domingo, 5 de febrero de 2012

LOS BONI Y LA TELEVISION

 

Saludos.

La televisión (ése aparato que ocupa lugar preferente en la mayoría de los hogares españoles desde hace décadas y que cuasi adoramos con pasión religiosa), es uno de los inventos más fascinantes del hombre de la era contemporánea. Puede que solo Internet consiga superarla entre las muchas maravillas que podemos disfrutar en el ámbito doméstico. Hoy no entendemos un salón sin ése artilugio a pesar de que, al modo dios exigente y severo, no permita otras devociones.

Detrás de ésa pantalla luminosa y de increíble definición, capaz de enseñarte el mundo en tiempo real con noticias (en riguroso directo aunque sean reacios a usarlo profusamente por la peligrosa falta de control de lo que se emite), cine, novelas, estupideces a mantas de incomprensible propagación (recuerden lo que sentenciaba Groucho Marx y la capacidad de motivar a la lectura del engendro), viajes, documentales, deportes… hay un inmenso esfuerzo científico por, como haría más tarde Internet, acotar el volumen total del planeta en unas pocas pulgadas.

Con finalidad definida porque como decía aquel nazi… “una mentira mil veces repetida se convierte en verdad”.

(Por cierto y después de siglos de combatir el anglicismo de las medidas “raras” (pies, yardas, millas…) con “nuestro” Sistema Métrico Decimal, ahora todo el mundo es capaz de saber, con exactitud y sin conversor, que una pantalla de 32 pulgadas es la idónea para su salón, aunque fisiológicamente les esté perjudicando la vista. Dato técnico: lo que mide la diagonal de una pantalla de televisión multiplicado por cinco es la distancia correcta para verla, sin que perjudique, incluso con los modernos sistemas de prevención y ya sean HD, Led, plasma…)

Si nos asaltara la curiosidad improbable de ver cómo es el espectro de la onda de televisión, podremos observar que está dividida en portadoras o “paquetes”.

Señal TV 

Vemos que el paquete mayor lo ocupa la señal de video y los colores (rojo, azul y amarillo básicos que luego el receptor recompone para obtener el resto de la gama)…

color

…y a la derecha, el paquete más pequeño es el de la portadora de sonido (en modulación de frecuencia o FM). Otros componentes esenciales, sincronismos de barridos vertical y horizontal, también andan por ahí.

Desde el regreso de Los Boni al poder político directo (los otros poderes los llevan controlando desde hace siglos y ahora, de nuevo, los incrementarán decididamente porque resulta intolerable que el Santander de Botín, por ejemplo, solo haya obtenido 5351 millones de euros de beneficios en 2011. ¡Un 35% menos!), la imagen que se me viene repetidamente a la cabeza es la de la señal de la televisión.

El paquete grande, visible y vistoso de los colores en la pantalla es la CRISIS. El súper enemigo público número uno, el terrible monstruo, la devoradora de hombres, la deformidad diabólica contra la que combatir por medio de éstos exorcistas modernos (a base de hisopos de razón y coherencia) y para frenar la pandemia heredada de las carnes putrefactas que dejaron los apestados anteriores.

La CRISIS, el estigma social que nos marca y al que sin duda hemos sido condenados por nuestros pecados.

La CRISIS cuya solución consiste en socializar las pérdidas y privatizar las ganancias, en igualarnos a la mayoría… por abajo (si lo hacen los chinos, los coreanos, lo taiwaneses, los indios… ¿por qué no podemos hacerlo nosotros, compañeros?), en devolver todo aquello que nos prestó el “estado del bienestar” porque demasiado duró el aborto del sueño que nunca se cumplió, sin haberlo merecido (sonaba una enorme discordancia cuando al nacer sin cuna se le adjudicaba algún tipo de derecho).

Y el paquete pequeño, el audio.

Por esa ventanita nos llegan las palabras, los sonidos, la música y los ruidos, las distorsiones, la estática, los chirridos y los berridos.

Por ahí entran los abortos “controlados”, los matrimonios homosexuales, la “educación”, los divorcios, la formación profesional (el PPO ya que nada), el copago, la sanidad, la enseñanza pública y la privada y los impuestos…

…los directos y sobre todo, los indirectos. A saco porque los segundos, que son los que más abultan, se notan menos a simple vista, no figuran en las nóminas y los pagamos en todo lo que consumamos. Ganemos lo que ganemos. Pagan lo mismo ricos y pobres.

Todo, como veréis, estrictamente necesarios para solventar la CRISIS, la que nos llena la pantalla y que al modo de programa basura (cualquiera vale y hay donde elegir), encuentra multitud de adeptos que justifican, razonan, asienten, comprenden y apoyan las barrabasadas aunque haya que donar un buen buche de sangre por la causa. Incluso hay quien mata por ello.

La última campaña de los Boni está en pleno apogeo. Desplazadas sus legiones a tierra de vándalos, a Vandalusía (ancestral pueblo fiel a los gérmenes que implantara el amigo de los caballos) a veces apoyando al emperador, a veces en contra, es el último bastión firme contra los nuevos amos. Hay que conquistarlo al precio que sea.

En Vandalusía, sin embargo, acaban de nombrar jefe de las legiones al General Rubalcaba (amigo de Bruto, Caracalla, Germánico y Pompeyo Magno y con Grignano de comandante operativo en jefe) que deberá hacer frente al temible Bocca Nera, incansable su cerco de treinta años. El nacido en Al-Berr acaba de recibir refuerzos considerables y presentará la batalla decisiva en el mes de los idus, el de los buenos augurios.

Si resisten, los vandalusíes podrán intentar cruzar el Rubicón dentro de cuatro años. Si pierden, la victoria total de los Boni.

Y sálvese quien pueda.

Cuidaros.

4 comentarios:

Sevillista Delnidista Terentissimo dijo...

No solamente nos hace leer entre líneas. Ahora nos recuerda que también debemos saber ver y oír "entre líneas". Tiene toda la razón.

Un saludo.

Jose Manuel Ariza dijo...

Saludos.

D. Javier... 625 exactamente.

Gracias.

Cuídate.

Flamenco Rojo dijo...

Miedo me da compañero...Tamos aviao.

Un abrazo.

Jose Manuel Ariza dijo...

Saludos.

D. Flamenco, hay una máxima inevitable: las mayorías mandan. Y recuerde que en democracia nos cabe todo.

Cuídate, compi.