lunes, 16 de noviembre de 2009

LOS PITIDOS

Saludos.

Tengo una conexión a internet de banda ancha, ADSL, de muchos megas -más de doce-; un modem router de cuatro puertos con dos ordenadores conectados a la vez; un ordenador bastante reciente, de gran velocidad, buena tarjeta gráfica y rápido...

Pero sin saber porqué, ayer me vinieron a la memoria mis inicios en la informática.

Recuerdo mi Spectrum, de teclado de goma, y el MSDOS; las revistas que editaban larguísimos listados de órdenes y comandos y las horas que pasé trasladando aquel galimatías de letras, símbolos y números que había que repasar escrupulosamente porque una coma te jodía el programa. Y las cintas de cassettes con sus peculiares sonidos, silbidos, que introducían los códigos necesarios para que lograra matar unos cuantos bichos del Quake...

Y todo porque en tu trabajo usabas discos blandos e, incluso, llegastes a manejar tarjetas perforadas...

Te abonabas, fijo, al comando "format c:" para subsanar tu incompetencia... si habías sacado copia de seguridad. Y el comando aquel que te mostraba todas las órdenes y que repasabas a conciencia para encontrar la que debería haberte solucionado el problema y que no encontrabas. A format y comenzamos de nuevo.

Y llegó el modem de Timofónica. Y llegó internet.

La primera impresión fue de que subías un peldaño importante en la sociedad: estábamos los que teníamos internet y los que no. Dos mundos.

Si charlabas con un iniciado, parecías un conspirador. Y si te escuchaba un no iniciado, debía sonarle a claves subversivas para derrocar gobiernos.

Los mirabas un poco por encima del hombro y te admirabas que fuesen tan cegatos que no hubieran comprendido la importancia del invento llegado de los militares yankis.

Y me trajeron el modem. El de los pitidos. El carísimo.

Eran los tiempos de cagarte en todo porque había días en que tardabas hasta cuarenta y cinco minutos en conectarte. Días de enviarles dos o tres correos -el primero en Pobladores, pioneros sevillanos que me abrieron muchos caminos-, a la Telefónica, a los animales que te cobraban a precio de lujo una conexión paupérrima.

Además, me permitía el lujo de decirles, exactamente, lo que pensaba de ellos. Nada bueno, os lo aseguro. Pero la desfachatez llegaba al estremo de que jamás recibí una constestación. Y les dije cosas durísimas.

Ellos cobraban regularmente y admitían, supongo, mi derecho al insulto barriobajero, deslenguado y usando todo lo que mi educación habían mantenido guardado tanto tiempo. Me explayaba. Pero para nada.

Tengo grabada la sintonía del modem tratando de conectarse y hoy, con los medios modernos, aquello que viví tanto tiempo, hace apenas unos poquísimos años, me parece la prehistoria misma.

Hoy, en instantes, puedes conectarte con un chino ¡que habla español! o puedes ver tu casa en el guguel er. Puedes, gratis, ver a tu familiar en la otra punta con el esquipe o puedes bajarte todo lo que se ocurra. Todo. Gratis. Pirateado.

Porque el pirateo es fundamental. No lo dudéis.

Y lo bueno es encontrar a los mejores piratas.

Otro día me alargo con los virus, esos jodidos inventos de un blanco aburrido.

Cuidaros.

3 comentarios:

Ravesen dijo...

A mi los inicios de internet me pillaron en la época en la que vivía en Holanda, cuando aún era estudiante. Y a pesar de los grandes problemas con las conexiones (no ocurría sólo aquí), el invento fue para mi una gozada.

Podía mantenerme en contacto con España con el correo electrónico, y no te imaginas la satisfacción que suponía para mi poder leer la prensa deportiva... saber qué era de mi Sevilla, aquel Sevilla que bajó a Segunda División como último clasificado. Pero daba igual. Me sentía cerca de casa.

Vaya recuerdos. Y eso que apenas hace diez años.

Un saludo

Puerta 15 dijo...

Pues yo, si no en la Prehistoria, digamos que estoy en la Edad Media.


Saludos

MAGASE dijo...

hermano como no me he enterado ni papa de lo que hoy has escrito,he aprovechado pàra copiar el dibujo del socio fundador que si me ha gustado y me lo he llevado a mi blog,espero que no te importe,un abrazo,a ver si de los virus me entero de algo,jajajajajajajajaja,que arte tienes crack.