actividad de osados, de gente educada en otros ambientes más libres, menos pudorosos, más abiertos y con perspectivas sociales amplias.

Son “locos en calzón corto”.

Y España, agonizando las últimas posesiones de ultramar, acepta el juego pero no lo que significa, no lo que contiene de mejora y desarrollo del individuo. El deporte como instrumento del “mens sana in corpore sano” de Juvenal que aún tardaría mucho tiempo en ser asumido en su concepto íntimo.

El deporte fútbol como rey indiscutible de todo el mundo. De todo y sin que las fronteras, físicas o mentales, impidan su expansión.

Llegan, incluso, a las mentes lúcidas, a los más dotados, a los genios.

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Es Mario Benedetti. Es el Maestro.

Sus cuitas con los términos son deliciosas y son, además, una lección imborrable de la más sabia manera de entretejer un relato de algo, aparentemente, tan poco importante. Pero tan significativo.

Y el remate es, sencillamente, genial.

No todo es foot ball aunque quizás si.

Cuidaros.

4 comentarios:

Tántalo dijo...

Grande Mario, ya van a hacer tres años sin su pluma. Que largos...

Parafraseando a un famoso chirigotero, te diria que el fútbol football, balompié, o como lo llamemos, es un cachondeo muy serio.

Un abrazo.

Ravesen dijo...

Parece que no es nuevo eso de que un periodista tenga que desdecirse completamente de lo que defendió en su momento en función de por donde sople el viento. Qué curioso.

Reconociendo la belleza del texto de Benedetti, a mí me ha fascinado el proceso que el Sr. Cavia sigue y describe para inventarse el término "balompié", tomando como referencia la sonoridad y la comparación con otras palabras terminadas en "pié", para así hacerla más "española" en sonido y forma.

Y aunque el vocablo "fútbol" sea el más utilizado, no deja de tener un inmenso mérito el inventarse una palabra y que se reconozca para el Diccionario. Aunque no pase de "suplente" de la "titular".

Claro que no se nombra a todo el mundo Académico de la RAE. Esas cosas tienen sus causas.

Un saludo.

Cornelio dijo...

He abierto el enlace para escirbir un comentario, y ahora no ´se me ocurra nada.

Bueno, por decir algo, las flores son para usted.

Varias tarrinas.

Enhorabuena.

Jose Manuel Ariza dijo...

Saludos.

D. Tántalo, agradezcamos a la técnica que usted, estando tan lejos, me visite en mi casa. Un abrazo, amigo, y otro para Mario, grande de los mas grandes.

D. Ravesen, pues resulta que la mayoría no llega a desdecirse. Sencillamente plasma otras ideas y se quedan tan panchos. Amnesia interesada.

Es cierto que el proceso es gfascinante, pero observe un dato importante: es el primer documento oficial del nacimiento de un Equipo. Cuando dice: "un grupo de jóvenes se propone organizar..." Hablamos de agosto de 1908 y se oficializó en 1909. ¿Por qué se celebró el Centenario en 1907? Curioso.

D. Cornelio, puestos a echarnos flores... toneladas para usted, Sr. Mostruo.

Gracias a todos.

Cuidaros.