jueves, 8 de octubre de 2009

SENSIBLERÍAS


Saludos.

Ayer y contra mi costumbre, abrí un correo con pps, un fw.

Seguramente me pilló desprevenido porque, como ya publiqué en su momento, reniego de los cuarenta, cincuenta y sesenta mensajes que recibo cada día a los que, invariablemente, debería dedicar dos horas -que no tengo-, para abrirlos, leerlos, verlos y escucharlos.

Debo admitir que las intenciones son buenas. Pero mis amigos deberán admitir a su vez, que cuando se te llena el buzón con pps que han recibido todos y reenviado a la misma lista, es demoledor que de esos cuarenta o cincuenta, la mitad sean los mismos.

Son los bucles y poco o nada puedes hacer contra ellos. Solo... no abrirlos y que me perdonen los bienintencionados.

Pero como decía, ayer, en un momento de debilidad, abrí uno y mira por donde, era magnífico. Es posible que se conjuraran algunos dioses.

Sobre fantásticas pinturas de Julien Dupré, todas relacionadas con la siega, la enorme canción de Jarcha titulada "Segaores".

Y el momento de debilidad se amplió, se agudizó y me hizo mirar hacia atrás, hacia el pasado, hacia ése período que ya es más largo que el otro -aunque hagamos la vista gorda- y en donde tenemos guardadas nuestras joyas existenciales porque unos días antes, Mercedes Sosa se había ido a cantar al Olimpo.

Recordé aquellos años en que lo importante eran las personas; en que cambiar lo imperfecto, lo oscuro, lo terrible era el leitmotiv de la sociedad. Años en que las universidades era un hervidero de ideas, de lucha, de afanes y esperanzas. Años en que bullía el afán de superación, de solidaridad, de cambios radicales y profundos, de enterrar un pasado tenebroso y lacerante...

Y me sentí triste.

Y sentí la añoranza de aquellos tiempos plenos de sensaciones, de fuerza, de ganas, de deseos, de la juventud devoradora de poemas, de libros prohibidos, de canciones llenas de amor, de mensajes con contenido, de esensias...

No reniego del presente y jamás diría aquello de que "cualquier tiempo pasado fue mejor" porque, sencillamente, no es cierto. Fue diferente.

Vivimos otra época, otras circunstancias, otros momentos de la historia en los que los valores eran distintos y las apuestas, siempre arriesgadas, siempre peligrosas, perseguían fines acordes con los tiempos.

Hoy tenemos el mundo actual y no es mejor ni peor. Es, como digo, distinto porque otras razones han tomado preponderancia en las sociedades.

Pero aquella época fué, como poco, ilusionante. Hermosa en muchos momentos y a punto estuvo de transformarlo todo radicalmente.

Algo queda de aquello y los jóvenes de estos momentos, sin saberlo, disfrutan de libertades que hubo que conquistar duramente.

Y Jarcha y Mercedes Sosa, junto a una larga lista de trovadores de corazones grandes, pusieron música a los que como yo, creímos que la libertad estaba al final del camino.

Cuidaros.

3 comentarios:

A. Ramírez dijo...

La libertad nunca está a final del camino, la libertad es el camino mismo.

MAGASE dijo...

hermano como te dije el otro dia,estas son las entradas que me gusta leerte,por eso este blog es diferente y este blog gusta tanto al que sabe degustar lo bueno de una buena pluma e inteligencia,el sutil toque que le das a todo me hace disfrutar cada vez que veo algo como esto,felicidades peque,nos veremos en cuanto este menos liado,ahora estoy entre pinto y valdemoro,ni yo mismo sé donde estoy ni a donde voy o puedo ir,colapso total,pero bueno de eso era de lo que se trataba,ahora no voy a quejarme para nada,un abrazo crack ¿te he dicho alguna vez que te quiero?

Jose M. Ariza dijo...

Saludos.

Gracias, Papi. Si pretendiera convencer a alguien de algo, iría a por los enemigos. A los amigos ya los tengo.

Antonio: la Libertad, con mayúsculas, no existe. No obstante, quizás convendría que cada cual defina "libertad".

Lo que ha cambiado es que antes peleábamos por CONQUISTARLA. Hoy, desgraciadamente, hay que COMPRARLA.

Son los tiempos.

Gracias por paticipar.

Cuidaros.