viernes, 10 de abril de 2009

DE PRISA

Saludos.

Promotora de Informaciones, S.A. (PRISA), es el grupo dominante en España de la información -apartados de comunicación, educación, cultura y entretenimiento-.

Controla (ver enlace http://es.wikipedia.org/wiki/PRISA), de manera que a través de sus diferentes medios, domina la mayor parte de la información a la que podamos tener acceso en éste país.

Si bien tiene una línea editorial visible -sus coqueteos con el PSOE son indisimulados-, es cierto que se mantuvieron fieles a ésa relación en el período de gobierno del PP, lo que les supuso no pocos quebraderos de cabeza: intentos de procesar a su presidente, intentos de desbaratar el sistema de fianzas de Canal Plus, intentos de "abrir" el fútbol por "interés nacional" creando otra plataforma, etc.

Como líderes en casi todas las facetas, en el deporte no podían ser menos: desde su diario estrella El País, pasando por el deportivo AS, los programas específicos de radio El Larguero y Carrusel Deportivo y Digital Plus con su sistema de PPV -pay per view o pago por visión-, los convierten en, sin duda, los principales creadores de opinión.

Su alianza con el Real de Madrid es histórica a pesar de que me consta que no siempre hubo buenas relaciones entre las cúpulas de ambos emporios. El equipo capitalino, heredero de una larguísima tradición franquista, debía amoldarse a los cambios políticos y la PRISA, ya desde antes de la mudanza de régimen, apostó por los nuevos aires democráticos de la mano de Polanco.

Esto, que puede parecer chocante, no lo es en absoluto: tanto PRISA como el Real de Madrid, son empresas, conglomerados comerciales, cuyo fín último es, por tanto, presentar balances positivos al final de cada año y dejarles beneficios a los accionistas.

El equipo, amparado en los sentimientos de sus seguidores y la Promotora, bajo la fachada de la "información", detrás del mismo objetivo, es decir, hacer rentables sus tinglados. Por ello, es fácil entender que siempre hubiera entendimiento entre ambos.

Y es sencillo, desde PRISA, apretar los dientes frente a la historia y el pasado del Real -si es que decirlo así pueda parecer una osadía por mi parte-, si dándoles el tratamiento adecuado, incrementan los lectores, oyentes y televidentes.

El Real es, probablemente, el equipo más titulado del mundo; uno de los que cuenta con mayor masa social, ubicado en una ciudad de más de cuatro millones de habitantes y capital del Estado y aunque por sus propias fuerzas y el apoyo que ha recibido siempre desde todos los estamentos, debería ser el único club español importante, la burguesía nacionalista catalana, con todo su poder económico, soporta a otro equipo de dimensiones parecidas aunque con menos pedigrí: el Barcelona.

Y llegamos al entente perfecto y al modo de la organización política occidental, encontramos dos grandes clubes -el símil en política serían dos grandes partidos-, para mantener nivelado el sistema, sin grandes vaivenes, con oscilaciones suaves y dentro de una franja aceptable de picos y valles.

PRISA, por tanto, se organiza para alabar al gigante porque eso le deja dinero y el coloso se deja adular -de hecho, lo exige para poder sentirse a sí mismo-. A resultas de ello, el resto de clubes deberán permancer siempre en segundo plano, casi invisibles, aunque haya algún año que alguno se revele un poco y "saque los pies del plato" ganando algo.

Ésa política de oscurecimiento forzado de segundones sirve para resaltar, supuestamente, la pretendida brillantez del gigante. Por ello, vemos que se maltrata directamente a los clubes, se manipula la información, se inventan falacias, se crean conflictos ficticios o, sencillamente, no se habla de ellos.

Si ocurre, como es el caso del Sevilla, que un club se estructura, se organiza, se hace rentable, crea sus propios medios y logra éxitos, la imagen única del todopoderoso puede oscurecerse y quitarles clientela. Si además, ése club apuesta por otros canales que no sean PRISA, se convierte, automáticamente, en enemigo abierto y declarado.

Hay que hacerle la guerra. Sucia, si es necesario.

Todo ello complica a los aficionados, los seguidores de los equipos de segunda fila que tienen pocas opciones para elegir los canales de información y así encontramos quejas diarias de miles y miles de adeptos sobre el trato que reciben... pero siguen comprando ésos periódicos, oyendo ésa radio y viendo ésa televisión.

A PRISA le va bien y no encuentran razones de peso para cambiar.

Además, no nos extrañemos de que ésa guerra de PRISA contra el Sevilla se recrudezca en la medida que el Club siga la trayectoria ascendente que marca, inexorable, desde hace unos años, desde la llegada de Del Nido a la presidencia. Porque no es de recibo que otro club que no sea el Madrid, acapare portadas, titulares y cabeceras con cinco títulos en dos años. No es de recibo en la capital del reino.

Y a pesar de que el otro club de la ciudad hispalense lleve años penando por no descender, el trato preferente de PRISA no tiene otro objetivo que debilitar las filas rojas y blancas. Solo eso.

Y parte de ése trato "especial" que nos propinan es la descarada intención de homologarnos, de igualarnos y equipararnos cuando las distancias, hoy, son abrumadoras en favor del equipo de Nervión. Parece de broma pero no lo es, como tampoco que se pretenda presentar a los máximos dirigentes de ambos clubes como los mismos payasos.

PRISA y sus medios, por tanto, son enemigos de un equipo -el que sea pero en éste caso el Sevilla-, que si sigue su progresión actual, en pocos años será el tercero en discordia, el único capaz de plantarle cara a los gigantes -en todos los terrenos- y por ello, desestabilizador de un sistema asentado, rentable y cómodo.

No nos encolericemos porque todo se reduce a operaciones mercantiles.

Y sobre todo y en la medida de lo posible, no participar en el mercadillo: no comprarles sus prensas, ni ver sus televisiones, ni escuchar sus radios. Si a pesar de ello lo hacemos, tengamos la suficiente claridad de ideas para no dejarnos contaminar dándole, a ésa información viciada, el valor exacto que tiene.

Cuidaros.

5 comentarios:

A. Ramírez dijo...

Pocas veces he leido una reflexión tan meridianamente clara sobre el asunto.
Gracias por aportar de nuevo luz sobre el tema porque por desgracia siguen siendo muchos los sevillistas cuyo discurso, copiado y manipulado evidentemente, se mantienen en la tónica de periodistas como los de la Cadena Ser. Este discurso, si se extiende al ámbito puramente local se recrudece por otras rencillas particulares, como por ejemplo fué la decepción de muchos al no conseguir hacerse con los medios del Sevilla.
Es una pena que muchos sevillistas no conozcan estas vicisitudes, porque comprenderian ciertos comportamientos de algunos periodistas sevillanos (muchos de ellos sevillistas) que anteponen sus intereses pecuniarios y su propia ambición antes que al latido de su corazón.
Saludos

MAGASE dijo...

No entiendo mucho de estos temas,pero te digo que esto que aqui escribes suena muy bien,sobre todo eso de ya mismo somos el tercero en discordia,está ya casi demostrado y somos toda una realidad,solo nos falta consolidarnos unos pocos de años mas en este plan y el sevilla estará con las MISMAS ARMAS que los todopoderosos,a partir de ahi que nos empiecen ya de una vez a tener en cuenta.
FELICITACIONES DE NUEVO HERMANO ANTE ESTE BELLO TRABAJO INFORMATIVO.

Jose M. Ariza dijo...

Saludos.

MAGASE, hermano, gracias. En efecto, todo lo que se organiza desde Madrid son intentos de frenar la expansión sevillista. Pero como dice el Presidente, "nosotros a lo nuestro".

A. Ramírez, gracias. De veras. Y te garantizo que no escribí nunca una entrada sobre ésas rencillas particulares porque me faltan datos. Puede que tú conozcas la historia con pormenores y te decidas a contarla en cualquier momento.

Estaré atento.

Cuidaros.

ayer y hoy sevillista dijo...

Agudo, claro, certero, Azorín no lo habría escrito mejor (aunque probablemente sería madridista, a la vista de del statu quo actual).
Felicidades.

Jose M. Ariza dijo...

Saludos.

¡Uf! Enrique, amigo. ¿dicen que los andaluces somos exagerados? ¿Azorín? Largo me lo fiáis.

Gracias.

Cuídate.