lunes, 12 de octubre de 2009

EL SINDROME

Saludos.

Tenía razón Stendhal cuando sucumbió ante tanta belleza y su mente y su cuerpo no pudieron soportarlo. Porque es difícil no sentirte h
ondamente impresionado, conmovido en lo más profundo.

Y te plantas en la catedral de Siena, soberbia muestra de imaginación arquitectónica, arte y buen gusto. Olvidas, en todo momento, que se construyó para ser un templo y solo piensas en aquellos artistas, arquitectos, ingenieros, escultores y pintores trabajando, cinceles y pinceles en mano, buscando la luz, el color y las formas. Por momentos, te concilias con los hábitos si debajo de ellos se enconden humanos tan humanos.

Porque Siena entera es hermosa.




Y llegas a Florencia y enseguida recuerdas la raiz del nombre de la ciudad porque toda ella es una explosión de belleza. Belleza artificial pero tan apabullante como la natural.



Y mires donde mires, entres donde entres, te quedas extasiado. Necesitas reposo, sentarte a contemplar, embeberte de la belleza y trasnportarte a un mundo en el que podrías haberte cruzado por la calle con ellos, con los genios, y saludarles con un "buenos días, maestro".

La suerte se alía contigo y te regala una fiesta inesperada. Y allí, entre la hermosura, los florentinos reviven las formas del Renacimiento y del Barroco en la Fiesta del Chianti.

Banderas al viento con maestría y un colorido inolvidable.

Por un momento, te sientes un gañán mirando embobado la destreza, los trajes y la seriedad con la que ilusionan a los mirones.




Y cuando te plantas delante de Boticcelli, Miguel Angel, Rafael, Leonardo... el mundo se te achica y solo ves lo que ves. Y los poros se te abren absorviendo. Y ya no importan los miles de turistas que te empujan, estorban y distraen, sin pensar, nunca, que tú eres uno de ellos.

Te vas de Florencia con mal cuerpo porque era poco tiempo. Te prometes que volverás para terminar de impregnarte de imaginación con formas y colores.

Y llegas a Roma, la ciudad imperial, la que dominó el mundo. El imperio que acabó cuando Colón descubrió América.

Tienes solo una horas hasta volar a Sevilla, pero las aprovechas bien y también te prometes volver.




A pesar de lo que ves, se te queda una imagen, por sobre las demás, en la Columna de Trajano, el Emperador sevillano.

Y en la Fontana de Trevi, arrasada de cámaras fotográficas y videos con gente pegada debajo, vives el momento humano cuando le pides a un chico de origen indio, tú también, que te haga una foto de pareja.

El chico lleva colgado un armatoste de fotos instántenas y accede, amable, a tomarnos el recuerdo. Al darle las "grazie", nos ofrece su trabajo que yo, despistado donde los haya, no supe deducir.

Nos negamos, obviamente, no sin un cierto malestar.

Y nos volvimos a casa con la mente, los sentidos, la vista y la sensibilidad al borde del síndrome.

Cuidaros.

P.D. Pica en las imágenes si quieres verlas ampliadas. Todas son ©nuestras.

5 comentarios:

Gol Sur, Tribuna Alta dijo...

Sin llegar a sufrir la sintomatología del síndrome, cuando visité París este verano tuve un pensamiento:

"Si Dios existe, está aquí. O al menos ha estado aquí alguna vez".

Supongo que habrá muchas otras ciudades capaces de despertarnos tales sentimientos.

Sobre Italia, aún no he tenido el gusto. Todo se andará.

Un abrazo.

ivica dijo...

me has tocado la fibra amigo Ariza.
me has hecho recordar ese viaje que hice hace 5 años,en el cual visité junto a mi santa, Roma,Florencia y Venecia.
Un viaje para disfrutar de los sentidos.
Roma,la ciudad imperial,republicana y eterna.
uno de los días de los 4 que estuve en roma lo empleamos ya de antemano,en la agencia de viajes, en disfrutar de una jornada,que aunque nos perdiésemos en disfrutar de la historia romana,no me arrpiento y nunca me arrepentiré (fué un deseo expreso,a lo cual accedió sin ningún tipo de reproche) mi santa.
ese día lo empleamos en visitar la joya de la arqueología . Pompeya.
Una ciudad totalmente intacta debido al efecto fósil de la ceniza.
Una explosión de sensaciones y de realmente sentirte atrapado o viajado en el tiempo.
De Florencia que decirte, ya lo has reflejado perfectamente con tu verbo y tu aporte fotográfico.
Esa galería de los oficios,el palacio pitti,la plaza de la república,el arno,dante,el duomo etc etc.
Y Venecia, ciudad totalmente atípica,laberíntica,totalmente peatonal.
En cualquier callejuela das a parar a un canal,creyendo que ibas bien por donde ibas.
como perdido en el laberinto del minotàuro. mágica.

Una reseña al amigo Gol sur tribuna alta,este viernes me desplazo a París,estaremos 5 días.
espero llevarme esas sensaciones paradisiacas.
saludos.

Gol Sur, Tribuna Alta dijo...

Compañero Ivica: Dependerá un poco de la libertad que os den, si es que vais con agencias. En cualquier caso, ni cinco semanas serían suficientes.

No te defraudará, te lo aseguro.

Disfruta (no será difícil) y ya nos contarás.

Un saludo.

Jose M. Ariza dijo...

Saludos.

Gol Sur -un día me dirás tu nombre real-, no soy creyente. Pero si lo fuera, te aseguro que lo de omnipresente tendría todo el sentido.

He visto tantos sitios "divinos" -y los que pienso ver-, que debo rendirme ante la evidencia: tiene buen gusto el joío.

Ivica, compañero... tiempo que no lo leía por aquí.

Pompeya está en mi lista y dentro de la columna principal.

Venecia, también. Ambas en algún puente largo.

Y Roma con más tiempo. Quizás una semana de Feria.

Tengo un convenio con mi compañera: a ella le tira más Europa. A mí, Suramérica.

Así, vamos compaginando ambos sitios y entremetiendo Africa. Los otros son palabras mayores, pero todo se andará.

El mes que viene, a finales, me largo a Argentina dieciocho días y pienso pasármelo PIPA.

Gracias a ambos por meterse en mi casa sin avisar. Es toda vuestra -menos la compañera y la pasta-.

Cuidaros, plis.

ivica dijo...

Gol sur no vamos con viajes establecidos por agencias.
Vamos a nuestro aire,lo que quizás no he sabido explicar,es que lo del viaje a Italia,dentro del contexto de las agencias de viaje,es que íbamos con transporte flexible,es decir nos movíamos en tren de una ciudad a otra,en el eurostar (el a.v.e.) italiano.
pero sí usamos el tema de las agencias para resrvar el hotel en cada ciudad.
Por cierto os voy a contar una anécdota que nos pasó en el viaje de tren entre Florencia y Venecia.
Llegamos con diez minutos de retraso a Venecia y nos indicaron que presentáramos una reclamación en la sociedad ferroviaria de la estación.
para mí era un tontería pero al final decidimos hacerla y cual fué mi sorpresa que a los seis meses me llegó una carta del Banco Di Italia con el importe exacto que nos costó el trayecto incluido en un talón bancario.
Compañero Ariza,te aseguro que Pompeya no te defraudará.
En cuanto a Venecia,sin comentarios,ella misma te sorprende en cualquier rincón.
Con respecto a Roma,me ha sorprendido con las fotos que has colgado la cantidad de sitios que visitaste en tan solo unas pocas horas ,desde la Plaza Navona hasta el coliseo,pasando por Trevi y llegando hasta la Plaza de España.
Si vas con mas tiempo,visita obligada es el Foro romano y los museos vaticanos.
Me das una sana envidia con el viaje a Argentina,espero que nos cuentes tus peripecias por la Patagonia,Iguazú y demás.
Algún día os contaré un viaje que hice hace 10 años a Escandinavia,pasando por Dinamarca,Suecia y acabando en Noruega con sus maravillosos fiordos y os contaré también como no he llorado mas en mi vida ,al ver que una cerveza costaba allí por aquellos lares 1000 ptas.hace ya diez añacos.Y eso que todavía no había entrado el euro que lo disparó todo en todos lados.