viernes, 5 de febrero de 2010

A MODO DE RESPUETA

Saludos.

He recibido dos o tres comentarios a mi entrada anterior que por su contenido, extensión, peso y calidad, quisiera responder con espacio y tiempo.

A pesar de que lo he escrito ya muchas veces, parece que tendré que repetirlo hasta la saciedad: yo quiero que Manolo triunfe porque eso significará que triunfa MI Equipo.

De igual forma he reclamado, reclamo y reclamaré, también hasta la saciedad, RESPETO. El mismo respeto que espero se me tenga a mí será el que yo profese a los demás. Y a Manolo.

Desde el principio irrenunciable de que todo el mundo tiene derecho a mostrarse como mejor entienda y considerando que hoy el fútbol es un negocio antes que otra cosa, el que paga tiene derecho a exigir.

Luego analizamos la mejor forma de hacerlo.

Manolo tiene todos mis respetos como persona, como profesional y como sevillista. Y si a mí no me gusta su forma de ejercer su magisterio, eso no significa que pretenda, ni loco, que pierda para que lo echen. No he llegado aún a tal grado de desequilibrio ni me amparan otros intereses.

La grada tiene derecho a aplaudir y a gritar. Lo tiene. Y tiene también derecho a mostrar su desacuerdo como quiera aunque no nos guste. Tiene, de la misma forma, la OBLIGACION de apoyar al Equipo y muestras ha dado en más de un siglo de ésa fuerza.


La grada es la misma que llenaba el campo en segunda y la que reventaba de pasión con las copas de la UEFA. Es la misma.

Son los sevillistas y lo son con todo lo bueno y todo lo malo que eso signifique. Tener o no tener calidad humana no lo trae el carné ni lo confieren los colores. O se trae de fábrica, vistas como vistas, o no hay manera.

Si lo nuestro es clasificar el sevillismo, mal andamos. Ni tienen razón los que gritan, ni la tienen los que apluden. Todos son el Sevilla. Todos, aunque no lo parezca. Y tanto derecho tienen unos a alentar a Manolo y reclamar que termine el partido para hacer lo que sea, como los otros a mostrar su descontento en el minuto treinta y cinco. Yo creo que no es muy complicado de entender aunque parezca difícil, aunque pensemos que nuestra postura es la correcta y la otra, por tanto, equivocada.

Lo correcto, desde mi punto de vista, sería saber valorar los esfuerzos, reclamar cuando no se hace bien y enzalsar los logros. Y siempre desde aquella premisa del respeto porque no me cabe en la cabeza -y tengo sitio de sobras-, que Manolo quiera hacerlo mal adrede.

Manolo Jiménez es, hoy, el entrenador del Sevilla. No me gusta  pero considero que está escribiendo páginas muy brillantes para NUESTRO EQUIPO, aunque yo quiera MAS, aunque yo lo quiera TODO. Y aunque yo piense que tenemos capacidad para logros mejores.

Pero estoy viviendo la mejor época del Sevilla en toda su Historia y eso, en casi ciento veinte años de existencia, es un premio que quizás no me merezca.

Amigo Ravesen, te garantizo que me encantaría ver a Manolo moviendo peones con la misma fiabilidad que lo hizo anteayer. Y obteniendo los mismos resultados.

Amigo Rabioso, puede que no sea éste el foro adecuado para tus enormes reflexiones. Cuando Manolo falla, yo lo digo. Cuando acierta, también. No me duelen prendas en decir que no me gusta y, acto seguido, llenarlo de elogios por haber planteado un partido de manera excelente. Mi preocupacion es ser fiel a mis ideas futbolísticas y sevillistas. Lo que hagan los demás, me agrade más o menos, es asunto sobre el que poco o nada puedo hacer.

Amigo Yovi, como bien sabes yo no puedo ir al Estadio -¡ojalá pudiera!-. Aún si fuese posible y como hacía hace años, lo más probable, conociéndome, es que rumiara mis impresiones sin aspavientos, sin manifestaciones estentóreas -salvo los goles- y siendo discreto, mesurado y paciente. Es un juego que mueve pasiones incontrolables. Y nos las controlan ni unos ni otros.


Nadie controla su corazón. Y si alguien dice que lo domina, en fútbol, miente.


Amigo Jose Luis, valga la respuesta a Yovi para tí mismo.

Amigo Anónimo, tienes dos problemas: eres un cagón y eres verdolaga. Lo primero apesta y lo segundo duele. Menos mal que hay alguien coherente en tu familia. Y si quieres, si te atreves, hablamos de ésas cosas que tú dices -solo dices- para dilucidar aquello de las palabras y los hechos, del discurso y la obra. ¿Te atreves? JI JI JI. Nos vemos.

A todos, gracias por participar.

Cuidaros.

P.D. Con la amble indicación de un amigo, he debido rehacer una parte de la entrada. Disculpas.

4 comentarios:

CARLOS GARCIA dijo...

Don Jose M. lo que usted ha escrito es para levantarse y empezar a aplaudir.No puedo ocultar que a mi si que me agrada Jimenez y aunque no comparta su forma de pensar ,sus argumentos son totalmente coherentes y estan expresados de una manerara totalmente exquisita.
Un saludo camarada palangana.

Jose M. Ariza dijo...

Saludos.

Gracias, D. Carlos.

Un placer.

Cuídese.

RABIOSO dijo...

Señor Ariza, ese "puede ser que este no sea el sitio para sus enormes reflexiones" me suena a cualquier cosa menos a respeto.

No se preocupe usted, que no volveré a pisar su alfombra dorada.

Como le respondió Carl Jung a Sigmund Freud: Yo no impongo mi amistad a quién no la quiere.

Jose M. Ariza dijo...

Saludos.

Sr. Rabioso, lamento que usted haya interpretado falta de respeto en mis palabras. No es así.

Usted me hizo un comentario largo y denso del que, en justa reciprocidad, yo hubiera podido interpretar que me acusaba de tirar la piedra y esconder la mano.

Pero como no me sentí identificado con la grada -yo no puedo ir al Estadio desde hace años-, y siempre firmo mis artículos con mi nombre real, lo traduje en un mensaje válido para una parte de la afición. De hecho, lo recolgó usted en Columnas Blancas, sitio muchísimo mejor que éste humilde blog y casi oculto como comentario. Y esa era la idea que le sugería.

Hasta ahí toda mi intención.

Por supuesto, es usted absolutamente libre de no volver. En caso contrario, será siempre bien recibido porque muchos comentarios están por encima de las propias entradas.

Más aún, le invito a que se exprese líbremente en mi blog escribiendo un artículo. Le prometo publicarlo íntegramente y sin comentar. Diga lo que le apetezca que saldrá aun en el caso de que no me gustara.

Cuídese.