viernes, 20 de noviembre de 2009

DE CROMOS Y DE LA CASERA



Saludos.

Corre el año 64 y yo estoy a punto de colgar los libros para inc
orporarme a la nómina de currantes, del laboro. Son los tiempos.

El Sevilla termina su temporada en décima posición con 26 puntos, 38 tantos a favor y 50 en contra. Son los tiempos... grises. Otros acaban aún peor.

Y eran los tiempos cuando un cromo es un tesoro y conseguir los que te faltan toda una odisea que te cuesta caro porque pagarás lo que te pidan -en cromos, trompos, bolas (canicas), tacones...-, para lograr ése que se te resiste.

Aunque sabes que pudieras tener un premio por completar el álbum, casi no prestas atención porque lo que realmente te interesa son los cromos, los de los tuyos y los de los demás. Y presumir de haberlo logrado.Con Achúcarro, el jugador extranjero que más partidos jugó con el Sevilla; Paco Gallego, un jovensísimo central que luego nos birlarían -como tantos otros-...

Más difícil si cabe teniendo en cuenta que La Casera, ésa bebida gaseosa que puso nombre a todas las bebidas gaseosas, la que te hacía cosquillas en la nariz cuando el destino te agraciaba con una vaso, la que raramente conservaba seco, intacto, el capuchón de papel que protegía el tapón, la que se abría con un dedo -que solo conseguístes cuando tu hermano mayor, más viejo, te enseñó el truco para deslumbrar a las chicas-, emitía los cromos en unas series incomprensibles. Y era complicado porque siempre había un jugador, del equipo que fuera, que no estaba, que nunca aparecía. El caro.


Y La Casera, la cordobesa universal, establece las bases de la imagen anterior. Son premios golosos y curiosos porque son de mayor cuantía:

-2 Becas de 10.000 pelas, todo un capital
para la época.


-25 Bicicletas cadete, un lujo al alcance de pocos.

-50 Rifles de aire comprimido Cometa, el sueño de cualquier adolescente.

-100 Balones de reglamento, aquellos que hasta bien tarde no descubrí que "reglamento" no era un material.

Y otros muchos. Para las niñas, en el supuesto de que se les permitiera competir en la modalidad fútbol -deportes, cosas de hombres-, muñecas Virginia, Conchita y Caperucita.Pero eso no te importa, no le das valor porque lo tuyo, lo que realmente te interesa, es fabricar cola doméstica con harina y pegar tus cromos al álbum. Y cuando lo enseñas, siempre abres por la misma página, la del Sevilla, cuyas esquinas se gastan y se deterioran antes que el resto.

Sobre los demás, apenas un vistazo para comprobar que están todos.

Tenías al Córdoba, al Elche, al Las Palmas, al Murcia... todos equipos ascensor -casi como nosotros-, y los tratabas con el mismo respeto que a los demás. Estaban ahí, en la Primera, y merecían el mismo interés que los otros porque sonaban igual en la Sociedad Española de Radiodifusión -ya en su baboseo tradicional- y conocías a sus jugadores.



Y al final, algo de publicidad de las modernísimas instalaciones de la fábrica...


y algo de utilidad pública, no vaya a ser que pensemos que solo les interesa el negocio y el deporte.

Cuidaros.

P.D. Éste no era mi álbum porque el mio no llegué a completarlo nunca. Además, se perdió en alguno de los traslados de mi familia. Debo, por tanto, dar las gracias a una amiga que me ha permitido colgar éstas imágenes.

2 comentarios:

MAGASE dijo...

Precioso documento digno de tenerlo guardado ya en tu blog,me has devuelto de nuevo a mi niñez,gracias hermano,ainsssssssss ¡que tiempos aquellos!

Anónimo dijo...

Maravillosos recuerdos de aquella niñez inolvidable...casi 50 años después, sigo empeñado en completar, aquel mi primer álbum, del que ya sólo me faltan 23 cromos!. ALLÍ empezó todo y desde entonces... 265 álbumes completos y 52...por completar.
¡Gracias por este entrañable recuerdo....!
Saludos desde Gijón (Adolfo)