martes, 13 de marzo de 2012

SINGULAR

 

Saludos.

El único problema de la juventud es que solo eres consciente de ello, de haberlo sido, cuando eres viejo. En ésos años hay tantos atractivos, tantas diversiones, tantos retos y descubrimientos que nunca te paras a pensar en lo que eres, el lugar que ocupas y en eso tan remoto que se llama futuro.

Ni te importa porque solo piensas en vivir el momento para saber, luego llegas tarde, que el “carpe diem” solo tiene sentido cuando comprendes, de viejo, que tienes lo días contados. No necesitas filosofía cuando tienes veinte años y es, por el contrario, arma poderosa, refugio y liberación en la vejez. Un trastero donde guardar frustraciones.

Esas cuitas pertenecen al estadio en que ya ves más tiempo por detrás que por delante y porque algo que se llama “experiencia” solo se consigue a base de vivir mucho tiempo, de saber distinguir lo que te causa verdadero daño y evitarlo porque ya flaqueas ante los obstáculos. Y cada vez con los más pequeños. Buscas resortes para que el egoísmo, el que solo te afecta a ti, el que te hace cuidar que tu continente y tu contenido, no sufran.

Eres consciente del “futuro” cuando sabes que la dosis será escasa en adelante, cuando “pasado” ha cobrado todo su valor. Y te aterra si tu intelecto no ha sabido acomodarse al destino, si no has sabido que hay una hora, un minuto en que cambiarás de estado y que, como dicen los chinos, hay que colaborar con lo inevitable.

A nadie le gusta sufrir aunque haya quien elije el dolor como forma de vida. De todas las maneras posibles, somos hedonistas y solo el destino permite que lo practiquemos en sus distintos grados.

A veces, tu egoísmo tiene un círculo más amplio (familia, amigos, compañeros…) y los incluyes. Otras veces, por el contrario, las fronteras del yo acaban apenas sales de la piel.

Aunque ya tengas acumuladas varias adolescencias, tu mente se forjó en aquellas formas y en aquellos tiempos y el resto de lo que se vive es para alimentar ésa experiencia. Raramente te replanteas todo tu mundo y lo sustituyes por otro nuevo cuando lo más y como mucho, logras modificaciones de lo insertado si el componente vital te ha surtido de la suficiente flexibilidad mental.

Ves las cosas como lo hacías de joven y reaccionas igual. Sin embargo, ya sabes, por la propia existencia vivida, que hay otras maneras de enfocar los problemas, de resolverlos, de superarlos o de permitir que te afecten. Incluso el grado en que dejarás que te importen. Si logras ser dúctil (porque te hayas esforzado en prepararte para ello), tendrás la capacidad necesaria para sorprenderte solo de manera controlada.

Pero no nos engañemos: somos como somos.

La trampa es que cada cual, cada uno, entiende las cosas a su manera y consecuentes o no con ello, tendemos a pensar que los demás, la sociedad y los hechos están equivocados, que la versión válida es la nuestra y que “otro gallo cantaría” si todo el entramado funcionara según nosotros, según yo.

Hay una Lógica y hay mi lógica. Hay un Mundo y hay mi mundo.

A pesar de todo, yo no contengo al mundo y es, por el contrario, el mundo el que me contiene a mí. Pero no nos resignamos: el mundo anda mal porque no es como yo lo hubiera hecho.

Si seguimos sin engañarnos, está la Lógica y está el Mundo. Lo demás, incluido yo y mis visiones periféricas, con anécdotas. Por mucho que nos duela y aunque no nos resignemos, una pieza no es la máquina, una coma no es un texto y ambas, pieza y coma, solo permiten variar, sutilmente acaso, el resultado final.

¿Ego? El necesario y tirando a poco aunque algún rebrote te fastidie y fastidie a otros. Todas las cañerías, antes o después, tendrán una fuga.

De tanto mirar hacia adentro, casi que uno se olvida que hay un afuera poblado de gente, de personas, de sueños y realidades.

Cuidaros.

P.D. Para mis amigos, ellos saben quienes son, perdón por ser algarivo. Perdón porque son mucho más importantes en mi vida de lo que piensan.

3 comentarios:

Ravesen dijo...

Y cundió la introspectiva.

Ahora toca reflexionar. Sólo puedo darte las gracias por hacerme pensar.

De primeras, me has recordado una sensación que tengo y que yo defino como que "la vida me ha engañado".

Fui educado de tal manera, me convencieron de que para conseguir tal cosa, había que hacer tal otra previamente. Nunca puse en duda que comportándose de tal manera, lograría recibir lo que fuera con posterioridad.

Y puse todo mi empeño en ser así para alcanzar eso que me prometieron que alcanzaría siendo así.

El resultado no puede ser más desalentador. A pesar de haber cumplido a rajatabla las "obligaciones" que me impusieron, lo que tengo ahora no tiene nada que ver con lo que se supone que conseguiría.

Pero, por otro lado, tengo otras cosas que nunca imaginé que obtendría. Todo es diferente a como imaginé, pero eso no es malo. Quizás todo lo contrario. Es mi experiencia, diferente a la experiencia de los que me educaron. Y soy yo, no ellos. Una vida diferente, una persona diferente.

Con 25 años me creía un hombre. Con 37 sé que con 25 era un niño. Y no me atrevo a considerarme un hombre ahora porque ya sé que todo puede cambiar de igual modo que ha cambiado en los últimos años o décadas.

Igual sólo podemos considerarnos hombres un segundo antes de dejar de serlo, de pasar a ese otro estado del que hablas.

No estoy seguro, igual soy demasiado inmaduro, igual me falta experiencia, a pesar de la que ya tengo. Lo que sí que sé es que ya tengo con que dar vueltas a la cabeza esta mañana. Y eso la hace más interesante.

Muchas gracias.

Un saludo

Marcu dijo...

Vd lo ha dicho, siempre fue así y así será por los siglos de los siglos. Porque cada uno es como es y todos somos como somos.

Vd. da las respuestas correctas: dejemos de mirar hacia adentro y hagámoslo hacia afuera que ahí están las personas, los sueños, las ilusiones rotas y los sueños cumplidos, cumpliendose o por cumplir; aunque te traslade a la cruel realidad de hoy: paro, postergación, miseria y...sueños incumplidos.

Cordialidad total para Vd.

Jose Manuel Ariza dijo...

Saudos.

D. Ravesen... no estoy seguro de si "hacerte pensar" sea bueno o malo, positivo o negativo. Me aterra o me alegra en igual medida.

La vida, amigo, en una gran mentira y la sobrellevamos porque, curiosamente, nos va la vida en ello.

Decia el poeta que nacemos cada amanecer. Otro que cada día es el primero del resto de tu vida. Y un tercero que la vida es sueño (o pesadilla).

Lo cierto, querido amigo, es que todos pretendemos, en igual medida, VIVIR.

D. Marcu, hay muchas formas de mirar hacia afuera: con pasión, con esperanza, con solidaridad... y con egoísmo, carroña o rapiña.

Somos dueños de elegir, pienso, aunque los genes nos marquen en otro sentido.

Gracias, amigos.

Cuidaros.